sábado, diciembre 08, 2007

Ahí nos vemos

Más que probablemente no pueda ver ni por televisión la asunción de Cristina, la salida de Kirchner. Una lástima, con lo que me gusta el show off político: la ritualización que marca los finales y los comienzos. Decimos: el de Kirchner fue el mejor gobierno de estos últimos 25 años. Decimos: apenas tenemos un recuerdo de Alfonsín (pero intenso); crecimos con Menem (ese fue nuestro verdadero Bildungsroman); De la Rua y Duhalde pasaron como una exhalación, como un hálito cargado de presagios negros (esa fue una maduración repentina, el descubrir los límites de la democracia realmente existente -que son lo límites de nosotros mismos-, ver como todo se puede hacer mierda en tan poco tiempo). Por lo tanto esa afirmación arriesgada del principio (el mejor gobierno de los últimos...) es tan fuerte y tan débil como la trama de historia personal y posicionamiento público - ese ida y vuelta entre la biografía y la Historia- lo puede permitir.
Sin duda, lo mejor del gobierno Kirchner estribó en darle unas buenas puñaladas a los dos relatos más nefastos que el poder sostuvo desde el 83 a la fecha: el relato del "cierre del pasado" referido a las violaciones de derechos humanos, y el relato de la "transformación del Estado" para adaptarlo a las exigencias del poder económico. Y ahí está el núcleo de las críticas que se le hicieron desde el progresismo blanco a Kirchner estos cuatro años: que es pura retórica, que coopta las banderas de los movimientos de derechos humanos, que negocia con las corporaciones sindicales y empresarias por debajo para luego exhibir un discurso centroizquierdista, bonapartismo dirían los amigos del PO, populismo, dice con un gesto de asco la beautiful people de Palermo y alrededores. No deja de ser un mérito haber cambiado el eje del discurso luego de tantos años de hegemonia neoliberal, no deja de ser un mérito haber reinstalado la política (el Estado) en el centro del conflicto social, no deja de ser un mérito haber cascoteado ese sentido común moralizante que sostenía que el gran mal argentino era la falta de "valores, de ética, de decencia".
Pero lo que queda, también, es la sensación de que todos esos cambios están sostenidos con alfileres, que el deficit principal de este gobierno (y del próximo, más que probablemente) es la incapacidad para construir una organización que sustente y empuje los cambios. Una conjunción de buenas voluntades, que bien podría desarmarse ante un cambio repentino de los tiempos. Todo se discute entre nos, las decisiones son herméticas y se custodian con recelo para ganarle la primicia a la prensa, cualquiera que intenté ir más allá lo hace ateniéndose a las consecuencias. Ahí está el gordo D'Elía rumiando la bronca. No es un rasgo exclusivo del gobierno, es el resultado del pasaje de partidos políticos de militantes a partidos espectrales que sólo aparecen dos meses antes de las elecciones, que se comunican con la sociedad vía publicidad. Sin duda, más que en un regreso a la prolijidad de las formas, el aumento de la calidad de la democracia reside en revitalizar el espacio público, en contar con sectores que presionen por sus demandas publicamente, que se constituyan en actores visibles del conflicto social.
Veremos cuanto de todo eso termina pesando más: si el impulso reparador que desde 2003 intentó recuperar derechos y condiciones de vida perdidos gracias al neoliberalismo, o la lógica pequeña y desconfiada que ubica en una persona (o en un par de personas) la capacidad de transformar el país. Ahí nos vemos.

viernes, diciembre 07, 2007

Cuadros de una exposición

Hay momentos en que esta ciudad podría parecerse a una versión chota de Florencia, Padua o Amberes en el siglo XVI. Todos, todos tienen una novela, una película, una obra de teatro, una muestra de fotografía, en preparación. Es lo que nos distingue de una sociedad industrial donde los hombres corroen sus vidas en torno a grasientas máquinas de producción material. Ahora, en cambio, lo que domina es el incesante crear simbólico: animalitos dispersos y asustados en la selva del lenguaje. Como las viejas religiones, el consumo cultural constituye un mundo de valores con la suficiente fuerza como para imponer formas de vida.
Y ahí estan: el autor de Todos los travestis son peronistas, novela pynchoniana ambientada en el tercer cordón del conurbano, con doscientos mil personajes, cada uno más retorcido, más hilarante, más delirante que el otro. Patrones de unidad básica, putitas del rancherío que leen Eliot, taxistas que conducen hasta los límites de universo, viejas que desgranan esa poesía tan a la moda que mezcla lo horrible con lo elevado, maricones que salmodian irreverentes sátiras sobre la pareja presidencial, tal vez haciendo hablar a su mismísimo ojo del culo. Divertido. Una palabra que se escucha bastante seguido. Estaban las chicas de Plurabelle una banda de chick-pop que también es una editorial, que también es una galería de arte, que también es una contraseña para conseguir drogas, que también es una marca de ropa, que también es un grupo de teatro, que tambíen es un grupo de VJs, que tambien es una secta que se reune los jueves en una pieza del barrio del Abasto para que sus integrantes puedan llorar y maldecir a sus novios. Todos con cosas en preparación. Estoy haciendo. Voy a. El presente es un tránsito perpetuo. Los dramaturgos: dos chicas hablando de sus vidas en una casa frente al mar, de pronto caen dos chicos y todo se complica. Todos lloran. Todos lloran. Otra obra en preparación: Dos amigos se aíslan para escribir una artículo sobre Wittgenstein. Una máquina de escribir, un sofá viejo, un tocadiscos. Se pasan el primer cuarto de hora hablando sobre series de los años 80s, sobre actores de telenovelas de Romay. Caen dos chicas y todo se complica. La idea es el amor. La idea es la idea que ellos tienen sobre el amor. La estructura esencial que subyacía a estas manifestaciones era, es, la misma. Una dialéctica deficiente entre lo íntimo y lo público, entre lo bajo y lo culto, entre lo mostrable y lo culpógeno. Flotaba lo mismo en los diálogos nocturnos y sostenidos un poco a las apuradas, con vasos de cerveza que irremediablemente se volcarán sobre camisas ajenas y propias.
- Esa novela del negro Céline...
- Una muestra de figuritas de Sarah Kay en la fábrica recuperada...
- Ja, vamo los pibes
- Siempre escuchaba esa canción cuando me despertaba en la casa de mi ex novio
- César Aira colecciona muñequitas de trapo, César Aira colecciona... ¿me escuchás, me escuchás?
Y así, de esa manera, transcurre la noche: vapores de proyectos e ideas a medias concebidos, distracciones para ocupar las horas antes de dormir, para cansar la mente. La cinta continua sobre la que se ejercitan los pies de las palabras.

martes, diciembre 04, 2007

Se extiende la tendencia porteña

Venezuela, Exclusivo: Se confirmaría la teoría de los "grandes centros urbanos" republicanos versus el atraso, el culto a la personalidad y la opresión que predomina en el campo y las pequeñas ciudades. La gente de Fedecámaras, AD y COPEI más la Embajada de Estados Unidos en Caracas también tendrían la intención de "liberar a los hermanos pobres de las garras del clientelismo".

lunes, diciembre 03, 2007

Del páramo personal sólo nos puede salvar la política. Aunque la política sea tan sólo quedarse zombie mirando a Chávez reconocer la derrota, ayer, pasada la medianoche. Después de veinte, veinticinco años (por lo menos) de políticos que hacen un culto de las formas gerenciales, blandas, administrativas de la política, Chávez concentra las viejas dotes del carisma, la fe en la palabra, en el discurso como instrumento de construcción de voluntades. Por eso Chávez reune tantas sospechas, tantos rechazos, en los sectores que asimilan "civilización" a ausencia de conflicto. Por eso, basta leer las coberturas de los diarios de hoy para darse cuenta de que para el mainstream de los medios el único punto en disputa era la reelección indefinida: nada de la jornada de seis horas, nada del poder popular, nada del régimen de propiedad. Interpretan a Chávez como si se tratara de Menem, o de Rovira como dice hoy la líder de la CC. En fin, seguimos arando en el mar, para parafrasear al revolucionario caribeño (no Chávez, el otro, el del siglo XIX).



domingo, noviembre 11, 2007

Los hombres duros también mueren

El tipo escribió una novela impresionante sobre la segunda guerra mundial - una novela seca, terrible, ambientada en una islita pedorra del Pacífico donde los reclutas se disparaban en las piernas o simulaban locura para lograr la baja -, escribió sobre Alí - Foreman en el Zaire; sobre la CIA, sobre Jesucristo; sobre Gary Gilmore, un lumpen ejecutado en Utah en los 70s. El tipo acuchilló a la mujer y se hizo odiar por los bienpensantes blandengues de Manhattan, escribió sobre el racismo, sobre los demócratas, sobre los republicanos, sobre la democracia imperial. Cultivaba ese mix de ficción y reportaje tan yanqui: una especie de Capote pero macho y malhablado. Esa raza de norteamericanos que redimían en sus páginas todo el horror de su país, como Brando, como Burroughs, como Vonnegut, como Hemingway. Mailer como encarnación de ese espíritu americano que amamos: hiperbólico, dramático, expansivo, radical, siempre hacia el oeste, hacia el oeste, hacia donde se pone el sol, corriendo con la noche en las espaldas.

martes, noviembre 06, 2007

Foucault Conducción

La conocen los que la perdieron
los que la vieron de cerca irse muy lejos
y los que la volvieron a encontrar
la conocen los presos,
La libertad
Calamaro, La Libertad

Interesante la experiencia del domingo 28 donde pudieron votar por primera vez los presos sin condena. Además de ser un paso adelante en el sentido de dar un mínimo de igualdad en un mundo caracterizado por la violencia y la estigmatización (y no es necesario remitirse a acontecimientos como el del domingo en Santiago del Estero), es interesante mirar los resultados: Cristina 53%, Carrió 14,5%, Rodríguez Saá 10,5%, Pitrola (!¡) 8%. ¿Serán estos los "hermanos pobres presos del clientelismo" a los que se refiere la líder del Partido Republicano? Pobres y presos sin duda, ¿pero también en este caso clientelizados? Y, mejor aún, ¿querrán las clases medias y altas que conforman el ilustre electorado de la Doctora, liberar a estos hermanos olvidados? ¿Ustedes qué creen?

lunes, octubre 29, 2007

La resaca de los días

Está bien, 45 a 23. Una diferencia aplastante, que parece no serlo tanto para ciertos medios que hablan de la "gran elección de Carrió". Digamos: perdió por 22 puntos, apenas aumentó su caudal de la elección pasada (2003), ganó sólo en un distrito (como Lavagna, y sin embargo éste figura entre los "perdedores" en los balances mediáticos) y en varias de provincias rozó la inexistencia. Entiendo que Lilita sea un personaje pintoresco pero de ahí a inflarla y colocarla como una de las vencedoras de la jornada hay una larga distancia.
El caballito de batalla es la derrota del oficialismo en los grandes centros urbanos. En realidad es un analisis bastante sesgado y, por lo tanto bastante trucho. Santa Fe capital, Mendoza, San Miguel de Tucumán, Neuquén tambien son centros urbanos con predominio de clase media y en ellos ganó el FPV. Sin mencionar, por supuesto, el aglomerado urbano por excelencia: el Conurbano bonaerense. Se trata de una lectura facilonga y escasamente rigurosa que pretende construir un clivaje que no es tal. Por debajo de ese intento está lo que tal vez sea el mensaje más atemorizante que dejan estas elecciones: cierto resucitar del discurso antiperonista más rancio (ver el post de abajo) que se encarna no sólo en ciudadanos comunes sino también en algunos dirigentes. Hoy mismo la ex candidata Carrió hablaba de su felicidad por contar con los votos de "las personas libres"... Me alegro sinceramente de no contarme entre ellos.

El Matadero de Esteban Echeverría, versión 2.0

"Todo el día de ayer fue un bochorno, una cachetada, una basura, una mentira, una porquería, estuve de fiscal y recorrí todo Malvinas Argentinas y no había escuelas donde no hubiera colectivos estacionados a dos cuadras, para el voto cadena, grupo de matones copando las escuelas en donde los gendarmes, apenas dos por escuela y muy niños, de apenas escasos 19 años, no podían contener a los mafiosos gordos del conurbano. Daba miedo, había escuelas donde cuando todavía eran las seis de la tarde y miles de personas esperando para votar, ya adentro cantaban “viva perón, viva perón”, tuve que hacerlos callar y los más de los 50 matones gordos típicos del conurbano se me vinieron encima y cuando le imploré al gendarme que pusiera orden este me amenazó, a lo cual yo a mi vez le dije que lo iba a denunciar, 60 matones bien gordos de tanto asado y vino, con sus panzas como ametralladoras relucientes y amenazantes se me venían encima a mi, una mina de escasos 55 kilos. Esa es la democracia argentina, la panza salida de los matones peronistas.”
Comentario de una lectora de La Nación, citado en La Barbarie.

martes, octubre 23, 2007

estados alterados

Caminás por la calle, mirás la cara de Federico Pinedo en los afiches del pro y de repente te encontrás pensando en lo copado que estaría una revolución bolchevique. Es raro, hasta le pasa a gente perfectamente moderada.

Sin sonido ni furia

- Hay bastante consenso en lo aburrido de esta campaña electoral. No porque falten temas para debatir, cuestiones en pugna, intereses enfrentados, etc. Más bien porque es inevitable mirar el espejo del 2001/2002, este tiempo es esa resaca, este momento es aquel en que podemos (recién ahora) mirar hacia atrás, hacia las continuidades y las rupturas del verano caliente toninegrista.
Los cuatros años de Kirchner son lo que la historia efectivamente desplegó sobre las bases de esos acontecimientos. Puede gustar o no, lo demás es paja.

- Y la campaña resulta en apariencia aburrida, un trance lleno de inercia, porque ni la misma oposición se anima a pensarse como alternativa. Ni en sus sueños más lujuriosos, más desbocados, más gratificantes, puede pensarse a sí misma como una posibilidad real de gobierno (de gobierno..., no de poder). Entonces, aparecen discursos ajados: el republicanismo, la queja, la indignación. La indignación es siempre un indicador de impotencia.

- Habría que hacer una "historia de la indignación". Me juego a que hay una correlación muy fuerte entre ese discurso y la pertenencia a una clase media con aspiraciones, una clase que por su lugar intermedio en la estructura social (ni propietaria de los medios de prod. ni trabajadora de los medios de prod.) tiende a traducir las luchas políticas en términos morales. Y aunque duela decirlo, ese discurso clasemediero de hoy es taaaan parecido al del 95 contra Menem.

- Yendo a Kirchner: una masa de continuidades y rupturas con los 90's. Difícil discernir cual de los dos factores pesa más, se trata, creo, de una cuestión de acentos, de donde uno ponga el énfasis en ese binomio continuidad - cambio.

- Igual las elecciones nos gustan. Nos quedamos hasta tarde en el cable, mirando candidatos a intendentes del segundo cordón, miramos C5N, Mauro Viale, Grondona, Majul (los territorios desolados a donde ha ido a parar el género periodismo político), chequeamos los diarios, nos bañamos en el "liberalismo-realmente-existente" que destilan los comments de La Nación, miramos encuestas y las comparamos con las de elecciones pasadas... Somos profundamente ingenuos: usaremos nuestras mejores ropas el día de la elección.

It's Alright Ma, (I'm Only Bleeding)

miércoles, septiembre 26, 2007

Los protestantes se suicidan más que los católicos (50 años de sociología)

Está la escena esa de Las Invasiones Bárbaras donde el grupo de amigos intelectuales del profesor moribundo, mientras toman vino en el porche de la casa, van pasando revista a su devenir personal político e intelectual: fuimos existencialistas, maoístas, estructuralistas, post estructuralistas, posmodernos, escépticos... Este año se cumplen 50 años de la carrera de sociología y ese recorrido de posiciones teóricas e ideológicas resulta muy acorde con las modas y compromisos que se fueron sucediendo desde su creación. Casi un lugar común atribuirle a las ciencias sociales y a sus intelectuales el poco apego a un pensamiento a lo largo de los años, casi una proposición de sentido común achacarle a quienes trabajan sobre la sociedad ese dilentantismo, esa carencia de fidelidad, ese vagabundeo teórico. A mi no me interesa nada ese tipo de lealtad. Prefiero mil veces ese nomadismo a la tristeza de quienes permanecen fieles a los libros que leyeron cuando tenían 18 años. Un Bunge que a los 80 años sigue repitiendo los sacrosantos dogmas del positivismo lógico, o esos entrañables veteranos marxistas que todavía se enervan con el "traidor Kautsky" como si estuvieran discutiendo en un café de Zurich circa 1914, me dan cierta pena.
Esto a modo de balance: a 50 años de su creación la sociología no se ha instalado como ciencia de la sociedad ni ha logrado despejar de las representaciones colectivas ninguna de las supersticiones que se proponía eliminar. Un fracaso sin duda desde el punto de vista de la tarea que se impuso Germani a finales de los 50s. Pero en cambio, quedan de ese medio siglo transcurrido una masa de trabajos y de mentes que desde distintos lugares teóricos han aportado a la modernización (y ese es un concepto ultra discutible, ya lo sé) del debate intelectual argentino.
Brillantes y sofisticados algunos, otros en la oscuridad de la academia, otros desde el campo de batalla (la praxis, la praxis, la praxis) con las armas de la crítica y con la crítica de las armas, también. Sometidos a ese no lugar que es el estudiantado, inmersos en la maquinaria siniestra y corrosiva del marketing o la publicidad, en reuniones políticas de cuatro personas, cargando en colectivos atestados la edición tan bella de Las formas elementales de la vida religiosa, leyendo apuntes caros y mal fotocopiados de Mannheim, de Gramsci, de Cardoso y Faleto, de Sennett, de Simmel, estudiando la prueba de Chi cuadrado o el diagrama de Lazarfeld... volver a cruzar la plaza Houssay a las 11:30 de la noche y esperar el 132 sin un cobre en el bolsillo: una dura experiencia epistemológica. ¿Esto servirá para algo? te asaltaba en esos momentos el más cruel y antisociológico de los egoísmos.
No, esos cincuenta años no dejan un status científico sólido. Apenas te dejan inscripta cierta mirada y cierta bibliografía que uno debe traicionar de la manera más brutal posible. Esa mirada sigue siendo valiosa para mi. Casi casi que todavía me emociona leer el primer capítulo de Las reglas del método sociológico. O esas conclusiones de El Suicidio, donde uno se enteraba que los protestantes se sucidaban más que los católicos y los solteros más que los casados, esos cuadros ramplonamente positivistas extraídos de los registros de defunciones franceses... Ahí había, hay, algo rescatable: un ataque al psicologismo, al sentido común, el descubrimiento del hombre como producto, un golpe feroz al narcisismo. Una ciencia que incomoda, como decía Bourdieu, porque pone de manifiesto que no somos tan libres, tan dueños de nosotros mismos, como querríamos creer. Una ciencia que expresa que hasta los más excentricos de nuestros gustos, de nuestras elecciones, de nuestras opiniones están en directa relación con las posiciones que ocupamos, con las relaciones que nos han producido. La técnica del marketing y la investigación de consumo (a la que tanto han contribuido de buena o mala gana los sociólogos) lo dice con la claridad luminosa del discurso mercantil: un tipo de producto para los hombres gays de 25 a 39 años de nivel educativo terciario o superior, otro para las mujeres de 18 a 24 solteras con ingreso superiores a X, otro para matrimonios con hijos mayores y padres ancianos de nivel socioeconómico medio-alto, etc, etc, etc.
A diferencia de las ciencias duras, acá siempre se puede volver a empezar por lo elemental, reconstruir una y otra vez lo que otros habían construido. Esa falta de progreso, de evolución, no es una carencia, es una virtud, o un riesgo, que vienen a ser lo mismo.

jueves, septiembre 06, 2007

Sobre el camino


Ayer, o anteayer, no sé, el escritor noventista Rodrigo Fresán rendía su barcelonés tributo a la novela de Kerouac. No teníamos presente la efeméride. Y eso que llevamos una foto de Kerouac en la billetera (una estampita, San Jean-Louis Lebris de Kerouac, patrono de los perdidos). 50 años de la publicación. Mucho tiempo, pero ese libro sigue tan incandescente como siempre, como cuando salió a la luz en la América paranoica de los cincuentas, y prendió la mecha de un movimiento que arrastró a miles de freaks a las rutas de un continente ya demasiado viejo, ya demasiado castigado, pero a través del cual todavía se podía huir. Kerouac: línea de fuga, armado de un mapa donde el movimiento perpetuo es la única garantía para no volverse loco. Una multitud de hijos queridos o bastardos: de Dylan al Che, de Morrison a Deleuze.
En el camino como un tratado sobre el camino. Los tiempos muertos en las estaciones de micros, las habitaciones de hotel, las incomodidades, los cambios abruptos de itineario, las ciudades que te reciben dormidas, el campo con su brutalidad, las conversaciones delirantes en autos que hierven de calor, los amigos perdidos, el sueño entrecortado, la ilusión de que al final hay algo distinto, de que hay un final. Viajar no tiene que ver con desplazarse, sino con ejercer una violencia sobre uno mismo para convertirse en alguien distinto. Estar en el camino es estar metido, soportando, mutando gracias a esa violencia. No siempre se logra. La mayor parte de las veces se trata sólo de darse una vuelta con la seguridad de tener el pasaje de regreso a casa en el bolsillo.
50 años. Una eternidad como la noche de los campos bajo la cual siguen corriendo destartalados chevys, no direction home. Y abrimos el libro, el único registro de esos viajes que llegó hasta nosotros:
"... y la estrella de la tarde dedicará sus mejores destellos a la pradera justo antes de que sea totalmente de noche, esa noche que es una bendición para la tierra, que oscurece los ríos, se traga las cumbres y envuelve la orilla del final, y nadie, nadie sabe lo que le va a pasar a nadie excepto que todos seguirán desamparados y haciéndose viejos..."

martes, agosto 28, 2007

Santa Elisa que estás en los Cielos

Me gustaría escribir algo más sobre el tema Carrió, algo más aparte de las ironías amargas o de los chistecitos fáciles (tan fáciles) sobre su bizarro lugar actual.
Lo que impresiona es el efecto deletéreo que el campo político ejerce sobre las fuerzas minoritarias. Las va limando poco a poco. En el caso del Frepaso bastó que el significante aglutinador desapareciera (el menemismo) para que se desintegrara. En el caso del ARI, la aparición del kirchnerismo y la asunción por parte de este de algunas de las banderas de centroizquierda; y la bajísima institucionalización como partido obraron el milagro. ¿Cómo se puede surgir demandando ingreso social universal y terminar defendiendo a la Sociedad Rural e intentando alianzas desesperadas con referentes de la derecha liberal? Ese viraje ideológico otros partidos lo han experimentado en un lapso de 50 años, el ARI en tan sólo cuatro.
Aquel ARI nacido de la disolución de la Alianza pretendía recuperar un discurso marcadamente ideológico que desandara el fracaso de la experiencia aliancista: un partido programático que llenara el espacio vacío dejado por los males del pragmatismo. Era, ciertamente, un espacio que le hablaba a "los progresistas blancos" pero que recogía demandas sociales de tipo inclusivo que iban más allá de las preocupaciones habituales de los sectores medios. El mencionado ingreso universal por hijo es un ejemplo, así como su acercamiento con sectores de la CTA.
La derechización de ese espacio - o de Carrió como vocera omnipresente del mismo - obedece, me parece, no tanto a que el gobierno haya ocupado la izquierda del espacio político (lo que creo es evidente que no ocurre) sino a las incapacidades para construir un partido político instucionalizado minimamente que limite la libertad de acción de su líder. En ese sentido, la tendencia de Carrió a anteponer a las alianzas de tipo programático "alianzas de conductas" la lleva irresisteblemente a girar hacia la derecha del espectro político. Porque, si el único requisito para conformar un frente es la honorabilidad de los dirigentes, necesariamente el aspecto ideológico tiende a esfumarse, a lavarse, a caer en la vaguedad de las buenas intenciones.
Una política fundada en las virtudes privadas es la muerte de la política. Vacía de contenido cualquier lucha, convierte a lo público en una extensión de la moral privada. Se niega el conflicto, los antagonismos sociales, los intereses en pugna, para reducir lo político al pobre escenario donde los virtuosos disputan con los villanos. Una visión profundamente ideológica del drama político, claro. Tan empapada de ideología que se vuelve incapaz de reconocer esa condición.

La antepenúltima esperanza blanca

Y, ¿se arma o no se arma la Coalición Cívica de los Decentes? Ya la absolvieron a Lilita, ya shoró y pudo pronunciar un vibrante alegato al estilo "La historia me absolverá". Vamos, que cierra la inscripción de listas y no queremos quedarnos sin la oportunidad de votar un frente que reinstaure la austeridad republicana, la moral cívica y la decencia en los actos de gobierno. Queremos votar un gobierno de hombres (y mujeres) probos, de verdaderos patriotas entregados hasta el final a la causa del Pueblo, que con honda virtud republicana redima la Nación de las máculas inflingidas por los inescrupulosos caudillos providenciales (o provinciales, que suena parecido). Queremos, deseamos, exigimos esa lista que nos saque de la postración. Una lista con Lilita, el Bulldog, Mauricio, Gabriela, el Cardenal, el Rabino, Patricia, Kovadlof, Sebreli, Olivera, Mariano, Joaquín, y tantos otros que ahora se me escapan.

The Buenos Aires Affair

Ya conté una vez que una de mis lecturas preferidas, uno de mis rituales más sagrados, es sumergirme en el maravilloso mundo de los comentarios que dejan los lectores de La Nación en las noticias más hot del día. Digresión 1: ¿qué diría el "Vencedor de la Guerra del Paraguay" si viera su tribuna de doctrina convertida en vulgar blog, - oh, ilustre traductor de la Divina Comedia? Digresión 2: La sección Cartas de Lectores ya fue. Si quieren tomarle el pulso al derechaje nacional, vayan directo a los comments. No habrá viejas momificadas de doble apellido ni ex jerarcas de gobiernos dicatoriales pero por allí pasa el verdadero geist de la mayoría silenciosa (Reagan dixit).
El tema del súbito aumento del ABL ha puesto en situación dificil a estos lectores. De repente, los prohombres liberales que venían a disminuír el Estado y abolir los demoníacos impuestos apoyan el revalúo de las propiedades (privadas) y, además, usando el poco republicano e institucional camino del decreto ejecutivo. Esto no fue lo que votamos, Mauricio. Esto no era lo que esperábamos, Gaby. ¿Acaso no había otras prioridades? Digo, echar a patadas a los paraguayos que ocupan las camas de los hospitales que pagamos entre todos (entre nos); echar a los paraguayitos que ocupan los bancos de las escuelas que todos ayudamos a mantener con nuestro esfuerzo. Cosas así. Por lo menos, ya echamos a los usurpadores del Bauen, restituyendo la propiedad a sus legítimos dueños. Por algo se empieza...
Cada uno obtiene lo que se merece.

lunes, agosto 27, 2007

Flores robadas en los jardines de Sobisch

Realmente me cuesta entender los afiches de la fórmula Sobisch-Asís: "Cristina 41%, Sobisch 100%". ¿Por qué 41% y no 42% o 41,5%? ¿Ese número hace referencia a sondeos propios del gobernador neuquino, sondeos que cerrarían en la misteriosa cifra de 141%? Esta bien que no tengan recursos para contratar a marketineros de precio internacional, pero por lo menos podrían reclutar a alguien que sepa redactar una publicidad coherente. El amigo mavrakis gustosamente los podría asesorar...

lunes, agosto 06, 2007

Taller de Guión / Este pibe es grosssso

TALLER: INTRODUCCIÓN A LA ESCRITURA DEL GUIÓN

Dictado por: Hernán Mas
Duración: 4 meses, 1 vez por semana, la idea es coordinar con las personas interesadas un horario de 19 a 21:30 algún día en la semana o de 16 a 18:30 los sábados
Comienzo: Mitad de Agosto.
Lugar: Av. Córdoba y Talcahuano.

En primer lugar trataremos de ver ciertas bases teóricas para poder entender e incorporar las herramientas de trabajo básicas necesarias para empezar a escribir.
Una vez comprendida básicamente la dinámica de escritura de un guión, la idea es escribir a partir de consignas que se brindaran en clase. Se propondrán varios ejercicios de escritura para facilitar, en primer lugar, el aprendizaje de las herramientas dadas y finalmente para lograr escribir con fluidez. Y fundamentalmente poder llegar a expresar, en el formato de guión, nuestras ideas y nuestras historias.
Se trabajara también analizando varios films, tratando de desmenuzar las estructuras de sus guiones.
Es importante aprender pero también poder disfrutar del proceso de escribir. Para mayor información: escribir a oliverblue@hotmail.com, o comunicarse con el 4374-5498 // 15 5 527-2669

jueves, agosto 02, 2007

Poetas de la zurda

Dormir y leer a los clásicos. Una utopía de esas que bien valdrían el desarrollo de una guerra civil para instaurarla. Sobre todo estos días el significante flotante de la zurda me acompaña. Marx, Marx, Marx. Una vez una chica me preguntó: ¿Marx, Lenin o Trotsky? La respuesta es fácil, transparente: Marx. Y si hubiera repreguntado ¿Lenin o Trotsky? la respuesta era también simple, clara: Gramsci.
Ahí, en el Manifesto, esa prosa de oro, esos versos apenas camuflados, escritos a cuatro manos entre picnics londinenses donde se representaban escenas de Shakespeare: "All that is solid melts into air, all that is holy is profaned, and man is at last compelled to face with sober senses his real condition of life and his relations with his kind." Versos yámbicos para la destrucción de lo existente. O Gramsci en la cárcel leyendo -devorando- novelitas baratas escritas por damas aburridas de la buena sociedad, escribiendo es los márgenes las palabras hegemonía y guerra de posiciones.
Fabianos, socialdemócratas, blanquistas, anarquistas, comunistas, socialistas, reformistas, desviacionistas, internacionalistas, nacionalistas, populistas, maoístas, trostkistas, foquistas, neoizquierdistas, marxistas occidentales, marxistas oxfordianos, sesentayochistas, guevaristas, castristas, sandinistas, peronistas de izquierda, reventados, chupados, empobrecidos, cooptados, psicóticos, vanguardistas, iluminados, destruidos.

El corazón late a la izquierda.

viernes, julio 13, 2007

domingo, julio 08, 2007

Escenas íntimas de la lucha de clases

"Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce efectos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres, otros con ninguna. Es lo que se llama la 'ley del mercado'. En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y en la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad. A nivel económico Raphael Tisserand está en el campo de los vencedores; a nivel sexual, en el de los vencidos. Algunos ganan en ambos tableros; otros pierden en los dos. Las empresas se pelean por algunos jóvenes diplomados; las mujeres se pelean por algunos jóvenes; los hombres se pelean por algunas jóvenes; hay mucha confusión, mucha agitación."

M. Houellebecq, Ampliación del campo de batalla.

viernes, julio 06, 2007

Pero acá no hay montañas, no.

domingo, julio 01, 2007

miércoles, junio 27, 2007

Say hello to my little friend




¿El albañil vive en Belgrano R y tiene una 4x4? ¡Eso es distribución del ingreso! O tal vez, La Nación llama "albañiles" a los contratistas de la construcción, quién sabe... Por otra parte, el tiroteo habría afectado la tranquilidad de vecinos como Mauricio Macri, Mariano Grondona y Flavia Palmiero. En el caso del electo jefe de gobierno, por ejemplo, el vallado policial le impidió comenzar bien su jornada laboral: no pudo llegar a tiempo al gimnasio de la calle Ortiz de Ocampo y las vías.

viernes, junio 22, 2007

Canción de amor para Mauricio y Gabriela

Sears miró al alcalde. Juzgaba las caras, por lo visto, basándose en su capacidad para emitir luz. La falta de luz en un rostro -la falta incluso de toda promesa de luz- le recordaba dolorosamente la inhumanidad del hombre con el hombre.
John Cheever, Esto parece el paraíso.


Ella suelta, así sin esperarlo, con esa artera exactitud que la caracteriza, "debe tener su morbo que una paralítica te chupe la pija". Y sí, puede ser, Cronenberg podría sacar no sé si una buena película pero por lo menos una buena escena con esos ingredientes. ¿Acaso no logró que nos enterneciéramos con una de sexo entre James Spader y Elías Koteas en Crash? Cuándo todo está perdido, cuando asumís la resignación, empezás a pensar en cosas laterales, cosas que bordeen el objeto atemorizante, empezás a pensar en el histeriqueo entre un tipo con varios millones de dólares y un juguete nuevo llamado Ciudad Autónoma de Buenos Aires y una lisiada amiga del cardenal Bergoglio a la que la opinión pública acaba de consagrar como la nueva estrellita de este late night show político en cuyo altar hemos sublimado la savia ferviente de estos últimos días.
Entonces, dicen, llega la hora del RIP para el ladriprogresismo (Artemio: esa palabrita fue sin duda el hit de la campaña) que hegemonizó el aparato durante diez años (pero ¿De la Rúa era ladriprogresista, era el tío conserva y chapado a la antigua de la gran familia del ladriprogresismo?). En realidad la burocracia, el meollo lento de la cuestión, ese núcleo de pabellones de escritorios símil madera, con HPs negras e IBMs viejas donde en planillas de Excel duermen las identidades, las necesidades y los fracasos de los registrados por la administración pública, todo eso seguirá su propio rumbo intocable, ese rumbo que es la verdadera voz de Dios, la voz que le otorga un subsidio a una pañalera de Soldati, un semáforo en Hidalgo y Vallese, una recategorización inmobiliaria para la manzana codiciada por un garca hippie-cool que quiere construir una torre gaucho-chic en Chacarita. Todo más o menos igual que ahora, pero ¿cuán igual, cuán distinto? Esa es la pregunta triste, la única pregunta que uno puede hacerse en una democracia, digamoslo suavemente, de "matices", de escala de grises.
Para otra oportunidad quedará hablar sobre lo que realmente pasó. Por ahora digamos algunas apostillas de lo que quedó. Las campañas, las campañas: la de Filmus poniendo a tres jetones por aviso con convicciones, bueno, son gente mayormente respetable, pero no se exactamente cuales son las convicciones de Florencia Peña o de Lola Berthet... Del otro lado la parejita imperfecta aunando dosis de compasión y gestualidad dura: No seas tan fachito, le dice ella a él. Ya saben ustedes que opción ganó.
Y bueno, esto llega a su final, ha sido un placer realmente, pero siempre tenemos que estar moviéndonos hacia otras partes. Los que en la diestra querían a uno de ellos, a un hijo de su clase en el poder, a uno con su fonética de boquita cerrada y su mohínes enfurruñados, por fin tendrán el premio; los que desde la coalición de las almas puras querían darle una lección contrahegemónica al grasa de Balcarce 50, también tendrán su día; los apolíticos, los fieles al fin de las ideas, bueno, para ellos todo es siempre un eterno presente, un presente feliz y sin conflictos. Paz y administración. Orden y Progreso. Pro. Buenos Aires sí duerme.

lunes, junio 18, 2007

sábado, junio 16, 2007

El sistema de las necesidades

Alguna vez los sociólogos, los filósofos sociales, imaginaron la sociedad con la matriz de las abejas y las hormigas. El todo que se sostenía con el trabajo de cada una de las partes, para terminar resultando algo más, un plus valor, que la simple suma de las partes. Alquimistas sociales fascinados con ese descubrimiento tan vulgar: no podemos vivir solos, hasta el pensamiento más íntimo, la fantasía más inconfesable, dependen de lo que los otros hace con y para nosotros. Y eso que rige para la satisfacción de las necesidades más prosaicas - el alimento, el sexo, el abrigo, la conversación distendida en un restorán de mala muerte mientras te miro y me mirás, buscando algo, la gran respuesta a las preguntas informulables -, también rige para esas necesidades espirituales negadas a veces por la mala conciencia - ese libro que quería leer y nunca pude pero que ahora saco de tu biblioteca, en silencio, al irme de tu casa; esos intercambios cómplices de opiniones sobre el mundo, indefendibles pero con el contenido de verdad de las cosas que se hacen sólo entre dos; esos comentarios personales, llenos de pavor y angustia que se formulan con la luz apagada, un poco con la coartada del sueño inminente, un poco como piedrazos que se tiran a una laguna para observar el efecto revulsivo que producen en la quietud del agua estancada.
Y todos esos intercambios, esos lleva y trae, perfectamente reglados, perfectamente encuadrados en el sistema de necesidades que construímos día a día con quienes no son más cercanos. Ondas que se tocan en algún punto, que se intersectan, que se traslapan, que se superan para luego ir desvaneciéndose poco a poco. Un tapiz, un tejido fuerte como la verdad en cuyos dibujos nos buscamos sin descanso.

martes, junio 12, 2007

idiomas

- Una palabra griega, claro está. Política.
- ¿Habla usted griego? -preguntó.
- Me está costando mucho aprenderlo. Me he sentido constantemente en inferioridad de condiciones desde el primer día en que llegué a esta parte del mundo. De hecho, me he sentido como un estúpido. ¿Cómo es posible que haya tanta gente que hable tres, cuatro, cinco idiomas?
- Eso también es política -dijo, y sus dientes amarillentos relucieron entre aquella mata de pelo-. Las políticas de ocupación, las políticas de dispersión, las políticas de reasentamiento, las políticas de bases militares.
Don DeLillo, Los nombres.

Kulturkampf

"Soy jubilado y del interior, por ende esta eleccion no puedo expresarme.- Solo digo que "K" es lo peor de lo peor que vio la argentina desde siempre,es un loco de locura total y habilidades para la maldad la crueldad,sin escrupulos, mentiroso compulsivo con un problema mental que disocia la realidad,que llega a creer que nadie se da cuenta.- No puedo poner mas explicaciones sobre este engendro.,pero me gustaria votar para que pierda Filmus que es "K"; por muerte.- Estoy seguro que si en lugar de Filmus fuera intenedente la RAULITO,seria mucho mejor para la Capital.- Hay que hacer todo lo posible para hechar a este SATRAPA y su banda de mafiosos,y si por alli huebiere algunas sogas usarlas.-" (de un comentador en lanación.com, de nick Duche -sic, sic, sic, sic...)

1- Yo soy intolerante. Coincido en el uso de las sogas para algunos. Desde que leí a los 12 el plan de operaciones de Moreno... esas cosas te marcan aunque afuera era 1989 y nada que ver. Venía como apéndice en un tomito del Contrato Social que había usado mi padre para la facultad. Me acuerdo que el prefacio del Contrato estaba subrayado insistentemente.
2- Es muy fácil caer en la tentación dickensiana de recitar el mantra: este es el peor de los tiempos, este es el mejor de los tiempos. Supongo que toda generación joven vive su época con la falsa intensidad de los finales y los principios. Después, casi siempre, no pasa gran cosa. La ironía y la sátira suelen ser más duraderas que la Historia. ¿Pero cómo escapar del deseo de vivir la vida como pathos?
3- Ah, sí! La lógica del medio se impone al mensaje. Si la escritura de blogs es un hecho social su fuerza reside en propugnar la salida del Yo, las ligeras y poco rigurosas pinceladas del dilentantismo, un pintoresquismo simpático y un poco naive, un decir acabalgado entre la brevedad, la contundecia, la falta de tiempo y espacio suficiente para desarrollar cosas que darían para más. Y el Yo, siempre el Yo. El Yo garpa en el mundo blog. Política de hombres solos.
4- En un paper jamás usaríamos la primera persona. Jamás mezclaríamos malos poemas, cuentitos de Rainer, llamadas lanzadas en las madrugadas oscuras. Aunque ¿por qué no hacerlo? Por qué no poner una cita de Groucho Marx al inicio de una ponencia sobre demografía y nuevos patrones de la nupcialidad en la Argentina, por ejemplo? Porque la Lic. Torrado una vez te lo marcó con fea lapicera azul, eso no va pibe... La cita de Groucho era lo mejor del trabajo, y a la mierda la Doctora Torrado con sus pergaminos de haber sido insultada por Cavallo alguna vez. Ahi quedó, ahí se queda.
5- Kirchner me cae cada día mejor a medida que "le entran las balas" y los analfabetos funcionales que leen La Nación y los sofisticados hombres blancos que escriben La Nación agudizan su mal ingenio. La política es también, moverse por la negativa. La política es también, pura reacción. Por ahí es simple empatía hacia los que son atacados, por ahí es algo más.
6- Ya lo dijimos varias veces, y ya estamos al borde de la repetición senil, en las puertas -casi- del famoso cielo del Alzheimer: el gobierno de Macri no cambiará mucho las cosas, las vidas protegidas se protegerán, las otras seguirán penando como hasta ahora. En ese sentido el desgarro de nuestras vestiduras puede ser pose o verdadera preocupación altruísta, o ambas cosas mezcladas -confusamente- en el remix eterno del Yo y el afuera. Cuando alguien inocentemente -pero no existe la inocencia, lo sabemos- pregunta en una reunión festiva de amigos ¿qué es lo que te repele tanto de Macri? no sabemos que responder; porque la verdadera respuesta no admite la pregunta. O mejor: tantas cosas, ¿tenés tiempo para que te cuente la historia, tenés tiempo para remontarnos unas cuantas centenas de años? Nada más dificil que poner en palabras una cierta sensibilidad.
7- Nuestra Lucha. Título para una antología de escritores furiosos.
8- Como Allen en el final de Annie Hall seguimos apostando una y otra vez aunque las probabilidades sean ostensiblemente negativas. Alguna vez se dará. No hay salvación, sólo esfuerzo. Seguimos.
***

lunes, junio 11, 2007

Envidia

"Nuestro gran reto como gobierno es potenciar esas estructuras poscapitalistas, convertir a la comunidad en una fuerza poscapitalista. Entonces, si se mira este tema desde la sociología, con una visión muy racional, podemos decir que la estructura económica boliviana tiene un espacio para el desarrollo tanto del capitalismo como del poscapitalismo. Esto le da a nuestro proceso una complejidad especial. No es solo una revolución democrática, en el sentido decimonónico. Es una revolución democrática y social. ¿Qué de todo esto podremos desarrollar? No sabemos. Pero creemos que lo central es que se están alumbrando cosas que van más allá de una mera readecuación democrática a un capitalismo maduro ya existente. (...)
A esta coexistencia de fuerzas capitalistas y poscapitalistas en la estructura económica le corresponde una tensión, dentro del Estado, entre un Estado de derecho moderno, con monopolio de la coerción legítima y la violencia simbólica legítima, como decía Bourdieu, con una instancia de socialización de las decisiones a través de los movimientos sociales. Esto va más allá del debate de Negri y Holloway, que hablan de un momento de la resistencia de los movimientos sociales, pero no de gobierno."
Álvaro García Linera, vice de Bolivia. Y nosotros lo tenemos a Daniel Scioli, qué injusticia, dios...

Bendecir el pasado

Según Bergoglio, también hay que “bendecir el pasado, no maldecirlo” porque “lo que fue pecado e injusticia también necesita ser bendecido con el perdón, el arrepentimiento y la reparación”.

Toda moral es política, toda religión es política. La teología es una de las formas en que se cuenta la historia. Las diversas teodiceas son fábulas que hablan del cielo cuando en realidad hablan de la tierra.

Requiem por un sueño

El Perro, ayer: "Tampoco se observa entusiasmo en ningún sector, y esto incluye a la paleoizquierda y a los intelectuales progres, por relacionar los resultados del domingo con el tan idealizado asambleísmo de 2002 y su eufónica consigna. Mal que les pese, para el electorado de Buenos Aires la nueva política no son ellos sino Macri. Quienes querían saber qué vendría cuando se hubieran ido todos, han tenido un adelanto."

viernes, junio 08, 2007

Realismo urbano

¿un tom wolfe para contar buenos aires? estaría bueno.

miércoles, junio 06, 2007

Se viene Sophia

Qué lindo gabinete! Bien lleno de gente joven y linda a la que le interesa el país. La ciudad vista desde Catalinas es tan adorable.
Las siguientes empresas a las que les interesa el país auspician a...

PD: el supuesto e improbabilísimo gabinete de Filmus, hay que decirlo, trae los viejos nombres del anibalismo. No aprenden más, eh.

- buenos aires

Ah sí, el sonido hueco de los ejércitos de la derecha simpática. Concepto interesante ese de la derecha simpática, acuñado por Daniel Hadad desde su emisora hace ya unos años: el trabajo prolijo de limar las aristas oligarconas de la vieja derecha hasta dejar solamente una pátina de cualunquismo al descubierto. Mauricio. Trabajar sobre el sentido común (el más berreta de los sentidos), no pelearse, sonreír, evitar la solemnidad y las poses envaradas: ideas débiles para los tiempos de la sospecha. El hijo deforme pero exitoso del decembrismo. Nada demasiado exótico, digamoslo, la derecha parisina ganó la alcaldía después de la Comuna de 1871 y la retuvo hasta hace poquísimo tiempo. Acá ni siquiera fue necesario eso, apenas la suma de los errores, las vanidades y los cuchillazos por la espalda.
Hoy me pasé buena parte del día en el mejor de los blogs: los comentarios que los lectores dejan en el diario La Nación. Se los recomiendo, una lectura tonificante para el espíritu. Sin la reciedumbre campera y militar de las famosas "Cartas de Lectores", aquí anónimos ciudadanos (con muchos errores de ortografía) dan rienda suelta a sus fantasías salvajes, las fantasías que desata la última esperanza blanca alumbrada el domingo pasado. Buenos Aires no será Caracas, decía uno de estos comentadores, al tiempo que otros se reían de Filmus por tragarse las eses (sí, tipos que escuchan al Baby Etchecopar y votan al pro se rien de alguien que dirigió Flacso, bué).
Macri ganó y va a ganar porque a la dicotomía progresismo - derecha (bastante ajada la dicotomía, pero todavía subyace) se le sobreimprime la contradicción K - anti K, que en esta coyuntura (a diferencia del 2003) pasa a ocupar el imaginario, el sentido común hegemónico de la ciudad. No queremos ser Santa Cruz, dirían los comments del diario de los Mitre. No, queremos ser Neuquén.
Cómo sea, Buenos Aires, ciudad abierta, seguiremos por acá.

lunes, junio 04, 2007

No rima

Qué lindo, qué lindo/
qué lindo que va a ser/
el Sheraton Hotel en el Hospital de niños

domingo, junio 03, 2007

Siempre en domingo

Voto Filmus - Ginés.
Al parecer las cosas están difíciles: many, many nasty people on the right.
Sobrevivimos a Menem, todo pasa...

jueves, mayo 31, 2007

No estaría bueno

Ok, empecemos diciendo que es inútil despertar los fuegos de una pasión extinguida. No vamos, porque es imposible, a convertir la elección del domingo en una épica batalla contra el fantasma del neoliberalismo. La épica política es un género que disfruto, pero acá en la Ciudad de Buenos Aires, los corazones están más bien enfriados. Igualmente tengo miedo. Las lecturas de estos posts, sólidos, bien fundamentados, mentan con insistencia la alta probabilidad de que Macri gane la jefatura de gobierno. También, y eso es lo más interesante, ponen en palabras la sensación del enorme despilfarro de capital político y oportunidades de cambio que representaron los últimos dos gobiernos porteños. Con el PBI per cápita más abultado del país (por lejos) y el presupuesto por habitante más elevado, las administraciones porteñas se han dedicado los últimos 7 años al maquillaje y la publicidad, a instrumentar políticas tenues dirigidas exclusivamente a sectores de la población ya favorecidos y protegidos económica y socialmente. La ficción de Buenos Aires como isla civilizatoria y europea enclavada en el corazón del desierto sigue siendo un paradigma instalado en las mentes de los "progresistas blancos", aún 150 años después del Facundo. Los datos duros recolectados por el golpeado INDEC y la propia observación que cualquiera que cruce la Avenida Rivadavia (o Córdoba, o Santa Fe, ya no sé) puede realizar, desmiente desoladoramente esta fantasía narcisista del porteño medio.
¿Cómo explicar que la ciudad que recauda miles de millones de pesos en impuestos, la ciudad donde están radicadas las sedes y propiedades de las mayores empresas del país, la ciudad donde el metro cuadrado cotiza a niveles astronómicos, no haya podido implementar en 7 años de gobiernos progresistas políticas de promoción y seguridad social que saquen de la miseria a miles de ciudadanos? ¿Cómo explicar que el progresismo no haya llevado a la práctica las experiencias socialdemócratas que tanto gusta de admirar en sus pegrinaciones por Barcelona y París? Está bien, son otras escalas. Pero la conclusión de estos 7 años es que definitivamente esta ciudad no es más igualitaria, ni más homogénea ni está más integrada que al comienzo del período. No vamos a entrar en detalles, pero los leitmotivs de la centroizquierda son justamente los que mayores muestras de deterioro presentan. Las escuelas públicas han sido abandonadas en masa por la clase media, los hospitales estatales son dignos cuentos kafkianos, el transporte público bordea el colapso por culpa de la inexistente intervención estatal que lo ha abandonado a la anarquía del mercado, la posibilidad de acceder a la propiedad de una vivienda para una familia clasemediera (ni hablemos de los sectores por debajo de la línea de pobreza) se presenta como una utopía más irrealizable aún que la toma del Palacio de Invierno.
Bourdieu decía aquello de las dos manos del Estado: la derecha que garantiza la reproducción ampliada del capital; y la izquierda que instrumenta políticas para evitar que esa misma reproducción del capital termine por desintegrar la sociedad. Un equilibrio que se llama Estado de Bienestar. Por acción o por ineptitud, en Buenos Aires está más que claro cual de las dos manos es más larga y más poderosa.
Entonces, ¿a preparase para la tan esperada retournée de los 90s? Sin duda que no será para mejor, sin duda que harán lo que todos pensamos que quieren hacer (esa sonrisa babeante de Macri, la sonrisita del que se prepara para comer un banquete). Pero no soy de los que creen en el cuanto peor, mejor. Lo que se juega el domingo no es, realmente, un cambio de modelo de ciudad, es más bien, el fracaso del progresismo pour la galerie porteño.

lunes, mayo 28, 2007

Nosotros, los whitmanianos

"…la propia voz de la vida como la escuchó /Walt Whitman/ una risa suave salvaje/ (que aún debe ser liberada/ del procesador de palabras/ de la mente/ Y yo soy el cronista de un periódico/ de algún otro planeta/ que ha sido enviado a describir la vida/ en el planeta tierra/ a contar las historias/ de qué Cuándo Dónde Cómo y Por qué…"

Ferlinghetti, traducción E. Moore.

viernes, mayo 25, 2007

¿Hay una historia?

Esa es la primera línea de Respiración artificial de Piglia. Una interrogación sobre la posibilidad de estructurar un relato. Una duda sobre la existencia de sentido en la sucesión múltiple de hechos que nos anteceden, rodean y suceden. ¿Hay una historia? No sé. Hay hechos y sentidos y lo que se llama historia es el relato que surge al combinarlos de distintas maneras.
Una historia empieza hace 197 años un día 25 de mayo. Otra -más breve, más furiosa, más encantada- empieza hace 34, también un 25 de mayo. Otra más, por último, empieza hace cuatro años, y es la única que me tocó presenciar en vida. ¿Puede la historia escribirse mientras sucede? ¿O hay que dejar que el pasado fosilice los sucesos para comenzar a levantar la pluma?
La última de las historias, la del período iniciado hace hoy cuatro años, es la que más me interesa. Por motivos vitales, se entiende. Horacio González escribe hoy que la esencia de este período radica en la diferencia. Una línea más o menos angosta que sirve de contraste con el pasado reciente, con los oscuros noventas, con el 2001. Una diferencia que Kirchner marcó a fuego en sus primero meses y que luego fue rutinizándose con el correr del tiempo. Kirchner como un ejemplo de hombre solitario que decide hacer justicia.
Pero esa diferencia no alcanza a conformar un relato, apenas alcanza para dibujar las características personales de un carisma. No parece formar parte de un todo más amplio que sostenga un proyecto, una narrativa, una historia. Hace falta algo más, a pesar de lo justo de esa diferencia con el pasado neoliberal, a pesar de lo necesaria que era y sigue siendo.

miércoles, mayo 23, 2007

Ideas de campaña

La seguridad, esa eterna cuestión que deja boqueando a los progresistas. Pero sucede que es una cuestión tramposa desde el vamos, un terreno al que los progresistas deberían negarse a ser arreados en lugar de intentar malabarismos que finalmente terminan en esperpentos tipo "guardia urbana" o cursos de derechos humanos en la Escuela Ramón Falcón (¡cursos de DD.HH. en la Ramón Falcón! el colmo de la ironía, al menos cámbienle el nombre, please).
Una vez unos dirigentes del Frente Grande le criticaron a Chacho Alvarez (ok, risas) que no incluyera más discursos sobre el tema "seguridad".
- No podemos regalarle la bandera de la seguridad a la derecha -le dijeron.
- Es que la seguridad ES una bandera de la derecha.

Creo que tenía razón en eso.

Tres hipótesis para el General (el restorán de la Avenida Belgrano)

El gorilismo atávico de los porteños parece acercarse a su fin. Cuatro de los cinco principales candidatos a jefe de gobierno se reconocen como peronistas, y el restante - mauri- es un ejemplo concreto del menemismo reconvertido-residual-semi arrepentido. Agrupaciones y cuadros peronistas se encuentran revistiendo en las filas de los tres candidatos con chances ciertas de ganar la elección. Uno podría pensar en tres hipótesis que expliquen este fenómeno:

a) luego de largas décadas de votar por opciones "republicanas" y "prolijitas" (la excepción sería Erman González en plena orgía menemista) los porteños habrían aceptado la inevitabilidad del "hecho maldito". Un giro pragmático y resignado, porque al fin y al cabo si votaron a Martha Mercader, a Graciela, a De la Rúa, qué mal puede haber en votar a los "muchachós"...
b) El peronismo ya no es un catch-all party. El peronismo ha recorrido el camino inverso y se ha desplegado por todos los espacios con su capacidad rizomática de ser y no ser al mismo tiempo, de estar dentro y fuera, de llenarse con cualquier significado y adoptar distintas formas. No un partido que en su seno contiene todo el arco ideológico, sino un partido que se subdivide en distintas vertientes que cubren todo el arco político.
c) el peronismo tal como se lo entendía ya no existe. Ha pasado a ser una denominación, un pasado recorrido por distinta gente, una contraseña a invocar en determinados ámbitos y a callar en otros. Un guiño. Si tal como dice Telerman en el reportaje que le hizo Fontevecchia en Perfil, "ser peronista no representa nada en términos partidarios" sino más bien, "una opción no por los más pobres sino por la cultura plebeya". Salvo Tradición, Familia y Propiedad de los Beccar Varela (quiero creer...) cualquier opción - en una sociedad de masas- podría reclamar esa denominación.

Todo esto a cuento no tanto de los devenires del Movimiento Nacional sino más bien, de la intriga y la confusión que me producen los rumores sobre la intención de Kirchner de dedicarse a construir un frente de centroizquierda que reordene a "la europea" el esquema de partidos argentinos. Porque si hay un elemento refractario en la historia política argentina ese es, justamente, el dualismo izquierda-derecha. Dicotomía siempre abortada frente al surgimiento de movimientos que reclamaban para sí la representación de la nación in toto. El cartesianismo de la división izquierda - derecha siempre perdió por goleada ante el empirismo de los conglomerados más inspirados en lo "real" que en los cielos teóricos.
Supongo que si el kirchnerismo quisiera iniciar ese camino debería primero comenzar a marcar el terreno en cuestiones concretas, en cuestiones que sean verdaderos clivajes que dividan el espacio entre "unos" y "otros". Delinear una agenda de centroizquierda en temas como derechos humanos, salud reproductiva, medio ambiente, intervención del estado en la economía, reforma impositiva, políticas sociales universales, democratización de la educación, acceso a la vivienda, etc. Una lista no infinita, pero sí determinante para saber de una vez quienes están adentro y quienes están afuera.

lunes, mayo 21, 2007

Un artista del hambre


como en el cuento del tuberculoso praguense.

Wirtschaft und Gesellschaft

El mejor regalo, por cierto. No por sus 1200 páginas de demencial exploración de las formas de vida, de los callejones sin salida del mundo moderno, de los engranajes furibundos de las maquinarias de la noche... sino más bien por la historia y el gesto detrás de ese regalo.
Economía y Sociedad, sé practicamente nada de esas cosas, pero espero seguir aprendiendo.

martes, mayo 15, 2007

¿Qué sé?

"Sé que una vida sin consecuencias no es una vida. También que si se quiere hacer algo difícil, algo de verdad, no se puede esquivarle el bulto al dolor. Lo que aprendí en esa época de Ed y Moscú, de Gabe King, Justine Townsend y todos los otros que me enseñaron a escalar roca, saltar edificios o mantenerme bien en pie en un pozo oscuro de agua helada sesenta metros bajo tierra, fue que nadie se enchufa y en el acto es una estrella. Hay que entrenar. Hay que seguir fortaleciendo los dedos hasta que se hinchen los tendones."
M. J. Harrison, Preparativos de viaje.

Bien al Sur, nuestro destino sudamericano

Si no tienen plata para comprarse los journals de Adolfito Bioy, bien pueden darse una vuelta por acá. El nivel de maldad es parecido, el enfoque un tanto diferente...

sábado, mayo 12, 2007

Postmodern Society

Cuántos kilogramos engordó Marianela? Eh? Cuántos, cuántos?
La ciudad invernal se vuelve ensimismada.
Como en los malos westerns, pasan bolas de espino por las calles de nuestro páramo político.

Filosofía y espíritu de la época

Theodor Adorno está sentado en el sofá de su casa mirando la final de Gran Hermano. Sobre la pantalla del televisor de 14 pulgadas made in China, Mariano Peluffo parece más gordo de lo que es y ocupa, digamos, dos buenos tercios del cristal. Adorno tiene la boca semiabierta y está inmóvil, el control remoto reposa sobre su pantalón de corderoy gastado y con pitucones deshilachados. En sus ojitos alemanes -han visto los desfiles marciales del Reich por los bulevares de Berlín, han visto cómo el agua chocaba contra el Brooklyn Bridge en los años de exilio- Jorge Rial se refleja como un espectro de inagotable energía. Adorno parece muerto, o congelado, o extático. Tiene el rictus del científico demente a quien su criatura acaba de asesinar en un rapto de rebelión. La única luz de la casa es la pantalla. Es también el único sonido. Afuera comienza a hacer un intenso frío.

*

Karl Marx desnudo en la cama de un telo. A su lado su mucama, también en bolas, enciende la televisión y pone a Marcelo Tinelli. Unos indigentes bailan la última danza de la Tierra. Algo como una polka, pero también podría ser una cumbia o un chamamé. La chica se entusiasma y le dice ¿puedo ver esto papi? Karl Marx odia con todo su corazón ese programa. Odia aún más a su vociferante conductor. Pero qué mierda, está loco por la nena, se está poniendo viejo y haría cualquier cosa por ella. Negrita de mi corazón.

*

Michel Foucault siente un irreprimible deseo de escribir malas palabras sobre la pelada de Jorge Telerman en los afiches de la calle. ¿Tendrá Sindrome de Tourette? A veces no lo aguanta más, se levanta a las tres de la mañana, se pone un sobretodo y una bufanda y busca una calle oscura. Escribe: Chupame la pija, hijo de puta. Lavame sucio. Cabeza de poronga. Más aliviado regresa a su casa, a intentar dormir. También puede dar largos paseos por las plazas vacías, restregándose las manos, culpándose a sí mismo por ser tan débil, recordando su infancia en los Pirineos. Muchachos cargando fardos de heno, jugando al costado de los caminos rurales, trenzados en simulacros de lucha, rodando por la hierba. ¿Qué fue de todos ellos? ¿Dónde están ahora? Quisiera ser chico otra vez.

lunes, mayo 07, 2007

El asesino del corazón de neón

Fifty percent of my dreams are about not wanting to jump into moving water. Hard to know if it’s a neurosis or a survival characteristic. When they learn you’ve been a climber people often claim to have a phobia about heights. I always reply, “Good strong genes then?” Reviewing: Chuck Palahniuk, Rant. Drinking: Finlandia cranberry flavoured vodka, smooth.

M. John Harrison tiene blog.

domingo, mayo 06, 2007

El nombre

Y ella dice: nunca vas a entender lo que sentí ese día. Pero fue una noche, querida, amor, y yo creo que sí lo entendí, creo que si pude enteder como pocas veces pude enteder algo. Pero no digo eso sino que me quedo parado en medio de la sala, de la sala de la casa prestada donde pasamos el verano y cuyo piso de madera oscura es cruzada oblicuamente por unos rayos de sol cansados, agotados, que se estiran por la ventana como diciendo "este es nuestro último esfuerzo, después vendrá la noche y no sabemos bien si volveremos así que podrías mostrarnos un poco más de interés, por favor, por favor". En vez de decirlo me quedo mirando su espalda -ella me da la espalda- y el contorno de su pelo donde unos cabellos parecen erizados como antenas rotas apuntando hacia cualquier dirección. Esas antenas chiquitas que no logran trasmitirme nada más que su mantra repetido: nunca vas a entender lo que sentí esa noche -aunque sé muy bien, lo sé mejor que ninguna otra cosa, que no fue un día sino una noche. Una noche cargada con el vértigo de un acontecimiento inesperado, con el ir y venir desesperado por todas las habitaciones de la casa -del baño a nuestra habitación, otra vez al baño donde ella estaba inmóvil, largos trancos hacia el teléfono, llamadas equivocadas por la torpeza de mis dedos, el salir corriendo de nuestra casa, el mundo exterior detenido, avanzando tan lentamente, afuera la normalidad parecía moverse en cámara lenta en comparación con nuestra urgencia, con nuestra emergencia, y en el taxi el único recuerdo táctil de esa noche, su vientre parecía lleno todavía.
Cuando ella se duerme salgo al jardín de la casa. Detrás de los límites de nuestro hogar prestado la ciudad está hundida en el silencio que sucede a la vuelta de las familias de la playa y que antecede a sus excursiones nocturnas: baños sobre la piel quemada por el sol, desorden de ropas sobre las camas, los niños cansados remolonean y se ponen de mal humor, libros cerrados con partículas de arena entre las páginas: entre una escena de sexo y una despedida, entre la resolución de un enigma y la cárcel para el culpable, entre un recuerdo de infacia y el desenlace de una vida aventurera: pequeños, olvidados, granos de arena de playa.
Me siento en una silla de jardín debajo de un árbol alto y sobre mí aparece la luna. Mi esposa duerme la injusticia del mundo, las fallas del cuerpo, la aspereza de lo no dado, la ruina de las esperanzas. No necesito mirar la luna para saber lo me recuerda. Pálida, con una luz prestada por su padre el Sol: flota con el brillo apagado de un pequeño embrión de hombre.
Y en voz baja pronuncio el nombre de mi hijo no nacido.

viernes, mayo 04, 2007

Duhalde

"Yo vi el programa de Mariano Grondona". Podría ser el título de una novela de un Aira politizado. El programa, quiero decir, donde el reposado y sabio Hombre que Sufrió -A Diferencia de Muchos- el Poder, desgranó sus perspectivas y diagnósticos sobre la política nacional y latinoamericana.
Hay toda una ambiguedad con Duhalde. Su paso por el poder no actuó como cristalizador de su perfil político sino, por el contrario, disparó nuevas interpretaciones, contradictorias, sobre su figura. A diferencia de Menem o De la Rúa que abandonaron el poder con un estigma muy claro (chorro, inútil, una combinación de ambas), frente a Duhalde no queda clara qué posición sostener. ¿Un caudillo del conurbano que manejó más que aceptablemente la crisis? ¿estadista forjado en el lento fuego del barro suburbano que esperó pacientemente su gran oportunidad histórica? ¿Suerte de Pellegrini, de Piloto de Tormentas, que reencauzó el sistema a sus lechos habituales, que llevó de la mano al decembrismo hacia La Normalidad? Otra vez la gran pregunta: cuánto hubo de ruptura en esos años, cuánto de continuidad.
Lo cierto es que la figura de Duhalde ha quedado medio oculta en el relato histórico mainstream: se pasa del helicóptero de De la Rúa a la asunción de Kirchner sin escalas. Tal vez algo de los malos recuerdos de esos años intermedios impide detenerse un poco más en aquella presidencia transitoria. Quedan por supuesto, los grandes mojones que explican el proceso: el Plan Jefes y Jefas, Kosteki y Santillán, Lavagna. Pero el duhaldismo, que podría reclamar parte de la herencia de haber conducido la transición y plantearse como alternativa, ha desaparecido, y Duhalde mismo ha optado por el lugar semi oculto de político retirado.
Tal vez se esté guardando, como dice Martín, esperando el reflujo de la marea coyuntural, protegido en el peñasco duro del peronismo ortodoxo, ese que sobrevive -aparentemente- siempre.

Qué gran idea Mauricio

Y siguiendo con lo de abajo, ¿cómo no recordar aquella campaña de PRO (¿2003, 2005?) donde los afiches traían consignas tipo: "Para que cuando nuestros hijos vayan a bailar vuelvan bailando. Eso es Pro".
Imagínense la utopía macrista de una ciudad con conchetitos danzando a las 7 de la mañana, saltando con sus chombitas rosas los baldazos de los porteros, los atados de diarios apilados en los kioscos... perfectamente felices, cuidados, protegidos...
Me daban ganas de empezar a militar en el PTS del Chipi Castillo.

Diga la verdad:

¿No tiene ganas de mutilar lenta, muy lentamente, al "creativo" de los afiches de Macri?
Estaría bueno...

El susurro de la paranoia

En el trabajo hoy se dijo que monitorean todo lo que uno se baja de internet, las páginas que visita, las comunicaciones que envía. Supongo que podrían hacerlo si quisieran, aunque sería una tarea la mar de aburrida: éste se la pasa actualizando el blog x cada cinco minutos, tiene abiertos permanentemente clarín y nación y página, además del gmail, se bajó ya Money de Amis en inglés (¿para qué?, dios mío, ¿para qué?), el libro de cuentos de Pynchon, ¿qué hace bajándose interminablemente un zip del Retrato del artista adolescente?, ¿qué hace googleando cosas como Anna Livia Plurabelle, nombres de amigos ya desaparecidos, nombres de actores de segunda categoría, fotos de Jorge Asís con bigotes, seudónimos de bloggers, imágenes de jugadores de fútbol de los años 70, documentos de guerrillas centroamericanas, recetas de cocina, poemas nuevos y viejos, precios de camisas y sacos de corderoy... la pc, la mente del otro.
No, hasta a los esbirros de 1984 les aburriría, hasta un capitán de la Stassi de la RDA pasaría por alto tanta inocencia. Tendría que inventarme una carpeta cuyo nombre llame la atención y produzca curiosidad. Algo que les de a ellos también un motivo de interés, una grata sorpresa en la tarea de vigilantes.

miércoles, abril 25, 2007

Los camaradas del Potemkin, en el fondo del mar, cantan:

Yeltsin, traidor/
saludos a Vandor.

Los hundidos y los salvados

Mmmmm, no sé muy bien qué anda pasando... No sé si esto que escribo ahora se verá efectivamente, este blog estuvo desaparecido durante varios días.
Hola?
Cri, cri, cri...

viernes, abril 20, 2007

Para una sociología del mal gusto


Hace unos días en el Evento Que Gracias A Dios Ya Terminó tuvimos la pésima idea de entrar a ver unos cortos (eran gratis) de Jorge Polaco. Lo de pésimo no es por el cine de Polaco, que sin duda me parece horrendo, sino por la "glosa" crítica que le dedicó el presentador (creo que escribe en la revista de un panelista del programa de Pettinato). Esa actitud ¿cómo llamarla? "estoy de vuelta y gracias a eso yo veo en lo que a vos te parece una bazofia un gesto estético contestatario, pero claro que eso es sólo para algunos iniciados". Este individuo invocaba la palabra "camp" para desarticular cualquier argumento acerca de la debilidad y condición fallida del cine de Polaco. Camp. Camp... Un comodín usado frecuentemente por quienes quieren revestir de sofisticación teórica objetos que la mayor parte de las veces han nacido en la ingenuidad de la simple mala factura.
Es interesante el fenómeno propio de los últimos años de los estudiantes y críticos de cine que redescubren en obras siempre consideradas "malas" ciertos atributos estéticos positivos. La palabra bizarro ocupa en este medio tal vez la misma posición (aunque no exactamente el mismo sentido) que Sontag le daba a la palabra camp en los años sesenta. Cine Bizarro. Televisión Bizarra. Actores Bizarros. Cómo diría Flaubert: gente que uno creía perfectamente educada de repente se volvió admiradora de Armando Bo. Jóvenes que abandonaban a Truffaut para lanzarse en los brazos de Roger Corman. Allen Ginsberg podría haber escrito varias remakes de Howl en cineclubs donde se proyectaban setentistas films de la Coca Sarli o de luchadores mexicanos enmascarados o de ninjas monocromáticos.
Por supuesto, todo esto es un "efecto de campo". No tiene que ver con cualidades artísticas redescubiertas sino con poses, gestos y estrategias de posicionamiento en el espacio de los gustos estéticos. Hay una cierta homogeneidad social entre los cultores del cine berreta, ciertas características compartidas en cuanto a la posición que ocupan, edades, condición social, background cultural familiar, etc. Como con cualquier gusto: nada más alejado del libre albedrío y la elección individual, sino pura coacción de fuerzas que predisponen la atracción hacia ciertos objetos y la identificación con ciertas obras.
Nada seduce más que enrrostrarle al otro la posesión de saberes y gustos a priori considerados bajos, para luego de una pausa desgranar un discurso alto que los justifique teóricamente. En el campo del arte rige la ley de la valorización de lo raro, de esa manera se explican las nuevas tendencias y las nuevas sensibilidades que impulsan a los aficionados a las artes a colonizar nuevos territorios y a abandonarlos cuando éstos se han vuelto demasiado concurridos. El amor a lo bizarro, a lo vintage, a lo camp o a lo simplemente malo obedece las reglas de esta dinámica.

La estampita de Sandro que la estudiante de Letras tiene inmantada en su heladera, pronto caerá. Las cintas de películas clase Z que el recién graduado dramaturgo atesora junto a ejemplares de Beckett se enmohecerán. La bandita de chicos de Bellas Artes que pintaba stencils de Mirtha Legrand se disgregará. Otros gustos remplazarán a los viejos y se volverá a creer en ellos con la misma, exacta, fe.

jueves, abril 19, 2007

Michael Moore, te perdonamos

Sí, gordo chanta y teatrero, reconocemos que nos dio un poquito de verguenza ajena cuando te vimos en Bowling for Columbine acosar a Charlton "Ben Hur" Heston con la fotito de la nena masacrada en la escuela, en ese momento -aunque siempre dimos por evidente la locura inherente a America- te tomábamos solamente como el inofensivo lefty que parecías ser.
Estados Unidos es una máquina narrativa: en unos meses tendremos las diferentes versiones fílmicas y novelescas de la masacre de Virginia. Para todos los gustos, habrá dramas blockbuster producidos por Jerry Bruckheimer con Ben Affleck como el guapo psicólogo del asesino y Brittany Murphy en el rol de putesca cheerleader que se salva por poco de las balas del coreano; habrá una versión indie a la Gus Van Sant de Elephant con planos larguísmos y afrancesados y adolescentes agustiados de ser tan ricos y familias disfuncionales y un soundtrack buenísimo con temas de Jesus and Mary Chain, Bloc Party, The Math and Physics Club, Tide, alguno viejo de REM y alguno más hardcore de Slipknot. O por qué no una versión propiamente coreana del tema, ahora que algún delirante menciona a Old Boy como influencia del asesino. Algo bien rebuscado, sangriento, pero al mismo tiempo lírico y estetizado.
Eso es lo genial de USA, hasta el producto más repugnante de su dinámica social, aquello que en otros sitios se tendería a esconder o a remitir como anormalidad extraordinaria e irrepetible, es convertido por arte de magia -vía Hollywood, vía su máquina cultural- en productos no sólo redituables económicamente sino también valorables artísticamente, en muchos casos.
Y cómo en la UBA este tipo de cosas no pasan (¿afortunadamente?) las veremos pronto comodamente desde las butacas del cine.

martes, abril 17, 2007

Un nuevo realismo

Cuando se habla de realismo en la literatura se entienden cosas distintas según la tradición nacional en la que uno se pare. En la Argentina la literatura realista (o hiperrealista) se ha centrado siempre en los personajes y ambientes de los "márgenes", en las otredades, en el afuera que rodea -o amenaza, o acecha- el centro representado aproximadamente por lo urbano y de clase media. De ahí que el realismo argentino se haya siempre ligado de maneras más o menos conflictivas con la denuncia social o con la pintura de tipos sociales pertenecientes a minorías, clases y grupos no "integrados". Una tradición tal vez más afincada en Zola que en Balzac. Desde Bernardo Verbitsky a Washigton Cucurto cierta idea generalizada en los escritores argentinos liga el desafío del relato realista - en el sentido de tener in mente lo que sea que entienden por realidad- a la reproducción (sermoneante, lúdica o apologética) de textos que merodean con distinto éxito la voz de los "sin voz".
Por el contrario, en la literatura americana el realismo es entendido esencialmente como una puesta en palabras del "estado de la mente colectiva" o, en palabras de Don DeLillo, del fluir de la conciencia de una cultura entera. En este sentido, los americanos no han abandonado la pretensión de construir la Gran Novela que de cuenta del mosaico social y que permita en sus entrecruces el enjuiciamiento de los pensamientos, objetos, sensibilidades, obsesiones y terrores que la sociedad se va relatando a sí misma todos los días. Y para lograrlo halla el camino más accesible en utilizar como protagonistas a personajes que "están dentro del sistema" y cuyo derrotero les permite develar las distintas partes de lo social. Las sátiras de Tom Wolfe, DeLillo, Roth, Updike (y Amis en UK), pero también los delirios de Pynchon, D. Foster Wallace, o J. Kennedy Toole.
Creo que la vía americana al realismo es más efectiva. Es como transitar una gran avenida que atraviesa la ciudad de un lado a otro, algo central pero al mismo tiempo una perspectiva que permite la contemplación de los márgenes, de lo abandonado, de lo exitoso, de lo antiguo, de lo pasajero. La pretensión, nunca alcanzada completamente, de lograr un fresco balzaquiano que diseccione en sus mil partes el cuerpo tendido de la sociedad. En Argentina, con excepción de novelas como El traductor de Salvador Benesdra o Vivir afuera de Fogwill, hay pocas obras que cuenten con esa ambición de llevar a la ficción el estado de situación de una cultura.

lunes, abril 16, 2007

Yo pisaré las calles nuevamente

"El viaje de vuelta duró siete horas. Los jóvenes socialistas -un instalador de teléfonos de la compañía Verizon, un barman que antiguamente fue una estrella de fútbol en Brown, un profesor en su primer año de docencia- comparaban sus móviles, leían a Marx en ediciones resumidas ('te ahorras el leerte tres tomos de El Capital durante dos años'), unanimemente alababan Friends y discrepaban, según líneas estrictas homo/hétero, sobre los méritos de Xena, Warrior Princess. Hay pocos placeres comparables con el de viajar en un autobús después de anochecer, con un retraso de horas y gente con la que estás de violento acuerdo. Pero al final es inevitable que te depositen de nuevo en la ciudad. La lluvia se congela en el suelo, la nieve cubre la nieve fundida. Tal vez seas todavía una versión de ti mismo, la versión del autobús, la más joven y más roja, mientras esperas el metro para regresar a casa. Pero luego te quitas las capas termales, todavía húmedas, del atuendo del largo día, y ves un tipo de ropa completamente distinta colgada en el armario; y en la ducha estás desnudo y solo."

Jonathan Franzen, "Toma de posesión del Presidente, enero 2001" en Cómo est
ar solo, Seix Barral, Barcelona, 2003.

domingo, abril 15, 2007

¿Qué pasa cuando las uvas de la ira se secan?

Es una verdadera lástima vivir en estos tiempos desdramatizados, donde la tragedia escasea y la única salida para el pathos acorralado de nuestras vidas es el gesto irónico y pseudo gracioso. Haciendo una digresión, habría que escribir algo acerca del "espíritu de la ironía" y la corrosión del caracter, cómo diría Sennett, que esta acarrea. Sin duda la civilización consiste en ir puliendo nuestros instintos y lograr una sublimación de los mismos que evite, en lo posible, el derramamiento de sangre.
Ahora bien, escribo derramamiento de sangre pensando en Jorge Telerman. Es cómo si una palabra llevara a la otra sin mediación alguna. Pienso en eso carteles horribles, frívolos, inútiles de la Actitud Buenos Aires. Ahora hay uno que dice algo tipo "Buenos Aires Om" e invita a una jornada -libre y gratuita- de relajación oriental en (cuándo no) Palermo. ¿Qué clase de mente enferma puede diseñar una política comunicacional que pase por esas banalidades? Una mente y un cuerpo acostumbrado al confort, a la saciedad, a la vereda luminosa de la vida. Una mente hecha en base a "programas" de sábado a la noche que incluyen esa mezcla tan triste del cosmopolitismo periférico y el sin sentido típico de los habitantes del barrio antes mencionado. Nada que ver con la ciudad bestial que expulsa contingentes de muertos de hambre todos lo días vía el aumento descontrolado de la renta de la tierra y de las propiedades. Nada que ver con las casas que se desmoronan debido a la codicia sin límites de la corporación inmobiliaria, o los asentamientos que se incendian misteriosamente.
El gobierno Telerman es el gobierno de los verdaderos triunfadores post 2001, y para peor, de los triunfadores que se perciben a sí mismos como no-triunfadores (lo que los igualaría subjetivamente con los triunfadores de los 90), como una clase de gente cuyo único capital es cultural, olvidando que en el actual capitalismo la posesión de capital cultural y capital social iguala el valor que en el viejo capitalismo tenía el capital económico. Cómo si poseer una maestría de una universidad del extranjero (pero no una cuenta bancaria taaaan grande) no fuera en los actuales tiempos un indicador más que obvio de una situación privilegiada dentro de la estructura social. A la gente "con capital cultural" habría que recordarle esa frase genial que Bourdieu les dedicaba a los intelectuales: el mayor de sus goces consiste en el olvido de las condiciones sociales que los produjeron como tales.
Y mientras tanto, mientras comen comidas étnicas, mientras salen del cine comentando la última de Kim Ki Duk, mientras se llaman telefónicamente (celularmente) para seguir el programa en la casa de aquellos amigos entrañables, mientras hablan del compañero de facultad que ahora vive en Nueva York y del soporífero atraso en los vuelos de Ezeiza, y de la muestra imperdible que abrió en alguna galería hype, mientras hacen todo eso bajo la mirada de Buda de Jorge Telerman y el mundo se reduce a las manzanas comprendidas entre Córdoba y el río, hay -sin duda que hay- personas para las cuales la vida es algo más y algo menos que un programa feliz de findesemana. Esos no privilegiados, esos que se acuestan temprano, esos que siguen ligando trabajo a algo producido materialmente, esos que no viajan, que no van al cine, que ni siquiera alientan la secreta esperanza de las vacaciones, esos que nunca dicen que están estresados, que dicen más bien que están molidos, que tienen la espalda rota, que tiene los pies a la miseria y luego se ponen a ver antes de dormir a tinelli o a gran hemano o a osvaldo laport en el televisor con una carpetita pedorra encima con adornitos vulgares, con souvenires de alguna fiesta de 15, con una fotito no digital que los chicos se sacaron en el zoológico de florencio varela, y tienen unos pocos libros en el rapiestant donde seguro que no hay ningún kazuo ishiguro ningún nabokov ningún néstor perlongher ningún copi ninguna djuna barnes ningún parís era una fiesta, pero sí alguna enciclopedia de lomo carmesí pero sí algún diccionario pero sí algún manual que los pibes ya no usan o algún libro de enseñanzas para la vida escrito por algún chanta que dice grandes verdades, de esas certeras e incontestables. Y esos son los que antes llamábamos "la sal de la tierra" y ahora son simplemente tierra o ni siquiera eso. Esos son los que heredarían el paraíso que nuestras luchas fallidas (qué suerte tío, qué suerte tía, que no están para ver tanta tristeza ahora) les iba a preparar. Pero ahora ya estamos lejos de que en nuestros corazones resuene algo parecido a la música que John Ford ponía al final de Viñas de ira, cuando Henry Fonda se aleja de la villa miseria y esas estrofas -arriba los parias del mundo/ arriba famélica legión...- dejaban al espectador con el gusto agridulce del magnífico porvenir. Ahora ya hemos desandado tanto el camino que no podríamos encontrar -aún queriéndolo- la buena senda.
Telerman es sólo un nombre. Intercambiable por cualquier otro. Hasta me arrepiento de haberlo mentado, pero ya no tengo ganas de borrarlo. Lo importante es otra cosa. Es saber quienes ganan siempre y quienes pierden siempre. Y lo más difícil es saberlo y no tener el coraje de actuar en consecuencia.

jueves, abril 05, 2007

Sobre una película y nada más

* Ayer vi una película. Ayer vi dos películas. Fue en nuestra amada reunión de ya saben qué -no quiero repetir los improperios que le dediqué hace una año a este noble acontecimiento, supongo que crecí, supongo que me volví más indulgente. La segunda película de la noche se llama AFR y es un documental apócrifo sobre el asesinato de un primer ministro danés. Un primer ministro conservador que manda tropas a Irak, un primer ministro que cualquiera desearía ver muerto. Sin embargo la película esta bien: usa hasta el exceso los recursos del género y sobrecarga la trama de inverosimilitudes que la vuelven casi una parodia. Lo más interesante al fin de cuentas es siempre la ficción y en ese irse al carajo del realismo por exceso está tal vez lo más disfrutable del film. Una fantasía sobre los prósperos, agotados, viejos, demacrados países nórdicos.

** Antes de la proyección alguien dice que el director, lamentablemente, se ha retrasado y no podrá estar presente en la sala. Pienso posibles escenarios que retienen al director danés. Van, lógicamente, bordeando lo obvio: yo perdí la guerra contra el cliché. El danés atado con fundas de almohada a la cama, una puta dominicana y su cómplice desvalijándole la habitación. El acompañante terapéutico del danés -joven psicólogo de una clínica de las afueras de Copenhagen- llorando en el pasillo por la sobredosis que no pudo evitar. Tal vez el tipo odia su película y prefirió quedarse en el hotel mirando televisión o mirando por la ventana como las luces se iban apagando y como los automóviles se iban ralentizando y sintiendo frente a la ventana abierta como el viento se le metía en la camisa y le susurraba que era un fraude, que no valía la pena tanta impostación, que mejor tenderse en la cama de una ciudad desconocida hasta que la hora más oscura, frenética, del alma haya pasado.

*** En un momento de la película un taxi boy dice sobre otro: "yo no les meo encima a los cientes, ni les cago encima, ni les pego: él sí. Y otras cosas también: untarles cemento, por ejemplo. Hay gente a la que le gusta que le unten cemento."

**** Alguien comenta: en estos países la gente se aburre mucho. Yo completaría: frente al aburrimiento de la prosperidad no sólo muere el jacobinismo, no sólo las Biblias revolucionarias se convierten en coffee-books que posan su gesto maldito en bilbliotecas civilizadas -¿acaso un Das Kapital no es un objeto pop?- también se revela el lado oscuro de la farsa democrática, su alquimia que convierte mágicamente consenso en coacción querida, deseada. O, sampleando a Saint-Just: La felicidad es una idea pasada de moda en Europa.

***** Tras el final, nosotros los kirchneristas, nosotros el sistema, nosotros el lado de adentro del sistema, abandonamos rapidamente el cine. Los viejos, supervivientes de la izquierda verduga y de la izquierda víctima, reconvertidos luego a los algodones de la socialdemocracia, ahora militantes unicamente de la izquierda cultural - ese lugar donde no hay barro ni hay tiros- felices con sus mujeres de haber cumplido el rito religioso del cine independiente -¿de qué?-. Los jóvenes, aprendices rápidos de los gestos que les permitirán estar siempre dentro del deber ser cultural, cuerpos educados, cuerpos entrenados en las predisposiciones apropiadas al campo y sus leyes: conocer la medida justa de los entusiasmos, de los halagos, de los comentarios post-film, toda una economía simbólica de los intercambios de pasillo.
Y afuera está la calle. Pero la calle dejó de significar algo relevante hace ya mucho tiempo.