jueves, diciembre 09, 2010

Cómo no vivir juntos

Los hechos que se suceden desde este martes en Villa Soldati hablan de la incapacidad de los gobiernos que se sucedieron los últimos años en la ciudad de Buenos Aires para lograr construir un espacio urbano inclusivo. No sólo son los tres años de Macri, aunque sean claramente la confirmación de un proyecto político incompetente y miserable, también es la larga continuidad de los gobiernos porteños anteriores que no han podido resolver ni siquiera minimamente el déficit habitacional de la ciudad más rica del país.

El otro día pasé una cuantas horas mirando este blog que me parece fascinante: una historia en imágenes de la vivienda social en la ciudad de Buenos Aires. Desde las primeras viviendas colectivas de ese sueño tranquilo del socialismo argentino que fue el Hogar Obrero, a los monoblocks pesadillescos de los años 70s, pasando por los barrios de chalecitos con tejas y paredes blancas destinados a empleados públicos o las mini ciudades que brotaban con la industrialización peronista. Un abanico de un siglo de ideas sobre la ciudad y la integración de los sectores populares a la vida urbana. Un espectro secular de "soluciones habitacionales" donde latían las diferentes concepciones políticas acerca de cómo debería ser la ciudad y la vida en común.

Lo que está siempre en juego es quién tiene derecho a vivir la ciudad. Antes del estallido, cuando el gobierno porteño anunció un plan para escriturar las viviendas de las villas, Horacio Rodríguez Larreta decía “Al darles la escritura los convertís en ciudadanos y el sentido de propiedad va a hacer que la gente tienda a mejorar y fortalecer su propia casa”. Una idea simple y vieja: la ligazón de propiedad y ciudadanía, que encubre la confesión de que esos miles de villeros actualmente están por debajo del estatus jurídico de ciudadanos. En una vuelta de tuerca envenenada (pero seguramente bien estudiada por sus asesores) Macri introdujo el tema de los migrantes de países limítrofes como nueva categoría de parias urbanos a los que culpar por las tomas de tierras.

Los hechos hablan de subejecución presupuestaria en el tema de la construcción de viviendas, de una fragmentación de los organismos encargados de la política habitacional, de un vaciamiento del Instituto de la Vivienda de la Ciudad. Los hechos también dicen que existen en la ciudad de Buenos Aires casi medio millón de personas con problemas habitacionales y cerca de 200.000 en villas y asentamietos. Los hechos también marcan la muerte de al menos dos personas (y al momento de escribir esto se menciona un tercer muerto) durante el intento de desalojo del Parque Indoamericano.

Volvamos a mirar las fotos viejas del blog que linkeé más arriba, volvamos a pensar hace cuánto que la ciudad se concibe como mercado, hace cuánto que los sectores populares son invisibles para quienes gobiernan Buenos Aires. En ese contexto, Macri es tan sólo la última anécdota dañina de una larga historia de consolidación de la desigualdad. Y el gobierno nacional haría mal en pensar que no tiene ninguna responsabilidad en el asunto.

3 comentarios:

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

Fijate que está mal el link al blog La teja
Abrazo

La MaJo dijo...

me colgué en tu blog, es mas estuve varada aki un buen tiempo. slds.

Anónimo dijo...

Hay que obligar a grandes empresas a relocalizarse fuera de Buenos Aires. Las personas y familias seguiran a los empleos. Y los gobiernos locales y provinciales de estos nuevos focos de desarrollo, apoyados por la nacion, podran dar vivienda mas accesible en terrenos mas baratos. En la Ciudad de Buenos Aires los costos de la tierra y la saturacion de los servicios hace muy dificil soluciones masivas, 200 a 500 mil viviendas, para para personas sin viviendas y sin medios para pagarlas.