martes, febrero 14, 2006

Capote

Este último fin de semana vi la película "Capote" protagonizada por Philip Seymour Hoffman y ambientada en los años de escritura de A sangre fría. Dos cosas son rescatables de la película: en primer término la formidable caracterización de Hoffman como aquel escritor con voz de niña y corazón de hielo que era Truman Capote. En segundo lugar, la decisión de centrar la historia en el proceso de escritura, en la relación descaradamente vampírica del escritor con sus personajes. Ese contraste permanente entre el divo del jet set neoyorquino desesperado por ser aceptado por la "beautiful people" y un oscuro visitante de cárceles del Medio Oeste norteamericano. Capote deseando la ejecución de Smith y Hickock, tantas veces aplazada, para poder tener el final de su libro. Capote negándole a Perry Smith un abogado que pudiese apelar la sentencia; Capote hundiéndose en el abismo negro de esos pueblos metodistas salidos de la imaginación de Max Weber; Capote sintiendo al mismo tiempo como su vida se desmorona y como toca con la punta de los dedos su Obra Maestra; Capote descubriendo que la traición y la mentira son parte del riesgo que entraña ser escritor, que montado en el trapecio a miles de metros del suelo, sólo queda seguir balanceándose, por que caer (ya lo sabemos) es imperdonable.
En el prefacio de Música para camaleones Capote dice: "cuando Dios nos ofrece un don al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación". Por debajo de la prosa límpida de A sangre fría se escucha resonar ese látigo, y en la película lo vemos caer, inclemente, sobre las costillas del escritor. En otra parte de ese prefacio Capote cita a Henry James: "Vivimos en la oscuridad, hacemos lo que podemos; el resto es la locura del arte".
Creo que ambas frases son ciertas.

5 comentarios:

gustavo dijo...

ah, canal su resumen parece sacado de la peor escritura de la revista ñ.
tal vez cabria reflexionar cual es la relacion del escritor con su texto y que busca a traves de el. bien, capote buscaba mucho mas prestigio y algo mas de poder dentro de un esquema de sociedad reaccionaria.
habria que esperar algo mas ?

mariano dijo...

gracias por ubicarme dentro de la excelsa redacción de Ñ, hacia allí dirijo mis pasos, como un peregrino hacia el santuario de su divinidad. Usted, amigo, no leyó nada del señor Capone o Capote o como quiera que se llame el maricón de marras... le recomiendo el libro: "Un capote para la ventisca, por favor" escrito en 1968 y a disposición en librerías y casas de camping.

gustavo dijo...

mire estimado universitario yo a ud no le voy a estar haciendo un raconto de los brolis que lei o no. elude de esta manera, como buen, ubista, el debate. a sangre fria es un muy buen libro. seguramente no es el libro que esceribiria el pato fontanet. y sigo insistiendo, ya que lo mio esta lejos de ser un elogio, o tal vez es un elogio a la copia?, en fin...

mariano dijo...

Disculpe mi pasión, tal vez me "precipité" y pequé de demasiado "precoz" en mi respuesta. Hablando en serio, A sangre fría es un gran libro pero no es mi preferido de Capote. Mil veces me quedo con los cuentos de Música para camaleones. Es ahí donde Capote explora diferentes vertientes de la escritura: hay un autoreportaje, una serie de "retratos" (el de Marilyn Monroe es genial), pequeños cuentos de una belleza inaudita. Si bien me parece que Capote no está en la misma "liga" que Salinger y Cheever, algunos de sus cuentos me gustan tanto como los de estos dos escritores. Me parece interesante la figura de Capote por es condición de habitante de dos mundos: el mundo blanco de la frivolidad y las apariencias; el mundo negro de la fascinación con el delito y los marginales, ese mundo que se parece mucho más a la tarea de la escritura: soledad, cansancio, vértigo, desconsuelo, correr detrás de la Gran Novela Americana, etc. En EEUU los grandes escritores son grandes estrellas y el precio a pagar es la destrucción de su personalidad (Capote) o la huida mística del mundo (Salinger, Kerouac). Hay algo en EEUU que produce los mejores escritores (a mi juicio) del siglo XX y los termina destruyendo: pensemos en Fitzgerald, por ejemplo.

Espiritu beat dijo...

Gustavo cagon!!

da la cara, digo el blog!!