viernes, mayo 04, 2007

Duhalde

"Yo vi el programa de Mariano Grondona". Podría ser el título de una novela de un Aira politizado. El programa, quiero decir, donde el reposado y sabio Hombre que Sufrió -A Diferencia de Muchos- el Poder, desgranó sus perspectivas y diagnósticos sobre la política nacional y latinoamericana.
Hay toda una ambiguedad con Duhalde. Su paso por el poder no actuó como cristalizador de su perfil político sino, por el contrario, disparó nuevas interpretaciones, contradictorias, sobre su figura. A diferencia de Menem o De la Rúa que abandonaron el poder con un estigma muy claro (chorro, inútil, una combinación de ambas), frente a Duhalde no queda clara qué posición sostener. ¿Un caudillo del conurbano que manejó más que aceptablemente la crisis? ¿estadista forjado en el lento fuego del barro suburbano que esperó pacientemente su gran oportunidad histórica? ¿Suerte de Pellegrini, de Piloto de Tormentas, que reencauzó el sistema a sus lechos habituales, que llevó de la mano al decembrismo hacia La Normalidad? Otra vez la gran pregunta: cuánto hubo de ruptura en esos años, cuánto de continuidad.
Lo cierto es que la figura de Duhalde ha quedado medio oculta en el relato histórico mainstream: se pasa del helicóptero de De la Rúa a la asunción de Kirchner sin escalas. Tal vez algo de los malos recuerdos de esos años intermedios impide detenerse un poco más en aquella presidencia transitoria. Quedan por supuesto, los grandes mojones que explican el proceso: el Plan Jefes y Jefas, Kosteki y Santillán, Lavagna. Pero el duhaldismo, que podría reclamar parte de la herencia de haber conducido la transición y plantearse como alternativa, ha desaparecido, y Duhalde mismo ha optado por el lugar semi oculto de político retirado.
Tal vez se esté guardando, como dice Martín, esperando el reflujo de la marea coyuntural, protegido en el peñasco duro del peronismo ortodoxo, ese que sobrevive -aparentemente- siempre.

11 comentarios:

carlos dijo...

Muy bueno, un poco timorato a la hora de las respuestas, pero muy bien planteadas las preguntas. A ver si en otro post se aventura un poco más, porque me parece que son preguntas que mucha gente se hace. Te tiro una más: ¿cómo inciden esas dos muertes en la política kirchnerista hacia las movilizaciones populares y las organizaciones de derechos humanos?¿cómo inciden las asambleas, ese fenómeno a la vez deseado y temible, del que apenas se puede volver a hablar?
El blog es de lo mejorcito, muy bien.

HAL dijo...

A la hora del balance no olvidemos la brutal transferencia de recursos públicos a favor de algunos grupos económicos que generó la devaluación acompañada de pesificación asimétrica. Digo, licuando deudas las deudas del Grupo Clarín, entre otros, es más fácil pilotear la tormenta.

manolo dijo...

Mariano
Como siempre excelente.
De esos días rescato la voluntad de no reprimir.
El aceptar que dos muertos pueden destruir una carrera política, es inaudito en Latinoamérica.
Convertir a la Guardia de Infantería en un Ballet de contención, sin armas de fuego no tiene antecedentes.
Tenemos el ejemplo de la Concertación chilena y los pingüinos.
Como siempre HAL traerá un montón de datos ciertos, pero salir de donde salimos con un costo mínimo de vidas humanas, nadie se lo esperaba.
Y mucho menos que lo hiciera la vilipendia mafia bonaerense.
Un abrazo

persona dijo...

Todo ruina sobrevive.
buen blog.
saludos

buddha lounge dijo...

manolo, creo que hay algunas cosas que te estas salteando. pequeño saltamonte, a veces debes olvidar ciertas cosas para volver a aprenderlas.

mariano dijo...

gracias y saludos para todos.
algunas cosas: a riesgo de verme convertido en un duhaldista retrospectivo, tengo que admitir que las cosas bien podrían haber salido mucho peor de lo que salieron. en todo caso el resultado fue el devenir hacia una cierta normalidad (poco épica como toda normailidad) que permitió a muchos millones de personas empezar a reconstruir sus vidas luego de los largos años neoliberales. no es poco. tampoco alcanza a satisfacer los deseos de cambio radical que muchos, con buenas razones, reclamaban.
entre el deseo y la realidad, la historia.

HAL dijo...

¿¿Las cosas podrían haber salido peor?? y sí, siempre podrían salir peor.
¿¿Dos vidas es un costo mínimo?? eso es equivalente a decir que las muertes de Santillán y Kosteki eran inevitables. Me pregunto, además, por qué extraña razón era obligatorio licuar los pasivos del Grupo Clarín (entre otros) con recursos públicos o llevar los índices de pobreza a casi el 60 por ciento.
En fin, no creo que sea muy meritorio haber salido de donde salimos por ese camino. Y digo esto porque es discutible que haya muchos millones de personas que empezaron a reconstruir sus vidas luego de los largos años neoliberales; comparando los indicadores presente con los de aquel período, las cosa no han cambiado mucho. En todo caso, salimos de la crisis de la convertibilidad para volver a estar, más o menos, como estábamos hace diez años. Las grandes -y buenas- diferencias entre aquel tiempo y éste, es justo reconocerlo, vinieron de la mano de Kirchner y no de Duhalde.

manolo dijo...

HAL
La presión para disciplinar la sociedad es tan evidente que ni vos lo podes negar.
Que existió una resistencia a reprimir de parte de la mafia bonaerense, lo podemos discutir.
Pero que esas dos muertes lo obligaron a renunciar a su continuidad lo muestra la historia.
¿Cuántos políticos de la Argentina hubieran echo eso?
¿El desarmar a la Guardia de Infantería, te parece poca cosa?
Un abrazo y un beso en la mejilla, figlio ;-P

HAL dijo...

La presión para disciplinar a la sociedad existió y existe pero es un dato de la realidad que, para ello, se contó y cuenta con la inestimable colaboración de buena parte de nuestra dirigencia política. Digamos que la cultura política de la mafia bonaerense es bastante funcional en ese sentido.
Que aquellas dos muertes lo obligaron a renunciar es innegable, ¿quién discutiría tal cosa? Justamente, como estaba obligado no se puede inferir ningún gesto de grandeza en ese acto. Por otra parte, la responsabilidad por las dos muertes no podemos imputársela al Espíritu Santo y a la guardia de infantería no hubiera sido necesario desarmarla si durante casi una década no se hubiera alimentado a la maldita policía.
Un abrazo viril, y nada más. =(

paula dijo...

COMO ME DIJO UN TAXISTA: DUHALDE NO APARECE, PERO ES EL DIOS QUE MANDA CRISTOS

paula dijo...

(..refiriendose a la droga, dijo)