martes, mayo 16, 2006

El último de Morrissey tema x tema

Anticipando mi aniversario ayer me hice con el nuevo disco de Morrissey, Ringleader of the Tormentors. Aquí va una pequeña reseña tema por tema:

I- I will see you in far-off places: "It´s so easy for us to sit together/it's so hard for our hearts to combine" Acordes introductorios que remiten a una música lejanamente árabe y dan paso a una canción de clima opresivo que versa sobre los tópicos morressianos preferidos: la imposibilidad del amor, la cercanía de la muerte, la felicidad condenada de antemano. Morrissey se pregunta como en un mantra "why? why?" Un tema que no anticipa el tono general del disco.
II- Dear God please help me: El corazón, el núcleo del disco. El tema más comentando y reseñado del disco en todos los reportajes que le hicieron a Mozz. Ennio Morricone vio luz y entró. Su orquesta suena impecable pero me animo a decir que semejante canción quedaría igual de bien con una guitarra acústica de acompañamiento. Paseos por Roma, tentaciones imposibles de rechazar, angustia religiosa, invocaciones a la iluminación Divina. "Then he motion to me/ with his hand on my knee/ Dear God did this kind of thing happen to you?". Pero Roma siempre redime y bajo el sol latino hasta los peores tormentos pueden devenir luminosos auto descubrimientos: "And now I am walking through Rome/ and there is no room to move/ but the heart feels free".
III- You have killed me: El tema difusión del disco y uno de los más cercanos a los temas del "primer" Morrissey. No desentonaría en Viva Hate o en Your Arsenal. Nuevamente Roma presente: "Pasolini is me/ Accattone you'll be" (...) "Visconti is me/ Magnani you'll never be". L
Las típicas guitarras de Alan Whyte y Boz Boorer (Fatty) acometen desde atrás creando la cortina levemente "rockera" de los temas de Morrissey. Imposible no corear "You Have Killed me" en cada estribillo.
IV- The youngest was the most loved: Otro tema de guitarras. Esta vez se les suma un coro de niños que aportan esa atmósfera delicadamente satánica y perversa que es una constante en las canciones de Morrissey desde los Smiths (recordar el corito de Bigmouth Strikes Again). El estribillo que canta "there is no such/ thing in life as normal" se inscribe en la larga lista de frases-manifiestos que defienden lo freak, lo desviado, lo raro como un pin que llevar orgulloso en la solapa del saco (de tweed preferentemente).
V- In the future when all's well: La ironía wity de Morrissey canta aquí las virtudes del optimismo mal entendido. "Every day I play/ a sad game called/ in the future when all's well". Falsetes al por mayor y altas dosis de fragilidad emocional encubiertas por la gran sonrisa del "todo está bien".
VI- The Father who must be killed: Otro tema recurrente en la obra de Mozz: la perversidad de las relaciones familiares, el asesinato como reproducción de la vida doméstica. Son varios los temas de los Smiths y de su etapa solista que abrevan en esta temática. "So the step-child ran with the knife to his/sleeping frame and slams it in his arms his/ legs his face his neck, and says:/ 'there's a law against me now'".
VII- Life is a pigsty: El tema más largo del disco y quizá el que tenía intenciones de ocupar el lugar de otros temas largos y desgarradores como "I know is over" (The Queen is Dead) o "Now my heart is full" (Vauxhall and I). Para mí un tema no del todo logrado, la base rítimica es demasiado monótona, nunca consigue despertar las emociones que transmitían aquellos dos temas mencionados. Ni la épica melancólica de Now my heart is full; ni el desbarranco existencial de I know is over. Una historia de dolor y redención final "even now, in the final hour of my life/ I'm falling in love again/ again".
VIII- I'll never be anybody's hero now: Una canción bellísima. La voz de Steven Patrick Morrissey suena como en ningún otro lugar del disco. Pérdida y desconsuelo. La decisión de apartarse del mundo ante la muerte del ser amado. "I'll never be anybody's lover now/ things I've heard and I've seen/ and I've felt and I've been/ tell me I'll never be/ anybody's lover now/ it begins in the heart/ and it hurts when it's true/ it only hurts/ because it's true".
IX- On the streets I ran: Otro tema de guitarras que recuerda a la época de The National Front Disco o de Dageham Dave. Una vuelta de Morrissey por los barrios de la working class y su reflexión acerca de que lo único importante es huir de ese infierno lo antes posible y como sea. "And all these streets can do/ is claim to know the real you/ and warn: if you don't leave/ you will kill, or be killed". Oh Manchester, Oh nueva Roma.
X- To me you are a work of art: Como deja entrever el título una clásica canción de amor, si es que hablando de Morrissey podemos conjugar tranquilamente las palabras "canción" y "amor". Una declaración desesperada, tal vez los periodistas estén en lo cierto cuando deslizan el rumor de que esta vez esa declaración tiene un referente real en la vida de Morrissey. Italia sigue siendo para los ingleses la tierra de la pasión y el sol, de las pieles bronceadas y los arrebatos amorosos. "To me you are/ a work of art/ and I'd give you my heart/ that's if I had one."
XI- I just want to see the boy happy: Un tema muy similar a You have killed me. "before I die I have one final dream/ for my own life I don't care anything/ I just want to/ see this boy happy/ why is this such a bad thing?".
XII- At last I am born: el tema que cierra el disco reincide con las orquestaciones y los coros de niños. La contracara de Dear God please help me, donde allí todo era angustia contenida aquí es celebración del renacer. La oscuridad ha llegado a su fin y, por cansancio, por hastío, por voluntad propia y felices encuentros con otros la luz se ha, finalmente, impuesto. ¿Despedida para siempre del cantante por excelencia de los tímidos y desesperados? ¿Deberemos de aquí en más esperar un Morrissey optimista que cante la belleza del mundo y reniegue de la introspección? "I once was a mess/ of guilt because of the flesh/ it's remarkable what you can learn/ once you are born, born, born."

En resumen, un disco cuyas dos palabras más repetidas son God y Kill. Canciones que oscilan entre la angustia y la redención. Un disco donde las palabras Roma y Carne están íntimanmente ligadas. Un disco donde Morrissey intenta mostrarnos algo nuevo de él, pero no puede evitar hacer los mismos chistes, los mismos juegos, los mismos gestos. Si lo amás lo vas a seguir amando, si lo odiás te va a caer peor. Está claro de que lado estoy yo.

13 comentarios:

DIEGO SUAREZ dijo...

Una cosa: a pesar de que odio los biografismos, este disco pasó a tener otro significado desde que me enteré de las andanzas amorosas que lo arrastraron hasta Roma. Lo de los coros infantiles me parece una imposición de la discográfica, ¿no hay un tufillo a "hagamos algo tipo Smiths"? No sé, da para largo.

mariano dijo...

Yo sentí lo mismo con los coritos, aunque hay que recordar que el "niño" que canta en Bigmouth strikes again es el mismo Morrissey en su mejor (o peor) falsete. Este último dísco está bueno pero no podemos compararlo con Viva Hate o Bona Drag. En fin, a Morriseey le perdonamos muchas cosas que a otros no le perdonaríamos.

Emilie dijo...

buenísimo...lo quiero ya!

HAL dijo...

Le cambio una copia del disco de Morrissey por una grabación con la programación completa de P&E del último domingo.

mariano dijo...

Compro, compro. Sindrome de abstinencia de P&E.

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