martes, diciembre 02, 2008

Weber tenía razón

La acaban de rajar a Picolotti. Sí, la de Medio Ambiente. Más allá del tema eternizado de Botnia y del veto a la ley de protección de los glaciares (asunto que no seguí ni siquiera de lejos, confieso tener una resistencia casi irracional por toda la vulgata ecológica), en lo que me hace pensar esta renuncia es en las confusiones que se dan entre la técnica y la política. Y en los fracasos que estas confusiones provocan. Los cargos políticos deben ser ocupados por políticos profesionales. La figura del técnico brillante que llega a un cargo de dirección política (y una secretaría lo es) sustentado sólo en méritos profesionales y/o académicos es una forma bastante encubierta de privatización de lo público. Un poco como decía Weber, debe ser la política la que provea los cuadros directivos (desde el parlamento, desde los partidos) que puedan luego bajarle a los técnicos las líneas de acción a implementar. De lo contrario, pasa lo de siempre: gente bien intencionada para la cual el Estado (y lo que implica: limitaciones, frustraciones, acuerdos, posibilismo) se convierte en un lugar incómodo del que mejor salir lo antes posible.

6 comentarios:

Faco dijo...

Me parece que el que tenía razón acá era Darwin, no?

Tatum dijo...

¿Qué son políticos profesionales? ¿Políticos preparados en medio ambiente? ¿Dónde están?

Una Secretaría es un sector eminentemente técnico, supervisado en todo caso por un Ministerio donde hay un político técnico o viceversa.

¿Cómo se defienden argumentos contra Botnia o la soja después de vetar la ley de defensa de los glaciares contra las actividades mineras, que amenazan con desplazarlos o volarlos?

Lo que hace falta es una política coherente, de estado, para cuidar los recursos naturales (el agua lo es) y el medio ambiente.

Un saludo.

leon gieco dijo...

idealismo?

natanael amenábar dijo...

Excelente reflexión, es un tacle a toda la manera de hacer política a là Alberto Fernández.

El Néstor vio antes que nosotros esa falencia. Y se la cobró con intereses.

lucho dijo...

Mmm me parece que picolotti no era una "mera técnica" sin orientación política.
mal o bien, la mina tenía una militancia en lo que respecta a la defensa del medioambiente. y digo militancia porque no pretendía tener una mirada "neutral" "objetiva" del tema, sino que tenía una determinada postura política respecto del medioambiente.
que después no haya sido buena funcionaria es otro tema, pero no me parece que picolotti sea el mejor ejemplo de lo que decís.
en todo caso, lo que sí demuestra el ejemplo picolotti es que justamente no basta con saber de un tema ni tener una postura ideológica y política. Además de eso, que es necesario, hace falta capacidad de gestión.
Por otro lado, en lo que Weber sí estaba equivocado, es que ningún ténico es "neutral". todos pensamos y actuamos desde una concepción del mundo.
saludos

Anónimo dijo...

Si funcionara alguno de los 6 parlamentos creados para el bloque sudamericano, problemas como el de Botnia podrían tener un tratamiento con mayor nivel de legitimidad.