jueves, septiembre 14, 2006

Paisaje lunar

Mientras algunos escriben poemas subterráneos y otros afilan las armas para la gran batalla que se avecina en el horizonte de los tiempos, por este lado el espectro de Patrick Bateman (¿cuántas veces lo he nombrado estos últimos tiempos?) comienza a ceder su influjo. Deseo que sea al revés que en Lunar Park, lo deseo de verdad. Que el piscópata Bateman me deje un poco tranquilo, que todo adquiera una tonalidad más cheeveriana: susurrando a la mañana en el subte rumbo al trabajo (el sol ilumina las ventanas, la ropa de invierno colgada indecisa del brazo, las multitudes aún somnolientas) en voz muy baja aquello de: amor, valor, compasión; amor, valor, compasión. Y que todo sea real.

1 comentario:

Das Ding in sich dijo...

time will prove... everything