viernes, marzo 17, 2006

Hannah y sus tristes hermanas

Che, giles, apúrense que abrió la inscripción a la Escuela de Gobierno del Instituto Hannah Arendt. Hoy en el subte "A" vi más afiches del IHA que de Carrió en la época de las elecciones. Una pregunta me atormenta: ¿no hay que tener una mínima experiencia para poner una "Escuela de Gobierno"? ¿Cuál será la experiencia de la angélica doctora Carrió en materia de Gobierno? Digo, además de hacer campaña para gobiernos fracasados (léase 1999), ejercer una yrigoyenista retórica política-meteorológica, y formar parte de la larga lista de personajes pintorescos de la historia política argentina. Sin contar, por supuesto, su nefasto uso de la palabra fascismo hasta gastarla y vaciarla de sentido.
Yo, modestamente, me voy a inscribir en el Instituto Martin Heidegger, sólo para llevarle la contra.

11 comentarios:

DIEGO SUAREZ dijo...

Me voy anotar. Seguro que ofrecen pasantías en las grandes esferas del poder. Aparte me quedé con las ganas de saber qué era realmente el "contrato moral".

mariano dijo...

Contrato moral fue algo ganchero que se le ocurrió a la Doctora (o a alguna socióloga del Ins. Arendt)mientras viajaban en una combi haciendo campaña:
- Rousseau la pegó con Contrato Social...
- Y..., llamémoslo "Contrato Moral", "Social" es muy jacobino, muy de izquierda.

Minerva dijo...

Jajaja, me imagino absolutamente a la groda Carrió y a alguna amiga más o menos culta diciendo "sí, Rousseau la re pegó, viste, ¿por qué no hacemos algo igual? Quedamos bien con los liberales ("contrato"), con los zurditos (por la remisión a Jean-Jacques) y con los derechosos ("moral" a ellos les suena taaaaan bien)"...

mariano dijo...

Lo peor de todo es que estoy convencido de que fue así como surgió lo de "contrato moral".

JuanPerez dijo...

Una módica aclaración. El IHA no es una escuela de gobierno sino un instituto de formación política. Basta leer si programa de actividades para comprender las diferencias. La Escuela de Gobierno es otra institución creada por la agrupación de Carrió, cuyas clases son impartidas por gente con experiencia en la función pública.
No tengo claro si es posible comentar en este blog sin participar del cinismo imperante. Si no lo es, sepan disculpar la digresión.

mariano dijo...

Pero claro, Juan, usted puede participar y el cinismo no es un impedimento, es tan solo una costra contra la realidad que algunos llevamos encima, nomás.
Sobre el IHA: en los afiches que publicitaban la Escuela de Gobierno no quedaba nada clara la distinción institucional entre estas dos "secciones" del partido de la Doctora Carrió. Igualmente me sigo preguntando que cuadros con experiencia de "gobierno" tiene el ARI, tal vez algún funcionario del distrito de San Martín, único municipio administrado por dicho partido. O tal vez, la peor de las opciones, gente con experiencia en gobiernos anteriores (horror!).
Un beso.

JuanPerez dijo...

El IHA es autónomo, independiente del partido de Carrió y compañía (puede ver su plan de actividades en la web correspondiente). No así la Escuela de Gobierno. En este último caso, hay gente que proviene de diversas experiencias. La mayoría son ex funcionarios de carrera, muchos formados fuera de nuestras fronteras.
Ahora bien, la pregunta-respuesta sobre los cuadros de gobierno del ARI es digna de la Gata Flora y no de usted (lo digo sin el menor ánimo de ofender). La lógica sería esta: si no soy gobierno no puedo tener una escuela que prepare gente a tal efecto. Pero si he participado de algún gobierno es un horror. Entonces, ¿cómo hacemos?
Una de las tantas características de los partidos políticos que hemos padecido es la improvisación. Muchas veces se resolvió reclutando “cerebros” de la Escuela de Chicago o similares. Cuando se intenta algo distinto, cuanto menos demos tiempo para ver como funciona. Que la costra no lo vuelva insensible, don Mariano.
Un beso y un abrazo.

mariano dijo...

Juan, màs allà de la pose cìnica, coincido con vos en cuanto a la carencia de cuadros polìticos-administrativos que caracteriza a las experiencias de gobierno desde el retorno de la democracia. La figura de Carriò, y aquì va mi crìtica, nunca me cerrò: no me gusta el discurso moralista, no me gusta la apelaciòn metafìsica que ella realiza en terminos de un contrato moral para superar la crisis. La debacle argentina no es de ìndole moral, tiene que ver con lo polìtico y lo econòmico, con el poder y la materia. Creo que si algo se ha demostrado en estos ùltimos 25 años es que una fuerza de centroizquierda no se puede construir sobre la base de la "lucha contra la corrupciòn", todavìa nos estamos recuperando de la experiencia Frepaso.
Un abrazo.

JuanPerez dijo...

Obviamente, estás en derecho de juzgar a Carrió del modo que te guste y no tengo nada que opinar al respecto. Un debate sobre la relación entre moral y materia nos pondría en otra órbita. Me limito a al tema que disparó este intercambio: el Instituto Hannah Arendt. Me parece que, con independencia de la valoración personal que merezca su creadora, debería ser juzgado (el IHA) por su producción. Sólo eso.
Una última consideración: aunque comparta algunas de las manifestaciones vertidas sobre Carrió, creo que en el programa del ARI hay algunas cosas además del famoso contrato moral y que tienen más que ver con la política y la economía (por ejemplo: el ingreso universal ciudadano para todos los niños o el programa de preservación de recursos naturales); puede no ser suficiente pero, en general, la oferta tampoco abunda por otros lados. Un gran saludo.

mariano dijo...

Juan voy a meterme a la página del IHA y ver qué onda. Se que trabajan mucho con la problemática de género. La idea del ingreso ciudadano, es obviamente un paso en la dirección correcta, algo tan elemental que su ausencia explica las mezquindades y desprecio hacia los pobres por parte de los partidos tradicionales.
Un abrazo.

JuanPerez dijo...

No lo hagas (entrar a la página); podrías -finalmente- confirmar tu opinión original y hacer de esto una pérdida de tiempo. Conservemos la ilusión de que las cosas pueden ser mejor de lo que parecen.
Jocosos saludos.