sábado, noviembre 04, 2006
Al estilo mundo del cinismo
Las viudas de los jueves de Claudia Piñeiro es la versión pedorra-argenta de Noches de cocaína de J. G. Ballard.
viernes, noviembre 03, 2006
La peste
Una de las secciones más divertidas de la revista Barcelona (no pongo el link porque el sitio de la revista no dice gran cosa) es el correo de lectores. Una vedadera delicia de pelotudos que escriben indignados ante las tropelías de la revista. Cosas como tengo una hermana mogólica y ustedes son unos hijos de puta que no respetan a nadie, mi hermanita es un ser luminoso y hermoso y les deseo que tengan muchos hijos mogólicos, cosas como esas que uno nunca termina de saber (bueno, ese es un poco el juego de la revista) si son ciertas o más bien un nuevo chiste de la redacción. En el último número hay varias cartas de lectores que giran en torno al tema de la represión y los desaparecidos. Lo que me llama la atención, en mi ingenuidad, es el tono brutal de muchas de esas cartas: fascistas de comedor diario que escriben cartas burlándose de la "sidosa de Arrostito" o de "la concha de Bonafini" o de "los putos montoneros". Quiero decir, debe ser el pensamiento de mucha gente, debe ser el chiste diario de muchas familias cristianas, y no solo de los habitués de Plaza San Martín o miembros de la "familia militar", sino de gente mediopelo que ve con horror el discurso de los derechos humanos ahora legitimado vía Presidencia de la Nación.
Siempre me alarmaron más esos fascistas "de a pie" que los fascistas obvios de las jerarquías militares, empresariales o eclesiásticas. Digo, si estás tomando un copetín en el Círculo Militar y escuchás que alguien se vanagloria de sus hazañas setentistas, bueno, ¿qué esperabas? va con la lógica del lugar. Lo mismo si una vieja del Opus Dei o de Tradición, Familia y Propiedad larga a viva voz su íntimo deseo de que "acá hace falta un Pinochet" para arreglar el país, es todo tan predecible. El escalofrío viene cuando alguien que considerás a priori como "normal" se despacha con su credo videlista. Un tipo común, insignificante, inofensivo en apariencia. Un oficinista, ponele. Y de pronto puede decir el clásico "hay que matarlos a todos" o "habría que ponerles una bomba así se dejan de joder" o "qué bien los militares que se violaban a esas zurdas de mierda". Esos momentos son un shock de realidad: el mundo es así, las personas son así, esos son los contenidos que guardan en sus cabezas. Lo politicamente correcto es hipocresía en la mayoría de los casos. Animales hobbesianos disfrazados de buenos ciudadanos rousseaunianos.
Siempre me alarmaron más esos fascistas "de a pie" que los fascistas obvios de las jerarquías militares, empresariales o eclesiásticas. Digo, si estás tomando un copetín en el Círculo Militar y escuchás que alguien se vanagloria de sus hazañas setentistas, bueno, ¿qué esperabas? va con la lógica del lugar. Lo mismo si una vieja del Opus Dei o de Tradición, Familia y Propiedad larga a viva voz su íntimo deseo de que "acá hace falta un Pinochet" para arreglar el país, es todo tan predecible. El escalofrío viene cuando alguien que considerás a priori como "normal" se despacha con su credo videlista. Un tipo común, insignificante, inofensivo en apariencia. Un oficinista, ponele. Y de pronto puede decir el clásico "hay que matarlos a todos" o "habría que ponerles una bomba así se dejan de joder" o "qué bien los militares que se violaban a esas zurdas de mierda". Esos momentos son un shock de realidad: el mundo es así, las personas son así, esos son los contenidos que guardan en sus cabezas. Lo politicamente correcto es hipocresía en la mayoría de los casos. Animales hobbesianos disfrazados de buenos ciudadanos rousseaunianos.
martes, octubre 31, 2006
Intimidad
"La reticencia, en tanto, se ha vuelto una virtud obsoleta. Ahora la gente te habla de buena gana de sus enfermedades, sus alquileres, sus antidepresivos. La historia sexual se cuenta en una primera cita, los jeans cortados y el calzado informal se infiltran en la oficina los viernes informales, los que trabajan en casa instalan la sala de juntas en el dormitorio, el moderno diseño burocrático 'más suave' instala el dormitorio en la sala de juntas, los dependientes de comercio tutean unilateralmente a los clientes, los camareros no te sirven la comida hasta que hayas entablado una relación personal con ellos, los aparatos de grabar mensajes recalcan el 'yo' en 'Lo siento, pero no entiendo lo que ha marcado', y los entusiastas cibernéticos designan con un nombre especialmente inapropiado -'foros públicos'- a unos pedazos de silicona grabada con los que un 'participante' en el foro, sin afeitar y con las piernas cruzadas, puede comunicarse sentado sobre unas sábanas revueltas. ¿El mundo interconectado como una amenaza a la intimidad? Más bien, el feo espectáculo de una intimidad triunfante."
Jonathan Franzen, Cómo estar solo. Seix Barral, Barcelona, 2003, pág 62.
Jonathan Franzen, Cómo estar solo. Seix Barral, Barcelona, 2003, pág 62.
sábado, octubre 28, 2006
viernes, octubre 27, 2006
Todas las vidas posibles
Primera- Se pararía contra su coche (un auto largo, macho, brillante) mirando las nenas de colegio privado saliendo a la calle. El sol brilla fuerte sobre el mundo, cerca hay un parque lleno de generosas tetonas bronceándose al mediodía. La chicas salen en grupitos, se ríen, tontas-tontas, mandan mensajitos a sus mamás (voy a comer a lo de Flor; me quedo a dormir con Nico; no me esperes hasta las 6 AM), la brisa feliz de primavera juega con sus jumpers y reconstruye los movimientos de las banderas de los clanes escoceses: los mismos kilts que los McDowells. En el bolsillo de su chaqueta tiene mucha droga para las nenas. Promesa de fiesta interminable. Ellas lo perciben y se acercan. Se sube con varias al auto. Ponen rumbo a un lugar secreto, peligroso, cinematográfico.
Segunda- Sería un comandante de una guerrilla de Medio Oriente. Se mira en el espejo retrovisor del auto que serpentea por calles blancas y comprueba su piel morena, el fino bigote arábigo sobre el labio, el pelo negro ensortijado. Por el estéreo sale una música aérea, compleja, voces de mujeres desgarradas. Conduce por calles llenas de niños que juegan con neumáticos semi quemados, que construyen castillos con escombros, que ensayan poses de combate insurreccional. Desde las mezquitas los imanes llaman a la última oración de la tarde. ¿Qué es un terrorista? Alguien con un gran sentido del espectáculo. ¿Qué es un combatiente? Alguien demasiado cansado de esperar. En un sótano un rehén espera ser interrogado.
Tercera- Escribe en silencio largos capítulos de una novela. Su mujer ignora esa tarea nocturna. Sus hijos ignoran esa tarea nocturna. Ayer su hijo le dijo boludo por primera vez. Estuvo todo el día tratando de digerirlo, dándole vueltas a la manera de colocar ese desgarramiento cotidiano en la arquitectura de su novela secreta. Pero es difícil porque su novela no tiene nada que ver con sus hijos, ni con su mujer, ni con su vida diurna. Su novela es la historia de un soldado bígamo con una esposa de cada lado de la línea de combate. Las peripecias que sufre para pasar a un lado y al otro del frente de batalla, cambiarse el uniforme de un país por el del otro, hablar en otro idioma, camuflarse con otra nacionalidad. Todo para poder mantener los dos hogares paralelos. Está llena de apuntes divertidos, risueños, ingenuos. Tras las líneas enemigas, se llama la novela.
Segunda- Sería un comandante de una guerrilla de Medio Oriente. Se mira en el espejo retrovisor del auto que serpentea por calles blancas y comprueba su piel morena, el fino bigote arábigo sobre el labio, el pelo negro ensortijado. Por el estéreo sale una música aérea, compleja, voces de mujeres desgarradas. Conduce por calles llenas de niños que juegan con neumáticos semi quemados, que construyen castillos con escombros, que ensayan poses de combate insurreccional. Desde las mezquitas los imanes llaman a la última oración de la tarde. ¿Qué es un terrorista? Alguien con un gran sentido del espectáculo. ¿Qué es un combatiente? Alguien demasiado cansado de esperar. En un sótano un rehén espera ser interrogado.
Tercera- Escribe en silencio largos capítulos de una novela. Su mujer ignora esa tarea nocturna. Sus hijos ignoran esa tarea nocturna. Ayer su hijo le dijo boludo por primera vez. Estuvo todo el día tratando de digerirlo, dándole vueltas a la manera de colocar ese desgarramiento cotidiano en la arquitectura de su novela secreta. Pero es difícil porque su novela no tiene nada que ver con sus hijos, ni con su mujer, ni con su vida diurna. Su novela es la historia de un soldado bígamo con una esposa de cada lado de la línea de combate. Las peripecias que sufre para pasar a un lado y al otro del frente de batalla, cambiarse el uniforme de un país por el del otro, hablar en otro idioma, camuflarse con otra nacionalidad. Todo para poder mantener los dos hogares paralelos. Está llena de apuntes divertidos, risueños, ingenuos. Tras las líneas enemigas, se llama la novela.
miércoles, octubre 25, 2006
Interior/ Exterior
Uno de los primeros libros que leen los estudiantes de sociología es El suicidio de Emile Durkheim. Es un libro raro y, por varios aspectos, bastante notable: la puesta en acto de la aspiraciones de un fundador científico, el tanteo de los límites de una disciplina recién nacida por entonces, el manifiesto audaz de un fanático positivista. Por empezar está el gesto de elegir al suicidio como tema de una investigación sociológica. ¿Existe una conducta más opaca, más velada, más secreta a la comprensión de los demás que la decisión de quitarse la vida? Es un lugar común ante esos episodios la incomprensión y la incredulidad que experimentan las personas más cercanas al suicida. Muchas veces ni siquiera una larga carta de despedida alcanza para aclarar sus interrogantes. Dar una explicación al suicidio desde un punto de vista "colectivo", holista, era y sigue siendo, un gesto arriesgado. Pero justamente en esa dificultad radicaba la prueba que Durkheim quería buscar: si su método y su teoría estaban en lo cierto, entonces esa conducta tan privada, tan personal, tan "psicológica" podría ser comprendida en términos sociales, como producto de determinada relación de fuerzas colectivas, como reacción ante tranformaciones de la "morfología" de la sociedad. Lo psicológico, un reino menor dentro del gran reino de lo social.
Hay otro libro que no leen los estudiantes de sociología, al menos no obligatoriamente. Se llama La imaginación sociológica y fue escrito por Charles Wright Mills, un sociólogo americano de los años 50 y 60. Lo crucial de La imagincación sociológica es la idea de que las vidas humanas son una intersección entre la Biografía y la Historia y que solamente el conocimiento de cómo se da esa influencia entre lo privado y lo público (cómo los cambios de la Gran Historia se infiltran dentro de las paredes de las casas, cómo las macro decisiones tomadas en lugares remotos son integradas a la vida ordinaria de todos los días) solamente ese conocimiento puede aumentar nuestra autonomía y nuestro control sobre nuestras vidas.
Hoy en día, me parece que estas dos muestras de interés por explorar la conjunción individual-social están bastante demodeés. El retorno a la vida privada, la privatización del espacio público, la disolución de las barreras entre lo íntimo y lo colectivo, van configurando un tiempo donde las explicaciones de todo "malestar en la cultura" se ofrecen en términos individualistas.
Depresión, neurosis, falta de iniciativa: etiquetas que se adjuntan sobre las personas para explicar su falta de integración social, sus fracasos, sus incapacidades para lograr"exitosamente" lo que se supone es una buena vida. Así el fracaso para encontrar un buen trabajo puede ser adjudicado a una incapacidad personal, a un fracaso individual para saber "venderse" de manera atractiva; o la fragilidad de los vínculos amorosos puede ser explicado por las neurosis, traumas y fobias que impedirían una "conexión" feliz con los otros seres humanos. Esta sobrecarga de culpas sobre el individuo exclusivamente genera, lógicamente, un mayor malestar y una mayor dificultad para hallar la manera de salir de ese malestar.
Quizá sea hora de dejar de mirar en el individuo y comenzar a buscar las razones en los cambios que está experimentando desde hace décadas el régimen de relaciones sociales. Quizá encontremos respuestas más fértiles si empezamos a poner atención en la manera en que la Historia afecta la Biografía, en cómo cambios aparentemente lejanos o demasiado macro han reconfigurado la manera en que vivimos, de una manera tan profunda e intensa que se hace casi imposible reconocerlos a simple vista. No como una coartada para echarle la culpa a la sociedad por nuestros fracasos, sino como una forma de ajustar la puntería para no confundir la causas con los efectos, para lograr un mayor gobierno de nuestras propias vidas.
Hay otro libro que no leen los estudiantes de sociología, al menos no obligatoriamente. Se llama La imaginación sociológica y fue escrito por Charles Wright Mills, un sociólogo americano de los años 50 y 60. Lo crucial de La imagincación sociológica es la idea de que las vidas humanas son una intersección entre la Biografía y la Historia y que solamente el conocimiento de cómo se da esa influencia entre lo privado y lo público (cómo los cambios de la Gran Historia se infiltran dentro de las paredes de las casas, cómo las macro decisiones tomadas en lugares remotos son integradas a la vida ordinaria de todos los días) solamente ese conocimiento puede aumentar nuestra autonomía y nuestro control sobre nuestras vidas.
Hoy en día, me parece que estas dos muestras de interés por explorar la conjunción individual-social están bastante demodeés. El retorno a la vida privada, la privatización del espacio público, la disolución de las barreras entre lo íntimo y lo colectivo, van configurando un tiempo donde las explicaciones de todo "malestar en la cultura" se ofrecen en términos individualistas.
Depresión, neurosis, falta de iniciativa: etiquetas que se adjuntan sobre las personas para explicar su falta de integración social, sus fracasos, sus incapacidades para lograr"exitosamente" lo que se supone es una buena vida. Así el fracaso para encontrar un buen trabajo puede ser adjudicado a una incapacidad personal, a un fracaso individual para saber "venderse" de manera atractiva; o la fragilidad de los vínculos amorosos puede ser explicado por las neurosis, traumas y fobias que impedirían una "conexión" feliz con los otros seres humanos. Esta sobrecarga de culpas sobre el individuo exclusivamente genera, lógicamente, un mayor malestar y una mayor dificultad para hallar la manera de salir de ese malestar.
Quizá sea hora de dejar de mirar en el individuo y comenzar a buscar las razones en los cambios que está experimentando desde hace décadas el régimen de relaciones sociales. Quizá encontremos respuestas más fértiles si empezamos a poner atención en la manera en que la Historia afecta la Biografía, en cómo cambios aparentemente lejanos o demasiado macro han reconfigurado la manera en que vivimos, de una manera tan profunda e intensa que se hace casi imposible reconocerlos a simple vista. No como una coartada para echarle la culpa a la sociedad por nuestros fracasos, sino como una forma de ajustar la puntería para no confundir la causas con los efectos, para lograr un mayor gobierno de nuestras propias vidas.
lunes, octubre 23, 2006
Carta
En la furia de los días solías llegar tarde a casa. Volvías cuando los vapores del alcohol ya se habían desvanecido y tu cabeza explotaba de ideas geniales que nunca llevaste a la práctica, tan típico de vos eso. Los pájaros de la fisura con sus trinos de mutantes post-nucleares no hacían mella en tu conciencia de que el mundo y la vida podían, y debían, ser otra cosa que lo que te rodeaba. Esa certeza de tesoro escondido, de premio mítico, siempre la tuviste y todavía, algunas noches, vuelve a vos como la llamada lejana de una tribu amenazada convocando a los guerreros hacia el corazón de la oscuridad selvática. Y mejor no hacer el recuento de estos últimos años - lo blanco y lo gris, nunca lo rojo y lo negro, como soñabas cuando a los 17 años lloraste por dos días la muerte de Julian Sorel, tan joven, tan lindo, tan merecedor de todos lo premios del mundo. Porque los recuentos son siempre un listado anodino de peripecias mediocres para quién no las vivió: Tu novia que te dejó herido, no pudiste ver películas por largos meses porque todo lo relacionado con el cine te abría la llaga del desamor. Los amigos que perdiste, algunos ahora en la selva de Ecuador enseñando derechos humanos a los indígenas, luego de las noches compartidas: esas largas caminatas por la ciudad hablando de discos, de poetas muertos por la cirrosis, de posibles itinerarios de mochila buscando la perla en el camino (una vez con él te sacaste una foto remedando la portada de On the Road, vos eras Jack, tu amigo era Neal, esa misma tarde viajaron en una camioneta cargada de frutas de verano y aprendieron palabras en mapuche, días más tarde se pelearon por una boludez y siguieron caminos separados); tu desolación en la facultad, tu incapacidad para hallar un lugar, tu propensión al cinismo estéril, riéndote de los puloveres peruanos (claro, vos escuchabas la Velvet) y de las consignas ortodoxas de los troskos, te parecían delirantes y ridículas, pero ellos formaban una pequeña comunidad y tomaban cerveza en el bar y se reían y hasta había chicas lindas con ellos que subrayaban La revolución permanente, mientras vos pasabas rumbo a casa, solo, sin el anclaje de un grupo tan necesario cuando sos adolescente. Y cuando te preguntaban sobre ese tema sensible solías alardear diciendo que la soledad era una buena maestra que te enseña a poner en perspectiva las cosas realmente importantes, respuesta idiota propia de un monje, de un ermitaño, no de un chico que rezaba en las noches de frío, Dios dame alguien a quien amar, por favor, por favor. Y así sublimabas ese faltante: tu biblioteca fue creciendo, tus cuadernos se llenaron de anotaciones, en tu piel crecía el tatuaje de los parias, la marca de los solitarios involuntarios, el salvoconducto de la cárcel del mundo. Y ahora seguís, tenés que seguir. Creo que aprendiste un par de cosas, hay quien dice que te ve más maduro, quizá sea verdad. Aunque todavía te quiebra esa canción que dice sixteen, clumsy and shy, aunque todavía te reconocés en esa story of my life. Te siguen tirando las canciones tristes, seguís buscando la luz que nunca se apaga, te late que hay una gran verdad en todo eso. Siempre fuiste un sentimental y harías bien en no ocultar esa parte tuya.
Y ahora me despido hasta la próxima, hasta que sea necesario: y no te aferres a la oscuridad y no te fatigues en más paseos por el lado salvaje. Que el sol queme las marcas del pasado; mañana es mejor.
Un abrazo grande.
Y ahora me despido hasta la próxima, hasta que sea necesario: y no te aferres a la oscuridad y no te fatigues en más paseos por el lado salvaje. Que el sol queme las marcas del pasado; mañana es mejor.
Un abrazo grande.
viernes, octubre 20, 2006
martes, octubre 17, 2006
Peronist Day
El peronismo tiene algo con el cuerpo. No me interesan las interpretaciones freudianas que enlazan el liderazgo político con "el lugar del padre", pero evidentemente la historia del peronismo se solapa con la historia de los cuerpos de Perón y Eva Perón: desde el carisma fundacional de la pareja gobernante al derrotero macabro del cuerpo de Eva, desde ese cáncer que carcomió su cuerpo a la amputación de las manos de Perón en los 80s, llegando a las noticias de estos últimos días (la extracción de muestras de tejido para el ADN a pedido de la supuesta hija del General y, hoy, el traslado de sus restos a San Vicente), el peronismo gira interminablemente sobre la dimensión "corporal" de sus fundadores.
En el contexto de lealtades partidarias cada día más erosionadas, de identidades vaciadas por décadas de políticas (llevadas a cabo por, no tan paradojalmente, gobiernos justicialistas) que se ensañaron en desmontar las bases económicas y sociales que daban sentido a esas identidades, lo único que les queda a las superestructuras partidarias es un regreso a lo esencial: al cuerpo. De ahí la "Operación San Vicente" organizada por lo más retardatario del otrora Movimiento Nacional. Símbolos vaciados de sentido son sacados de sus criptas con la vana ilusión de revitalizar algo del poder que supieron detentar. Es una ley básica de la antropología: los objetos sagrados tienen un poder, un mana, que se trasmite a los sacerdotes que los manipulan. El problema viene cuando de esos objetos sagrados sólo queda la cáscara. Entonces el poder se rutiniza o se disuelve.
A diferencia de Ezeiza, dónde las distintas fracciones del peronismo pugnaban por apropiarse del Líder e imponer sus diversos sentidos del Movimiento, los hechos de hoy muestran más bien una lucha por espacios dentro de la superestructura sindical reconvertida en los años noventa.
A más de 60 años del 17 de octubre, a más de 30 años de la muerte de Perón, el traslado de sus restos a un mausoleo pueden bien servir como ceremonia de fin de ciclo. Es sabido: cuando los objetos sociales son depositados en una vitrina pasan a ser una pieza de museo.
En el contexto de lealtades partidarias cada día más erosionadas, de identidades vaciadas por décadas de políticas (llevadas a cabo por, no tan paradojalmente, gobiernos justicialistas) que se ensañaron en desmontar las bases económicas y sociales que daban sentido a esas identidades, lo único que les queda a las superestructuras partidarias es un regreso a lo esencial: al cuerpo. De ahí la "Operación San Vicente" organizada por lo más retardatario del otrora Movimiento Nacional. Símbolos vaciados de sentido son sacados de sus criptas con la vana ilusión de revitalizar algo del poder que supieron detentar. Es una ley básica de la antropología: los objetos sagrados tienen un poder, un mana, que se trasmite a los sacerdotes que los manipulan. El problema viene cuando de esos objetos sagrados sólo queda la cáscara. Entonces el poder se rutiniza o se disuelve.
A diferencia de Ezeiza, dónde las distintas fracciones del peronismo pugnaban por apropiarse del Líder e imponer sus diversos sentidos del Movimiento, los hechos de hoy muestran más bien una lucha por espacios dentro de la superestructura sindical reconvertida en los años noventa.
A más de 60 años del 17 de octubre, a más de 30 años de la muerte de Perón, el traslado de sus restos a un mausoleo pueden bien servir como ceremonia de fin de ciclo. Es sabido: cuando los objetos sociales son depositados en una vitrina pasan a ser una pieza de museo.
viernes, octubre 13, 2006
Me enamoré de la chica del spam
we will wade in the shine of the ever
we will wade in the tides of the summer
we will wade in the tides of the summer
Pixies
Esos mensajes que ella me enviaba, ¡ay! cómo los disfrutaba.
Una semana contenían publicidad del Mental Health and Broken Hearts Clinic de Saratoga, FL invitándome a suscribir su seguro de salud; a la otra semana llegaban anunciandome con pompa y circunstancia la salida a la bolsa de las acciones de la compañía Cosmetics, Dog Food & Other Nasty Body's Parts Inc. con sede en los exóticos suburbios de Chippinnewa, CA; unos días más tarde bien podía comunicarse conmigo (¡conmigo!) para darme la buena nueva de cierto artefacto fusiforme con la mágica propiedad de alargar mi parte más intima (descarada...) en unas pocas sesiones de uso intensivo. Así llegaban sus mensajes, uno tras otro, sugiriendome estrategias para mejorar mi salud, mi economía, mi sexualidad. ¿Cómo no estarle agradecido? ¿Cómo no caer perdidamente enamorado ante su atención, ante su desinterasada devoción por mi bienestar?
Y su nombre, claro. Mantra lujurioso que pronunciaba por las noches en mi cama. Allison. Sheena. Mary Ann. Louise. Lo-li-taaaaaaa. Velouria, my Velouria. No me importaba nada esos cambios repentinos de nombre. Los tomaba como una exquisita excentricidad: caprichos de una mujer misteriosa que se enhebraban dentro de una estrategia de seducción a distancia, fatalmente efectiva.
Con un poco de paciencia fui desandando el camino que me conduciría hacia ella. Pasé noches interminables chequeando direcciones de empresas, saltando de un castillo a otro, viajando frente a la pantalla por páginas sórdidas, divertidas, banales, repugnantes, sin salida, abandonadas luego de fiestas movidas, páginas en construcción, entrópicas, laberínticas, vacías por entero salvo pequeños detalles ocultos en lo más bajo de su diseño. Todo aquello que ví en mi peripecia estaba justificado: por las líneas enemigas era capaz de aventurarme con tal de conseguir un dato que me llevara a esos dedos que me enviaban los mensajes. Por fin, obtuve un número de teléfono y una dirección. Por fin podría escuchar su voz, el aire de sus pulmones viajaría miles de kilómetros por cables de cobre, ondas magnéticas, fibras silentes enterradas bajo montañas de cadáveres aún vivos.
Me atendió un maldito contestador automático. Los nervios y la mala calidad de la comunicación me impidieron escuchar bien el mensaje de bienvenida. Cuando oí el bip me precipité a contar quién era yo, con quién quería hablar, cúanto la amaba, cúanto me habían emocionado sus mensajes, cúanto deseaba conocerla y hacerla feliz para el resto de nuestra vida en esta tierra. Por favor, llamame, por favor, por favor.
No dormí esperando la mañana, el momento del día en que sus mensajes acostumbraban aparecer. Pero al mediodía no había ningún mensaje en la bandeja de entrada. A las tres de la tarde tampoco. A las cinco ya había consumido tres paquetes de cigarrillos, destruído cuatro vasos (temblaba), golpeado la pared hasta hacer un pequeño agujero. A las 20:47 (inolvidable hora de la vida) un mensaje ingresó a la casilla.
Sobre un fondo de palmeras y mar azul unas letras formaban las palabras: "El Zopilote Hotel Resort". Y más abajo: "Yucatán, México". Y más abajo: "Donde TODO puede suceder". Y más abajo: "No pierda su lugar en el PARAISO". Y debajo de las palmeras, del mar azul, de la chica en bikini rojo y sombrero de paja que de espaldas a la cámara mira el mar, estaba su nuevo nombre: Shareenna.
No salgo mucho de casa, casi nunca en realidad, pero ahora estoy viajando hacia ella. Usaré un sombrero de paja y una noche bajo la luna -mientras en las montañas selváticas los animales se despedazan mutuamente y los hombres y las mujeres del mundo vagan buscando amor- yo voy a encontrarme con ella.
jueves, octubre 12, 2006
sábado, octubre 07, 2006
La poesía aún no desvela al mundo
"Hijos salvajes de Whitman aún durmiendo allí.
despierten y canten al aire libre"
Lawrence Ferlinghetti
todavía bebemos en silencio
haciendo zig zag
sobreviviendo en historias
alquiladas
armando porros sin fumar
mientras perdemos el ómnibus
y vagabundeamos junto al aire
acumulado en nuestras cabezas
el vino nos pone calientes
y el mundo no es un snob alegre
y puede que nuestros hijos se sientan solos
así como nos hemos sentido
este maldito tiempo
y miren adelante sin poesía alguna
teniendo en cuenta que la poesía
adelante es ninguna parte
mientras el día es una inmensa cámara de gas
miles Otros hablan una lengua que ignoramos
por pura comodidad
y estamos al límite del bar
creyendo que la tragedia isabelina
es la nuestra
sabemos lo que dura el eclipse
y bebemos y pensamos entender algo
y somos la catástrofe en párrafos
y el Eros castrado de Marcuse
y la angustia que ulula en la mesa
y Torquemada colgando a Hamlet de las bolas
el hilo de "algún día"
se cuela por la métrica de nuestro aliento
y suda bajo nuestra letanía
sin dejar de oír nuestros leves cuentos
no hay poesía
donde fluye el aire brutal
y salvaje de todo lo que Es
bebemos en silencio
degustando el agrio infortunio
de nuestra carne rancia
Gustavo Ramírez, de cierto inédito llamado Breviario de horas insufribles.
viernes, octubre 06, 2006
Bad, bad people on the right
En otro párrafo de su discurso, la mujer sostuvo que "la sangre derramada no se negocia" y que "ningún soldado pide perdón por haber defendido su patria". Un tramo que fue muy aplaudido por la gente que participó del acto.
¿Alguna hipótesis facilonga acerca de porqué la extrema derecha argentina ha delegado su discurso público en la voz de sus "señoras esposas"? Y por favor, que no sea el verso de que la igualdad de género también llegó a esos sectores...
Como sea, dicen algunas fuentes, que en un momento un bigotado ex general rugió un emotivo: ¡Karina Mugica, presente!
¿Alguna hipótesis facilonga acerca de porqué la extrema derecha argentina ha delegado su discurso público en la voz de sus "señoras esposas"? Y por favor, que no sea el verso de que la igualdad de género también llegó a esos sectores...
Como sea, dicen algunas fuentes, que en un momento un bigotado ex general rugió un emotivo: ¡Karina Mugica, presente!
jueves, octubre 05, 2006
Y dale con las transiciones...
Aquello de Eliot, archiconocido, abril es el mes más cruel..., bueno parece que últimamente, las últimas semanas, nos vemos obligados a escribir obituarios (y ni siquiera es abril). La necrológica como género menor del ensayo político.
En su última nota sobrevolaban esos neologismos wainfeldianos que retuercen el lenguaje: "oposición desnortada", "lógica tanática", "Parnaso kirchnerista"... La nota era sobre la desaparición de López y registraba el desconcierto de las altas esferas al respecto, el viento frío que ya no sopla del sur sino desde algún rincón más tenebroso.
Hoy me decían que era un buen tipo, un dandy, un poco mal mirado por su ego considerable. Vaya uno a saber.
En su última nota sobrevolaban esos neologismos wainfeldianos que retuercen el lenguaje: "oposición desnortada", "lógica tanática", "Parnaso kirchnerista"... La nota era sobre la desaparición de López y registraba el desconcierto de las altas esferas al respecto, el viento frío que ya no sopla del sur sino desde algún rincón más tenebroso.
Hoy me decían que era un buen tipo, un dandy, un poco mal mirado por su ego considerable. Vaya uno a saber.
miércoles, octubre 04, 2006
MonteKristo
So this is where he came to hide
When he ran from you
In a private detectives overcoat
And dirty dead mans shoes
Elvis Costello, Man out of time.
When he ran from you
In a private detectives overcoat
And dirty dead mans shoes
Elvis Costello, Man out of time.
Un poco de la prensa de ayer, de hoy, de mañana:
"Estamos pasando por uno de los peores momentos de nuestras vidas". Así comienza la carta abierta que la familia de Jorge Julio López difundió esta noche para dar su versión sobre la desaparición...
Mañana por la tarde la Plaza San Martín será escenario de marchas contrapuestas. Por un lado habrá un homenaje a los muertos por acciones de la guerrilla, y, por otro, una agrupación de izquierda se concentrará a sólo una cuadra para repudiar ese acto...
Terminen lo que nosotros no supimos ni pudimos terminar.” Dice el texto firmado por Reynaldo Benito Bignone y publicado en la página de Internet de “Argentinos para la Memoria Completa”, que convoca al acto de reivindicación del terrorismo de Estado...
Lo mismo sucedió más tarde con la serie de amenazas de tono parecido que fueron recibiendo otros funcionarios de la gobernación y hasta la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto...
El Ministerio de Seguridad bonaerense no pudo identificar aún el cuerpo calcinado y con un balazo en el abdomen que se encontró el pasado 20 de septiembre en la ciudad de Punta Lara, en el marco de la investigación por la desaparición de López...
No sé, Montecristo no la veo más. Así como Resistiré fue la novela de los almost-thirty de la peor época de la crisis, con sus empresarios corruptos y sus chicos de barrio peleando contra fuerzas oscuras e inmanejables, la lectura de Montecristo como discurso para las masas del revival setentista (oh, el zeitgeist otra vez!) me parece demasiado cómoda y apropiada para análisis de intelectuales a la violeta. No es que desconfíe de la capacidad de la televisión para deglutir y apropiarse de los relatos que circulan por el imaginario, algo de eso hay, claro. Pero la idea de cuatro tipos reunidos en un departamento de Las Heras una tarde de verano, tirando ideas para proponerle a Villarruel, y luego de largas horas de sequía mental (las cervezas en la mesita ratona, los ceniceros llenos, los celulares silentes, ese momento nefasto en que nos enfrentamos a la Gran Verdad de lo inútil de los esfuerzos) mirando de casualidad a Carlotto en la tele y bang! se les hizo la luz y ¿por qué no una novela sobre "el pasado"? por qué no una novela que engarce a las 10 de la noche esas imágenes de los últimos años: Bendini subido al banquito, la ESMA ciudad abierta, la doxa inofensiva del relato trágico, la tragedia convertida en historia de amor... Y la máquina empieza a funcionar y en unos meses el canal de la familia, el canal de Tinelli, de Neustadt, de Susana (¿cómo era ese gran subtítulo? "De Perón a Susana, de Montoneros a la CIA") pone en el aire el relato novelesco de las consecuencias de la dictadura. Ganancias dobles, en prestigio moral, en anunciantes.
Pero falta el pathos. Aun para los que creemos en la sinceridad de la política de derechos humanos, aun para los que pensamos que es un imperativo ético y una política adecuada, aun para los que pensamos que los hombres infames habían tenido ya demasiados años de tranquilidad y libertad, aun así el pathos del pasado es algo que no se puede revivir a riesgo de convertirlo en doxa para señoras gordas sensibleras.
Y no es que la historia se repita como farsa después de ser tragedia, cómo dicen ahora algunos noventistas saqueando las palabras de ese alemán ha quien habían enterrado demasiado pronto, es justamente lo contrario, la historia nunca se repite, siempre es diferente: son los intérpretes de la historia quienes a falta de herramientas mejores presumen de su repetición para ahorrarse el trabajo de inventar nuevas formas de comprenderla. Marx y los noventistas estaban equivocados. Pero Marx lo decía en joda, cosa que pocos comprendieron. Todo lo que comienza como tragedia termina en telenovela. No quiero creer eso, realmente.
This is Hardcore
Las conexiones virtuales tienen sus riesgos, ya lo sabemos todos. Para ejemplificarlo nada mejor que leer esta divertida ¿ficcionalización?
(y esa vez que te hiciste pasar por mogólico, interfiriendo y molestando comunicaciones ajenas... estuvo inolvidable)
(y esa vez que te hiciste pasar por mogólico, interfiriendo y molestando comunicaciones ajenas... estuvo inolvidable)
lunes, octubre 02, 2006
Salud a las armas
Bueno, ¿y qué que Hemingway se haya cargado a 122 nazis en la Segunda Guerra? ¿Acaso la corrección política contemporánea nos va a hacer derramar lágrimas por los rubiecitos hitlerianos caídos bajo los disparos de Papá Hem? Si escribís esto, o esto, o algo así, tenés todo el derecho al final de tu vida a fanfarronear tranquilo tus anécdotas de batalla.
Los amigos que no perdí
Sí, dijo en la entrada del Edén, un cine porno de la avenida Santa Fe. Me voy a escribir una novela, esa novela que llevó incubando desde hace tantos años, abundó ante nuestro desconcierto, ante nuestro cansancio. Bajando las escaleras te alejabas del cielo y te encontrabas con putos viejos tipo Jorge Donn, con pasivas desesperadas por el frío traumático de la ciudad, con mujeres llevadas por sus parejas para ser cogidas de a varios. Y él nos decía que iba a escribir esa novela que todos ya conocíamos de memoria: la mierda esa Rainer, la mierda esa del Nazional, apuntes de una guerra de trincheras que nunca existió. Bueno compañero, le dijimos, vaya nomás que usted tiene pasta de campeón. Nosotros nos quedamos acá, y descendimos al Paraíso.
Tiempo después tuvimos informaciones encontradas sobre su paradero: mails que llegaban desde locutorios del Medio Oeste norteamericano, o de ciertos cubículos que designamos como locutorios a falta de una palabra mejor; cartas mecanografiadas donde las r y las s levitaban por sobre el renglón, con una constancia alucinante; llamadas telefónicas que quedaban guardadas en el contestador y que reproducían bocinas de camiones, perros aullando, discusiones a los gritos en un idioma duro, tan duro como la distancia medida en caminos de alabastro. Duraban menos de cinco segundos y las llamábamos nuestra "Misión Imposible".
Una vez, antes de todo, nos pusimos tan en pedo que terminamos bailando en una bailanta a las cinco de la matina. Bronsom era el rey del agite y se abrazaba a los pocos tipos que quedaban en pie hablándoles sobre peronismo. Él, mientras, perseguía por todo el lugar a una minita que le sacó hasta las últimas monedas: ya morí de espaldas, nena. Los demás mirábamos con disimulo el reloj, ya era tarde y el efecto del alcohol estaba pasando.
La novela nunca existió. O si existió estaba guardada en los archivos de la PC que su madre tiró a la basura una noche de furia. La sinopsis que nos hizo una vez estaba bastante bien, pero le faltaba voluntad, le faltaba disciplina para escribir una novela. Es más fácil enamorarse de la idea de las cosas que enfrentarse a su versión prosaica, deflecada, vilmente material. Ciertas almas harían un gran bien si no descendieran a la tierra. Su excusión por el mundo literario duró lo que una flor siberiana, que es la unica metáfora que se nos ocurre ahora, por eso del contraste entre lo vegetal y el hielo de la tundra. Y encima Buenos Aires es una ciudad tan grande que uno puede pasarse la vida sin encontrar a la persona que busca. Tal vez nos lo cruzamos miles de veces, tal vez nos rozó el hombro sin vernos infinidad de veces, y nosotros acá escribiendo esto como si él ya no estuviera entre nosotros.
Tiempo después tuvimos informaciones encontradas sobre su paradero: mails que llegaban desde locutorios del Medio Oeste norteamericano, o de ciertos cubículos que designamos como locutorios a falta de una palabra mejor; cartas mecanografiadas donde las r y las s levitaban por sobre el renglón, con una constancia alucinante; llamadas telefónicas que quedaban guardadas en el contestador y que reproducían bocinas de camiones, perros aullando, discusiones a los gritos en un idioma duro, tan duro como la distancia medida en caminos de alabastro. Duraban menos de cinco segundos y las llamábamos nuestra "Misión Imposible".
Una vez, antes de todo, nos pusimos tan en pedo que terminamos bailando en una bailanta a las cinco de la matina. Bronsom era el rey del agite y se abrazaba a los pocos tipos que quedaban en pie hablándoles sobre peronismo. Él, mientras, perseguía por todo el lugar a una minita que le sacó hasta las últimas monedas: ya morí de espaldas, nena. Los demás mirábamos con disimulo el reloj, ya era tarde y el efecto del alcohol estaba pasando.
La novela nunca existió. O si existió estaba guardada en los archivos de la PC que su madre tiró a la basura una noche de furia. La sinopsis que nos hizo una vez estaba bastante bien, pero le faltaba voluntad, le faltaba disciplina para escribir una novela. Es más fácil enamorarse de la idea de las cosas que enfrentarse a su versión prosaica, deflecada, vilmente material. Ciertas almas harían un gran bien si no descendieran a la tierra. Su excusión por el mundo literario duró lo que una flor siberiana, que es la unica metáfora que se nos ocurre ahora, por eso del contraste entre lo vegetal y el hielo de la tundra. Y encima Buenos Aires es una ciudad tan grande que uno puede pasarse la vida sin encontrar a la persona que busca. Tal vez nos lo cruzamos miles de veces, tal vez nos rozó el hombro sin vernos infinidad de veces, y nosotros acá escribiendo esto como si él ya no estuviera entre nosotros.
viernes, septiembre 29, 2006
La sociología es un deporte de combate
Vía La Barbarie nos llega la noticia de que el gobierno estadounidense está considerando desarrollar encuestas en Irak con el fin de evaluar la efectividad de las operaciones militares y conocer la opinión de la población al respecto. Obviamente, se trata de una tarea riesgosa para los encuestadores que lleven a cabo el trabajo de campo: "if someone out there believes the client is the U.S. government, the persons doing the polling could get killed."
Nada demasiado diferente, por otro lado, de lo que pasa diariamente en el tercer cordón del conurbano bonaerense. Y esto último no es ironía sino un hecho objetivo.
Idea para una escala de Lickert a usarse en Bagdad: Usted considera que morir quemado por una bomba de fósforo blanco mientras hace sus compras en el mercado un domingo soleado es...
- Muy malo
- Malo
- Me es indiferente
- Bueno
- ¡Genial! ¡El napalm huele a Victoria!
Nada demasiado diferente, por otro lado, de lo que pasa diariamente en el tercer cordón del conurbano bonaerense. Y esto último no es ironía sino un hecho objetivo.
Idea para una escala de Lickert a usarse en Bagdad: Usted considera que morir quemado por una bomba de fósforo blanco mientras hace sus compras en el mercado un domingo soleado es...
- Muy malo
- Malo
- Me es indiferente
- Bueno
- ¡Genial! ¡El napalm huele a Victoria!
Me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor
La titular de Asociación Madres de Plaza de Mayo descartó la versión del estrés psiquiátrico y sostuvo que "se trata de una maniobra. Es un tipo muy tipo muy inteligente, el haberse presentado a declarar puede ser parte de la maniobra. Las maniobras están muy preparadas a veces, muy organizadas", sostuvo.
De todas maneras, Bonafini manifestó que "todos queremos que(López) aparezca".
De todas maneras, Bonafini manifestó que "todos queremos que(López) aparezca".
lunes, septiembre 25, 2006
Asociación no tan libre
Y he aquí que se levanta un más vasto rumor por el mundo, como una insurrección del alma...
Los efectos mentales de una educación política poco rigurosa: asociar Rafael Bielsa con Saint-John Perse. En alguna madrugada de finales de los años noventa habré visto un reportaje a Bielsa donde confesaba su admiración por el poeta francés. O por ahí no fue en una madrugada de P&E de los noventas, sino en una subnota de Página 12, o una entrevista radial con Eliashev circa seis de la tarde (afuera hacía frío, probablemente, y yo malgastaba mis tardes de estudiante neurótico y desocupado vocacional). Como sea: datos acumulados en la memoria, datos sin importancia alguna, laterales, supérfluos, posiblemente inexactos. En una época le decían diletantismo, y era peyorativo. Anábasis - Bielsa. Diplomáticos, poetas, la larga épica nunca escrita de los cónsules que esconden manuscritos filigranados debajo de los pasaportes que esperan el sello, el salvoconducto, para escapar de las ciudades.
El Pelado Gorriarán y sus obituarios que actualizan esa historia tan presente (para muchos abrumadoramente presente, para muchos repentinamente presente) de los nombres menores y mayores de la generación de nuestros padres. Y entonces: Laica o Libre, Masetti, Trelew, Onganía, Córdoba, Santucho, Monte Chingolo, Managua, Somoza, Nosiglia, Página 12, Tablada. Los veranos agitados de mi infacia de fines de los 80. Mirando por televisión cada enero las imágenes de cuarteles de provincia asados bajo el sol, encuadrados por cámaras movedizas. Nadie podía lograr un puto plano decente...
Pero la crítica de las armas no dio paso, como profetizaba el imberbe K. M., a las armas de la crítica. ¿Cuánta cerveza habían tomado él y F. E. cuando escribieron aquello? ¿Estaban ciegos de alcohol cuando lo escribieron? ¿O estaban ciegos de pasión, de esa pasión que hoy ya nadie siente?
Otra vez: datos inútiles que no hacen a la cuestión principal. Demasiados, demasiados.
Saint-John Perse
Los efectos mentales de una educación política poco rigurosa: asociar Rafael Bielsa con Saint-John Perse. En alguna madrugada de finales de los años noventa habré visto un reportaje a Bielsa donde confesaba su admiración por el poeta francés. O por ahí no fue en una madrugada de P&E de los noventas, sino en una subnota de Página 12, o una entrevista radial con Eliashev circa seis de la tarde (afuera hacía frío, probablemente, y yo malgastaba mis tardes de estudiante neurótico y desocupado vocacional). Como sea: datos acumulados en la memoria, datos sin importancia alguna, laterales, supérfluos, posiblemente inexactos. En una época le decían diletantismo, y era peyorativo. Anábasis - Bielsa. Diplomáticos, poetas, la larga épica nunca escrita de los cónsules que esconden manuscritos filigranados debajo de los pasaportes que esperan el sello, el salvoconducto, para escapar de las ciudades.
El Pelado Gorriarán y sus obituarios que actualizan esa historia tan presente (para muchos abrumadoramente presente, para muchos repentinamente presente) de los nombres menores y mayores de la generación de nuestros padres. Y entonces: Laica o Libre, Masetti, Trelew, Onganía, Córdoba, Santucho, Monte Chingolo, Managua, Somoza, Nosiglia, Página 12, Tablada. Los veranos agitados de mi infacia de fines de los 80. Mirando por televisión cada enero las imágenes de cuarteles de provincia asados bajo el sol, encuadrados por cámaras movedizas. Nadie podía lograr un puto plano decente...
Pero la crítica de las armas no dio paso, como profetizaba el imberbe K. M., a las armas de la crítica. ¿Cuánta cerveza habían tomado él y F. E. cuando escribieron aquello? ¿Estaban ciegos de alcohol cuando lo escribieron? ¿O estaban ciegos de pasión, de esa pasión que hoy ya nadie siente?
Otra vez: datos inútiles que no hacen a la cuestión principal. Demasiados, demasiados.
martes, septiembre 19, 2006
Caminando por el lado de la justicia
Uno más. Quedan cientos todavía por las calles. Qué el tiempo esté de nuestro lado, por una vez al menos.
Actitud Buenos Aires
Soñé que aviones Hércules de la Fuerza Aérea Telermaniana arrojaban (con pequeños paracaídas blancos) sobre las calles de Palermo cajas con anteojos de marco negro, sacos de corderoy y zapatillas marrones, además de kits de supervivencia con pequeñas dosis de comida hindú, mexicana y tailandesa.
A mi se me hace cuento que todavía exista Buenos Aires.
A mi se me hace cuento que todavía exista Buenos Aires.
sábado, septiembre 16, 2006
Fragmentos hallados entre los escombros del orden democrático
La revolución francesa para los franceses, la unidad bismarckiana para los alemanes, la guerra civil para los americanos, la revolución campesina para los mexicanos, el peronismo para nosotros.
La burguesía es el hecho maldito del país peronista, dice Cooke una noche de amargura frente al culo bamboleante de una mulata del Habana Libre, y ya no importa nada que la frase haya invertido sus términos, porque en política la aritmética es maravillosa y los factores de la ecuación cambian de lugar constantemente como encantados por el hechizo de Mickey Mouse en Fantasía, que ciertamente, es una película casi de la época peronista.
Y qué importa todo eso. Qué importan los libros ya escritos, los círculos de lectura en departamentos art-nouveau de Esmeralda y Corrientes, los panfletos sesudamente redactados por linotipistas emigrados, los programas industrialistas pergueñados en piezas de pensión. Qué importa el cruce esforzado de Marx con Perón, de Juan XXIII con Hegel, de San Martín con Velazco Alvarado, de Roberto Arlt con... Qué importa todo eso, repito, una vez más, cuando el momento político es más parecido a una bota aplastando una cabeza, a unos pobres diablos arriados por un basural esperando el tiro como el conejo que espera el disparo para salir corriendo con todos los galgos, los galgos, atrás.
Nuestro Vietnam ya no es campo fértil para los laboriosos poetas criados al amparo del fulgor menemista. Merecían, es cierto, una época más dulce que la que les tocó en suerte. Intentaron, hay que reconocerles, enhebrar una poética de esos días de lamé dorado. Trataron, es justo decirlo, de ser mejores que sus padres: más bellos, más tolerantes, más amables. El ángel de la Historia (si es que hay una historia) tiene la vista clavada en las ruinas que deja a su paso y, sin embargo, sin embargo, se mueve siempre hacia adelante.
Qué va a quedar, nena, cuando las fiestas acallen su murmullo, qué va a quedar cuando las palabras dejen de nombrar el mundo, cuándo las metáforas no alcancen más: nosotros en la calle, a oscuras, volviendo a casa. El sol despegando el oro de las piedras. Los pequeños ruidos del mundo girando sobre su eje abollado. Cuando sea así, no tengas miedo. Cuándo sea así acordate, querida, que la Historia es sólo una puta sencilla.
(borradores, borradores, es todo lo que puedo escribir por ahora, sepan disculpar)
La burguesía es el hecho maldito del país peronista, dice Cooke una noche de amargura frente al culo bamboleante de una mulata del Habana Libre, y ya no importa nada que la frase haya invertido sus términos, porque en política la aritmética es maravillosa y los factores de la ecuación cambian de lugar constantemente como encantados por el hechizo de Mickey Mouse en Fantasía, que ciertamente, es una película casi de la época peronista.
Y qué importa todo eso. Qué importan los libros ya escritos, los círculos de lectura en departamentos art-nouveau de Esmeralda y Corrientes, los panfletos sesudamente redactados por linotipistas emigrados, los programas industrialistas pergueñados en piezas de pensión. Qué importa el cruce esforzado de Marx con Perón, de Juan XXIII con Hegel, de San Martín con Velazco Alvarado, de Roberto Arlt con... Qué importa todo eso, repito, una vez más, cuando el momento político es más parecido a una bota aplastando una cabeza, a unos pobres diablos arriados por un basural esperando el tiro como el conejo que espera el disparo para salir corriendo con todos los galgos, los galgos, atrás.
Nuestro Vietnam ya no es campo fértil para los laboriosos poetas criados al amparo del fulgor menemista. Merecían, es cierto, una época más dulce que la que les tocó en suerte. Intentaron, hay que reconocerles, enhebrar una poética de esos días de lamé dorado. Trataron, es justo decirlo, de ser mejores que sus padres: más bellos, más tolerantes, más amables. El ángel de la Historia (si es que hay una historia) tiene la vista clavada en las ruinas que deja a su paso y, sin embargo, sin embargo, se mueve siempre hacia adelante.
Qué va a quedar, nena, cuando las fiestas acallen su murmullo, qué va a quedar cuando las palabras dejen de nombrar el mundo, cuándo las metáforas no alcancen más: nosotros en la calle, a oscuras, volviendo a casa. El sol despegando el oro de las piedras. Los pequeños ruidos del mundo girando sobre su eje abollado. Cuando sea así, no tengas miedo. Cuándo sea así acordate, querida, que la Historia es sólo una puta sencilla.
(borradores, borradores, es todo lo que puedo escribir por ahora, sepan disculpar)
Días de radio (Yoísta)
Sí, sí, sí. La muy amable María Esperanza del blog la barbarie nos ha mencionado en el programa de Mario Wainfeld por radio Ciudad el último jueves. Hubiese estado bueno escucharlo en vivo y en directo. Por supuesto, seguiremos trabajando (bueno, ese es un verbo un tanto exagerado) para mejorar un poco con cada post. Aunque suene difícil de creer.
viernes, septiembre 15, 2006
Transiciones
Claudio Tiberio ha muerto. En realidad, seamos honestos, llevaba muerto años desde que Ernestina (que no ha muerto, o sí pero lo ignoramos) le dio una patada en el culo y lo arrojó de la redacción de la calle Piedras. Frigerio, la cara realpolitik del proyecto de Contorno, la última esperanza blanca de los años 50, el ideólogo de ese proyecto nacional (¿último?) que mezclaba la imaginería fordista de los siams ditella, los anteojos de marco de carey, las corbatas finitas y la modernización de una sociedad que recibía alborozada el psicoanálisis y la sociología funcionalista. Todavía lo lloran a él y al Flaco Frondizi las viudas de la burguesía nacional... Mauricio M, por ejemplo, silabea "frondizi" cada vez que tiene que nombrar un referente histórico. Mejor eso que nombrar a Roca o a Sarmiento, ¿no? Como sea, resultan extrañas las muertes de tipos que ya han quedado tan inmersos en el pasado, gente que uno suponía ya muerta junto con su momentum histórico: como si mañana nos enteráramos de la partida de José María Guido, o de Levingston o de Mariano Grondona..., bueno, aflojemos.
Supongo que en cierto punto la vida biológica acomete las tareas que la política no asume. Me pregunto por el MID, ¿qué será dentro de 5, 10 años? un club de veteranos de la primera guerra mundial, mirando las medallas industrialistas que supimos conseguir.
Supongo que en cierto punto la vida biológica acomete las tareas que la política no asume. Me pregunto por el MID, ¿qué será dentro de 5, 10 años? un club de veteranos de la primera guerra mundial, mirando las medallas industrialistas que supimos conseguir.
jueves, septiembre 14, 2006
Partes de inteligencia
A propósito del "affaire Juanjo", ¿no es un exceso llamar agentes secretos a los peters sellers de la SIDE? Tan sólo pasar por la puerta de la mentada "agencia" con sus puertas vidriadas que recuerdan a un telo de barrio, los sempiternos morochos de ray-bans que fuman en la vereda y las anacrónicas cámaras de seguridad que a esta altura ya no deben poder grabar ni a un elefante que pase por la calle 25 de Mayo, da una idea del recontraespionaje criollo. Arriesgo que adentro deben tener una cabina telefónica como la que usaba Don Adams para entrar a "Control" en el Agente 86.
Paisaje lunar
Mientras algunos escriben poemas subterráneos y otros afilan las armas para la gran batalla que se avecina en el horizonte de los tiempos, por este lado el espectro de Patrick Bateman (¿cuántas veces lo he nombrado estos últimos tiempos?) comienza a ceder su influjo. Deseo que sea al revés que en Lunar Park, lo deseo de verdad. Que el piscópata Bateman me deje un poco tranquilo, que todo adquiera una tonalidad más cheeveriana: susurrando a la mañana en el subte rumbo al trabajo (el sol ilumina las ventanas, la ropa de invierno colgada indecisa del brazo, las multitudes aún somnolientas) en voz muy baja aquello de: amor, valor, compasión; amor, valor, compasión. Y que todo sea real.
lunes, septiembre 11, 2006
viernes, septiembre 08, 2006
El titular lleva tu nombre (coda)
- Si te dicen que caí. Juan Marsé
- Primavera negra. Henry Miller
- La invención de la soledad. Paul Auster
- La decadencia de la civilización occidental. Oswald Spengler
- Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Haruki Murakami
- Todas las familias son psicóticas. Douglas Coupland
- Primavera negra. Henry Miller
- La invención de la soledad. Paul Auster
- La decadencia de la civilización occidental. Oswald Spengler
- Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Haruki Murakami
- Todas las familias son psicóticas. Douglas Coupland
*****
- La noche americana. François Truffaut
- La ley del deseo, Pedro Almodóvar
- La patrulla infernal, Stanley Kubrick
- El amor es más frío que la muerte, Rainer Werner Fassbinder
- Una mujer bajo influencia, John Cassavettes
*****
- Divididos por la felicidad. Sumo
- If you're feeling sinister. Belle and Sebastian
- Ritual de lo habitual. Jane's Addiction
- Blood on the Tracks. Bob Dylan
- Sandinista. The Clash
Listas, listas, listas
El "tema de los títulos" que traen a colación estos dos blogs, me impulsa, lógicamente, a aventurarme a armar mi propia lista. Las listas como objeto, como disciplina ordenadora de los gustos, ejercen una peculiar atracción: nos obligan a elegir y a descartar, a tomar un criterio arbitrario que reduzca el caos del mundo a una variable específica. Son, obviamente, absolutamente banales y falsas ya que el universo es innumerable (como decía un cieguito gorilón que dirigió la Biblioteca Nacional durante largos años en cierto ensayo, luego citado por un filósofo francés calvo que estuvo de moda en los años 80's en Buenos Aires).
Yendo al tema de los títulos, creo que la primera línea de un libro es su título. Así de importante es la cosa. Si en vez de Guerra y Paz tuviéramos, no sé, "La invasión de Napoleón a Rusia"; o en vez de Das Kapital algo como "Análisis del actual sistema industrial en Europa", mucho del encanto y poder de esos libros se hubiese perdido. El título promete, tienta y termina decepcionando o justificando su influjo. El título debe ser casi una micro historia. Anticipar el contenido del libro, pero dejando al mismo tiempo un suspenso y una intriga sobre el mismo.
Algunos que se me ocurren ahora y que van más allá de sus méritos literarios:
- Levantad, carpinteros, la viga del tejado, Jerome David Salinger (el mejor por lejos para mí)
- Maldición eterna a quien lea estas páginas, Manuel Puig
- Viaje al fin de la noche, Louis Ferdinand Céline
- Mientras agonizo, William Faulkner
- El huracán lleva tu nombre, Jaime Baily (gran, gran título. Tal vez le queda grande a Jimmy)
- Putas asesinas, Roberto Bolaño (Los detectives salvajes también, pero todo es bueno en ese libro)
- Retrato del artista adolescente, James Joyce
- Los siete pilares de la sabiduría, T. E. Lawrence
- La conjura de los necios, John Kennedy Toole
- Parecía un paraíso, John Cheever
- Habla, memoria, Vladimir Nabokov (también Risa en la oscuridad)
- Los diez días que conmovieron al mundo, John Reed
- París era una fiesta, Ernest Hemingway
- Bajo el volcán, Malcom Lowry
- Flores robadas en los jardines de Quilmes, Jorge Asís (la eventual traducción suena mejor: Stolen Flowers in Quilmes Gardens)
- El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers
- Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, Philip K. Dick (y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?)
A ver quién se anima a hacer algo similar con títulos de películas y/o discos. Podríamos empezar con: Érase una vez en América (Sergio Leone) y A Momentary Lapse of Reason (Pink Floyd).
Yendo al tema de los títulos, creo que la primera línea de un libro es su título. Así de importante es la cosa. Si en vez de Guerra y Paz tuviéramos, no sé, "La invasión de Napoleón a Rusia"; o en vez de Das Kapital algo como "Análisis del actual sistema industrial en Europa", mucho del encanto y poder de esos libros se hubiese perdido. El título promete, tienta y termina decepcionando o justificando su influjo. El título debe ser casi una micro historia. Anticipar el contenido del libro, pero dejando al mismo tiempo un suspenso y una intriga sobre el mismo.
Algunos que se me ocurren ahora y que van más allá de sus méritos literarios:
- Levantad, carpinteros, la viga del tejado, Jerome David Salinger (el mejor por lejos para mí)
- Maldición eterna a quien lea estas páginas, Manuel Puig
- Viaje al fin de la noche, Louis Ferdinand Céline
- Mientras agonizo, William Faulkner
- El huracán lleva tu nombre, Jaime Baily (gran, gran título. Tal vez le queda grande a Jimmy)
- Putas asesinas, Roberto Bolaño (Los detectives salvajes también, pero todo es bueno en ese libro)
- Retrato del artista adolescente, James Joyce
- Los siete pilares de la sabiduría, T. E. Lawrence
- La conjura de los necios, John Kennedy Toole
- Parecía un paraíso, John Cheever
- Habla, memoria, Vladimir Nabokov (también Risa en la oscuridad)
- Los diez días que conmovieron al mundo, John Reed
- París era una fiesta, Ernest Hemingway
- Bajo el volcán, Malcom Lowry
- Flores robadas en los jardines de Quilmes, Jorge Asís (la eventual traducción suena mejor: Stolen Flowers in Quilmes Gardens)
- El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers
- Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, Philip K. Dick (y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?)
A ver quién se anima a hacer algo similar con títulos de películas y/o discos. Podríamos empezar con: Érase una vez en América (Sergio Leone) y A Momentary Lapse of Reason (Pink Floyd).
jueves, septiembre 07, 2006
El Subcomandante la sabe lunga
"me enteré que el famoso cazador australiano de cocodrilos se mató por una raya como danielito mendoza. que vida de mierda."
(de un comment del susodicho en el CNA)
(de un comment del susodicho en el CNA)
martes, septiembre 05, 2006
Bang Bang, Joe
La larga longevidad de los hijos de puta puede, quizá, volvérseles en contra. Ya lo sabemos, una justicia que llega veinte años tarde deja mucho que desear, pero aún así tendrán que pasar sus últimos años trajinando expedientes y elaborando sus patéticas defensas.
viernes, septiembre 01, 2006
Nasty People
Un minúsculo y módico wannabe de Patrick Bateman escribe una crónica en TP sobre la marcha del ingeniero. Claro que acá no hay drogas duras, ni desmembramientos de prostitutas, ni orgías blancas bajo los acordes de Huey Lewis & the News. Simplemente el consumo de un porrito y un paseo por Buenos Aires contados como si se tratara de Hunter S. Thompson, luego de meterse en las venas, no sé, ¿analgésico para cocodrilos? ¿pintura no-inflamable de Lear-Jets? ¿herbicida mata vincapervincas? No, papi, te fumaste un cañito apenas, no jodas.
Pero la "gente como uno" es así: los hijos de la burguesía, aburridos, se deslizan hacia el cinismo cómodo. Un cinismo de medio pelo que ni siquiera tiene las bolas suficientes para llegar a las últimas consecuencias. "Un porrito sí, merca no porque tengo miedo de que me sangre la nariz". Ni siquiera están tan alienados como para escribir algo tipo Menos que cero. Aspiran a una felicidad pequeñita con el barniz emocionante de algunas fiestas, algunas drogas y algunos polvos de vez en cuando. Repiten, con variaciones más o menos cool, los lugares comunes del discurso de derecha que crecieron escuchando de sus padres. Y conforme se van volviendo más viejos (por que sí, queridos, ustedes están envejeciendo mal) recalan en el conformismo, la brutalidad, y la ignorancia que caracterizan a sus progenitores.
Si todo no fuera tan triste, les juro que me doblaría de risa.
Pero la "gente como uno" es así: los hijos de la burguesía, aburridos, se deslizan hacia el cinismo cómodo. Un cinismo de medio pelo que ni siquiera tiene las bolas suficientes para llegar a las últimas consecuencias. "Un porrito sí, merca no porque tengo miedo de que me sangre la nariz". Ni siquiera están tan alienados como para escribir algo tipo Menos que cero. Aspiran a una felicidad pequeñita con el barniz emocionante de algunas fiestas, algunas drogas y algunos polvos de vez en cuando. Repiten, con variaciones más o menos cool, los lugares comunes del discurso de derecha que crecieron escuchando de sus padres. Y conforme se van volviendo más viejos (por que sí, queridos, ustedes están envejeciendo mal) recalan en el conformismo, la brutalidad, y la ignorancia que caracterizan a sus progenitores.
Si todo no fuera tan triste, les juro que me doblaría de risa.
lunes, agosto 28, 2006
Flow my tears, the fireman said
1- Camino por la tarde de domingo soleado de Buenos Aires. ¡Oh invierno, no regreses! Un sol que ilumina las cosas, que las redime como en los fragmentos de los Diarios de Cheever, esos fragmentos dolorosos que abro y leo ávido, al azar, en la edición de los Journals comprada el penúltimo verano en una librería de la costa bonaerense por siete, siete, pesos argentinos. Esos fragmentos de Cheever en la mesa de la cocina, de madrugada aún, deseando desesperadamente la dosis de ginebra que alivie la cara de culo de su mujer, la indiferencia de sus hijos, la comedia del mundo literario, la paranoia que crece y crece en nuestros corazones como un grano de arena mutante en el molusco y que devendrá en perla deforme, corrompida, privada de toda luz. Pero entonces, a pesar de todo eso, está la luz de un domingo soleado y Cheever deja de pensar en los muchachos, en la pija de los muchachos del baño de la Pennsylvania Station y sale al jardín a desbrozar el huerto, a recoger el correo, a aspirar el sol que se derrama, noble, sobre todas las cosas y también sobre todos nosotros.
2- En la esquina de Díaz Vélez y Acoyte un auto se incendia. Han cortado la calle y los policías de la 11° miran desde prudente distancia el trabajo de las llamas. La clase media aburrida de este barrio se reune en torno a la sorprendente hoguera. No, no había cuerpos devorados entre las llamas. No, eso sería demasiado gore, demasiado emocionante para este distrito. El tanque de gas del auto estalla y todos los mirones lanzan un profundo ¡Ahhhhhhh!
3- Leo la edición de Perfil, mi primera lectura de este diario, una virginidad módica perdida. Más me hubiese valido conservar mi castidad. La separación de Pettinato. Pepe Eliashev con el dedito acusador de payaso-fiscal de la República. Nelson Castro saliendo con la cara torcida para reclamar justicia distributiva... en la asignación de la publicidad oficial. Ah! y una reseña sobre los Diarios de Cheever que confirma la existencia de un hilo sutil que teje el largo encadenamiento de nuestros objetos culturales amados: habitus de clase y toda esa cosa del malogrado Pierre Bourdieu. Por la noche me entero de la muerte de Jorge Goetling. Le daba 80 años, tenía 67. Eterno redactor de Clarín que vio desde su escritorio los ascensos y caídas de periodistas más rápidos, más chantas, más mediocres que él. La "teoría del osito" inventada por el Turco Asís en Diario de la Argentina lo tenía como protagonista: un hombre gentil y melancólico al que las mujeres perseguían y que, como toda explicación de su poder seductor, enarbolaba su dedo mayor encallecido de tanto darle al "dediclit".
4- Sí, fue un hermoso domingo y ya terminó. Fluyan mis lágrimas. Será hasta la próxima, eso se los aseguro: otros vehículos arderán, otras páginas se imprimiran, otras sirenas de bomberos resonarán, locas, en la punta más distante la ciudad yendo a la búsqueda de eso que nunca se apaga. Mientras tanto, en este mismo momento, "los reyes de áureas vestiduras atraviesan las montañas sobre el lomo de sus elefantes".
2- En la esquina de Díaz Vélez y Acoyte un auto se incendia. Han cortado la calle y los policías de la 11° miran desde prudente distancia el trabajo de las llamas. La clase media aburrida de este barrio se reune en torno a la sorprendente hoguera. No, no había cuerpos devorados entre las llamas. No, eso sería demasiado gore, demasiado emocionante para este distrito. El tanque de gas del auto estalla y todos los mirones lanzan un profundo ¡Ahhhhhhh!
3- Leo la edición de Perfil, mi primera lectura de este diario, una virginidad módica perdida. Más me hubiese valido conservar mi castidad. La separación de Pettinato. Pepe Eliashev con el dedito acusador de payaso-fiscal de la República. Nelson Castro saliendo con la cara torcida para reclamar justicia distributiva... en la asignación de la publicidad oficial. Ah! y una reseña sobre los Diarios de Cheever que confirma la existencia de un hilo sutil que teje el largo encadenamiento de nuestros objetos culturales amados: habitus de clase y toda esa cosa del malogrado Pierre Bourdieu. Por la noche me entero de la muerte de Jorge Goetling. Le daba 80 años, tenía 67. Eterno redactor de Clarín que vio desde su escritorio los ascensos y caídas de periodistas más rápidos, más chantas, más mediocres que él. La "teoría del osito" inventada por el Turco Asís en Diario de la Argentina lo tenía como protagonista: un hombre gentil y melancólico al que las mujeres perseguían y que, como toda explicación de su poder seductor, enarbolaba su dedo mayor encallecido de tanto darle al "dediclit".
4- Sí, fue un hermoso domingo y ya terminó. Fluyan mis lágrimas. Será hasta la próxima, eso se los aseguro: otros vehículos arderán, otras páginas se imprimiran, otras sirenas de bomberos resonarán, locas, en la punta más distante la ciudad yendo a la búsqueda de eso que nunca se apaga. Mientras tanto, en este mismo momento, "los reyes de áureas vestiduras atraviesan las montañas sobre el lomo de sus elefantes".
domingo, agosto 27, 2006
Vengo de comulgar y estoy en éxtasis
"Me despierto a las seis. La semana pasada, mientras removía la tierra del jardín, oí las campanas de la Trinidad. Iré el domingo. Me arrodillo pero estoy demasiado conmovido para articular una oración coherente. Quiero pedir felicidad para mi hija y mayor capacidad de comprensión para mí, pero es un sentimiento rudimentario y próximo al llanto. Tampoco es cuestión de llorar en el comulgatorio, ¿verdad? Las velas, las llamas son innumerables, y buena parte del rito es antigua y audaz. Creo en Dios Padre. ¡Qué declaración tan valiente! Los movimientos del sacerdote, los monaguillos y los comulgantes son como una especie de pavana. Cuando se aproxima el misterio de la Eucaristía, suena la campana de la torre. Estoy conmovido. Al salir de la iglesia me despido del sacerdote, que se ha quitado las pesadísimas vestiduras -herencia del demacrado niño del coro que bendecía a esta grey- y se ha puesto las vestiduras blancas de la misa. 'Buenos días, John', dice. Es el mismo sacerdote -anónimo y no buscado- que me dio la comunión la última vez que creí estar moribundo. No lo había visto desde entonces. No hablamos de la Voluntad de Dios. Nos limitamos a un fuerte apretón de manos y a una carcajada. Los dos lloramos. Llueve torrencialmente y al ir de la iglesia al coche y del coche a la casa me mojo tanto que tiendo la ropa en la cocina. Quisiera llamarle, pero no lo hago."
John Cheever, Diarios.
John Cheever, Diarios.
martes, agosto 22, 2006
Crítica de cine epigramática
"Volver" de Pedro Almodóvar: una mezcla fallida entre La casa de Bernarda Alba, El cielo puede esperar y las tetas de la Magnani en Mamma Roma.
Extrañamos tanto a Victoria Abril...
Extrañamos tanto a Victoria Abril...
Sobre un tema reciente (o no tanto)
La Argentina, ese país que vivió durante décadas del dudoso orgullo de ser "distinta" a sus vecinos, con ese orgullo entre racista blanco y desarrollista modernizador, muestra en casos crueles de la crónica diaria su rostro más atrasado. Su rostro de país todavía dominado por sectores medievales. Los dos casos de chicas con retraso mental violadas a las que se les impide el aborto, da cuenta del verdadero estado de la relación de fuerzas en este país. Porque de lo que se trata (y perdón porque esto ya va tomando un tono editorial paginodocesco, tipo Pasquini Durán) puntualmente en estos casos no es ni siquiera del "derecho al aborto" sino de la aplicación lisa y llana de un artículo del código penal que habilita el aborto en estos casos límite. Sin embargo sectores numéricamente minúsculos logran operar sobre las instituciones para imponer sus puntos de vista reaccionarios, atrasados, y fundamentalmente, crueles con los más débiles. Los mismos sectores que acarrean a las nenas de colegio privado para piquetes frente a la Legislatura en contra de la Ley de educación sexual, los mismos sectores que escriben cartas a los diarios pidiendo levantamientos de programas de televisión. Esa gente que uno quisiera pensar que se extinguieron, no sé, en el gobierno de Onganía, pero que tienen, lamentablemente, una existencia real.
Por otro lado, los (y las) intelectuales "progresistas" de este país parecen indiferentes ante estos dramas: no ven ahí el famoso conflicto "barbarie/civilización" que tanto gustan de agitar en sus cátedras. Se indignan, por ejemplo, contra el american way of life y el gobierno norteamericano, olvidando que las mujeres del supuestamente puritano y ultraconservador país del Norte gozan del derecho al aborto desde hace más de 25 años. Mientras tanto, en la moderna Argentina, en la sarmientina, alberdiana, sarleana, borgeana y blanca Argentina, las sotanas siguen mandando.
Por otro lado, los (y las) intelectuales "progresistas" de este país parecen indiferentes ante estos dramas: no ven ahí el famoso conflicto "barbarie/civilización" que tanto gustan de agitar en sus cátedras. Se indignan, por ejemplo, contra el american way of life y el gobierno norteamericano, olvidando que las mujeres del supuestamente puritano y ultraconservador país del Norte gozan del derecho al aborto desde hace más de 25 años. Mientras tanto, en la moderna Argentina, en la sarmientina, alberdiana, sarleana, borgeana y blanca Argentina, las sotanas siguen mandando.
viernes, agosto 18, 2006
Qu'est que c'est la poésie?
Tal vez el más secreto de los poetas contemporáneos tiene blog propio.
(action writing pour la gallerie)
(action writing pour la gallerie)
martes, agosto 15, 2006
Andy got a gun
"Andy fue a Israel y tuvo que esquivar misiles"
Y después dicen que el blog no puede ser un género fantástico...
Y después dicen que el blog no puede ser un género fantástico...
martes, agosto 08, 2006
Historias de Rainer: Regreso sin gloria al Nazional
En cierta película que Rainer veía frecuentemente los domingos de tedio por Hallmark Channel dos amigas entran en pánico ante la inminencia del reencuentro con sus ex compañeros de secundaria en una fiesta por los diez años de egresados. La ironía sin límites del destino quiso que el teléfono sonara en casa de Rainer justo cuando él veía por decimoquinta vez aquella película: una invitación para reunirse con motivo de la larga década transcurrida (¿cómo? ¿cuándo? el tiempo es tan relativo...) desde su graduación en el Nazional. Rainer, no era, no es, gracias al cielo, Lisa Kudrow ni Mira Sorvino, pero la conjunción de la película y las desgracias de las dos chicas allí plasmada podía ser tomada como una anticipación farsesca del evento al que, sin dudar, acudiría.
No había que llegar solo. Consigna de guerra de guerrillas. Rainer buscó un viejo teléfono anotado a los 16 años en el margen de una carpeta de latín, confundido entre dibujos de pijas que entraban por la boca del rector Sanguinetto. Un viejo camarada que no veía hace mucho: de chico pintaba para genio precoz, tenía una habitación en la terraza y escondía comics de Manara entre viejos tomos del Tesoro de la Juventud. Una vez filmaron un corto en VHS llamado "Bergman para principiantes", una versión para niños maníaco-depresivos de El Séptimo Sello.
Bien, ahora el genio precoz (lo llamaremos Christopher Walken) atendía un call center. Se jactó de utilizar ese empleo para predicar la Verdad. Al parecer, las respuestas que daba a los clientes seguían un patrón acróstico, las letras iniciales de cada frase formaban un Mensaje-Nunca-Antes-Revelado que de llegar al destinatario correcto podría modificar el rumbo de la Humanidad: las sequías eternas del Chad; el vuelo érratico de los gansos canadienses que se estrellan contra aviones de la TWA cada primavera; la misteriosa desaparición de turistas alemanes en las playas de Tulum luego de levantarse felices a una mexicana putona; los alaridos de dolor y placer que salen de los bosques americanos ciertas noches y vuelven locos a los niños; el suicidio en masa de gatos de angora que se arrojan de los brazos de sus rechonchas amas desde el barandal de la Torre Eiffel; luces extrañas en el cielo; peces chicos que devoran a los grandes; gente que se vuelve invisible sin razón aparente...
De más está decir que Walken era el acompañante perfecto para Rainer.
Hay un único tema en una reunión de ex compañeros: "en quién te convertiste". Todo pasa por ahí y el encuentro se convierte en una justa patética de logros y fracasos, de patitos feos devenidos cisnes y viceversa. Por ejemplo: ahí estaba la atorranta punkie convertida en ejecutiva de Repsol-YPF; más allá el energúmeno acomodado semianalfabeto ahora mano de derecha (sí, bien de derecha) de Horacio Rodríguez Larreta en sus bucaneras aventuras políticas; un pibe que no distinguía entre primera y segunda guerra mundial (para no hablar del Bajo y Alto Imperio egipcio o cualquier otra dicotomía histórica) ahora era adjunto de Historia política en la Di Tella. También había un budista con cirrosis crónica, un poeta multilingua, un sociólogo desempleado que publicitaba a los gritos su blog, un médico con "licencia indefinida" después de... digamos... dejar 90% paralizado a un paciente que había ido a atenderse de sinusitis.
Diálogos, diálogos, revoloteando por el aire, saliendo de bocas y entrando en enrrojecidos oídos:
- Pensar que Darío Lopérfido daba un taller de periodismo a los pendejos de cuarto año... bueno, ahora no podría ni eso.
- Ese chico no sé si te acordás (R. P. P.) que seducía nenas hablándole del Arte de amar de Ovidio bajo los tilos de Bolívar y militaba en Franja... bueno, ahora hace cine piquetero y curra lindo en los "foros sociales". ¿Qué cómo lo sé? Bueno, me lo encontré el otro día en Amérika...
- Sí, sí, T. E., sí, el hijo del que rajaron de Radio Nacional a fin del año pasado, también me lo crucé pero no en Amérika, en un lugar peor...
- Ahí está el chabón que en el campamento en San Pedro tuvo que ir a la guardia del hospital luego de una fellatio... horrible, sangre por todos lados... esa noche dormimos en el baño del camping... el hijo de puta ahora tiene una novia increíble. Hijo de puta, qué pedazo de mina.
- De ese nunca más se supo nada. Como si hubiera desaparecido. Por ahí se murió o se fue del país. Por ahí sólo desapareció, ¿entendés?, sólo desapareció y listo. Desaparecer. (Walken dixit).
- La cosa es así: ponés el agua a hervir y le echás de a poco el cilantro y...
- La cosa es así: ponés la guita en un fondo común de inversión bajo jurisdicción americana y...
- La cosa es así: ponés a la mina en pelotas con una almohadón bien gordo abajo y...
- La cosa es así: ponés el cuerpo en una bañadera llena de ácido sulfúrico y...
Cuando ya todo había sido dicho y los discursos se interrumpían para dar paso a las despedidas, al regreso al hogar, a sacar el látigo de puntas de acero del armario y proceder a flagelarse en la santidad privada por nuestras vidas fracasadas y nuestras desdichas nunca asumidas, Walken pidió cinco minutos de silencio en memoria de los "caídos en combate". Rainer lo vio desde un rincón evocando una poesía de Whitman que gritaba hurra por los hundidos. Sus ojos alucinados de masturbador perenne se llenaron de furia, extendía los brazos gesticulando como un enloquecido Ahab ante los infieles marineros del Pequod. La Verdad estaba pronta a ser revelada. Sólo bastaba poner atención a los pequeños detalles de todos los días. Este encuentro mismo podía ser un signo. Todo es un signo, gritaba demente. Amigos, les decía, amigos, el Mensaje ya ha sido escrito, sólo resta leerlo.
Rainer intentó hacerlo callar, evitar ese rídiculo espectáculo ante esa rídicula audiencia. Los demás reían y hacían chistes, se los notaba aliviados, al fin y al cabo habían encontrado a alguien más loco que todos ellos, a alguien más débil, a alguien más risible.
Se fueron caminando los dos hacia Diagonal Norte. Algunos iban a una fiesta. Otros, otros sólo desaparecían de repente.
Sólo eso, desaparecían.
No había que llegar solo. Consigna de guerra de guerrillas. Rainer buscó un viejo teléfono anotado a los 16 años en el margen de una carpeta de latín, confundido entre dibujos de pijas que entraban por la boca del rector Sanguinetto. Un viejo camarada que no veía hace mucho: de chico pintaba para genio precoz, tenía una habitación en la terraza y escondía comics de Manara entre viejos tomos del Tesoro de la Juventud. Una vez filmaron un corto en VHS llamado "Bergman para principiantes", una versión para niños maníaco-depresivos de El Séptimo Sello.
Bien, ahora el genio precoz (lo llamaremos Christopher Walken) atendía un call center. Se jactó de utilizar ese empleo para predicar la Verdad. Al parecer, las respuestas que daba a los clientes seguían un patrón acróstico, las letras iniciales de cada frase formaban un Mensaje-Nunca-Antes-Revelado que de llegar al destinatario correcto podría modificar el rumbo de la Humanidad: las sequías eternas del Chad; el vuelo érratico de los gansos canadienses que se estrellan contra aviones de la TWA cada primavera; la misteriosa desaparición de turistas alemanes en las playas de Tulum luego de levantarse felices a una mexicana putona; los alaridos de dolor y placer que salen de los bosques americanos ciertas noches y vuelven locos a los niños; el suicidio en masa de gatos de angora que se arrojan de los brazos de sus rechonchas amas desde el barandal de la Torre Eiffel; luces extrañas en el cielo; peces chicos que devoran a los grandes; gente que se vuelve invisible sin razón aparente...
De más está decir que Walken era el acompañante perfecto para Rainer.
Hay un único tema en una reunión de ex compañeros: "en quién te convertiste". Todo pasa por ahí y el encuentro se convierte en una justa patética de logros y fracasos, de patitos feos devenidos cisnes y viceversa. Por ejemplo: ahí estaba la atorranta punkie convertida en ejecutiva de Repsol-YPF; más allá el energúmeno acomodado semianalfabeto ahora mano de derecha (sí, bien de derecha) de Horacio Rodríguez Larreta en sus bucaneras aventuras políticas; un pibe que no distinguía entre primera y segunda guerra mundial (para no hablar del Bajo y Alto Imperio egipcio o cualquier otra dicotomía histórica) ahora era adjunto de Historia política en la Di Tella. También había un budista con cirrosis crónica, un poeta multilingua, un sociólogo desempleado que publicitaba a los gritos su blog, un médico con "licencia indefinida" después de... digamos... dejar 90% paralizado a un paciente que había ido a atenderse de sinusitis.
Diálogos, diálogos, revoloteando por el aire, saliendo de bocas y entrando en enrrojecidos oídos:
- Pensar que Darío Lopérfido daba un taller de periodismo a los pendejos de cuarto año... bueno, ahora no podría ni eso.
- Ese chico no sé si te acordás (R. P. P.) que seducía nenas hablándole del Arte de amar de Ovidio bajo los tilos de Bolívar y militaba en Franja... bueno, ahora hace cine piquetero y curra lindo en los "foros sociales". ¿Qué cómo lo sé? Bueno, me lo encontré el otro día en Amérika...
- Sí, sí, T. E., sí, el hijo del que rajaron de Radio Nacional a fin del año pasado, también me lo crucé pero no en Amérika, en un lugar peor...
- Ahí está el chabón que en el campamento en San Pedro tuvo que ir a la guardia del hospital luego de una fellatio... horrible, sangre por todos lados... esa noche dormimos en el baño del camping... el hijo de puta ahora tiene una novia increíble. Hijo de puta, qué pedazo de mina.
- De ese nunca más se supo nada. Como si hubiera desaparecido. Por ahí se murió o se fue del país. Por ahí sólo desapareció, ¿entendés?, sólo desapareció y listo. Desaparecer. (Walken dixit).
- La cosa es así: ponés el agua a hervir y le echás de a poco el cilantro y...
- La cosa es así: ponés la guita en un fondo común de inversión bajo jurisdicción americana y...
- La cosa es así: ponés a la mina en pelotas con una almohadón bien gordo abajo y...
- La cosa es así: ponés el cuerpo en una bañadera llena de ácido sulfúrico y...
Cuando ya todo había sido dicho y los discursos se interrumpían para dar paso a las despedidas, al regreso al hogar, a sacar el látigo de puntas de acero del armario y proceder a flagelarse en la santidad privada por nuestras vidas fracasadas y nuestras desdichas nunca asumidas, Walken pidió cinco minutos de silencio en memoria de los "caídos en combate". Rainer lo vio desde un rincón evocando una poesía de Whitman que gritaba hurra por los hundidos. Sus ojos alucinados de masturbador perenne se llenaron de furia, extendía los brazos gesticulando como un enloquecido Ahab ante los infieles marineros del Pequod. La Verdad estaba pronta a ser revelada. Sólo bastaba poner atención a los pequeños detalles de todos los días. Este encuentro mismo podía ser un signo. Todo es un signo, gritaba demente. Amigos, les decía, amigos, el Mensaje ya ha sido escrito, sólo resta leerlo.
Rainer intentó hacerlo callar, evitar ese rídiculo espectáculo ante esa rídicula audiencia. Los demás reían y hacían chistes, se los notaba aliviados, al fin y al cabo habían encontrado a alguien más loco que todos ellos, a alguien más débil, a alguien más risible.
Se fueron caminando los dos hacia Diagonal Norte. Algunos iban a una fiesta. Otros, otros sólo desaparecían de repente.
Sólo eso, desaparecían.
lunes, agosto 07, 2006
Ciertos usos de la palabra política
Ah, los posmodernos... abusando siempre de la palabra política, usándola en contextos inverosímiles, cuando fueron los primeros en decretar su muerte. Las minifaldas son políticas para ellos, los implantes de siliconas también, las instalaciones en bienales de arte, los stencils, los bares temáticos, las chicas con pelos de colores, las últimas novedades llegadas de los campus norteamericanos - siempre con esos subtítulos predecibles: a political struggle-; esa pasión por los márgenes, por las supuestas grietas del "sistema"... como si la historia se hubiese de pronto trasladado a lugares pequeñitos, accesibles sólo para los iniciados, para aquellos con el gusto educado en las buenas cosas de la vida.¿Alguien recuerda la lejana época en que la palabra política evocaba la lucha por la existencia, el poder, el fuego, la violencia, el nosotros o ellos, en una palabra?
Sí, ya sé, recuerdos de un modernista.
jueves, agosto 03, 2006
Literatura y playa
El lee un fragmento de "A la sombra de las muchachas en flor" en la playa. Cinco adolescentes con vestidos de gasa caminan por Balbec: una lleva una bicicleta, otra una sombrilla, otra un sombrero que el viento se emperra en voltear, dos van abrazadas y ese abrazo entre chicas le produce a él, y también al narrador, una instantánea erección.
***
Su mujer le pide esa noche que la lleve al cine. Caminan por la peatonal de esa playa y él no puede dejar de mirar a las adolescentes bronceadas que marchan hacia los boliches, algunas abrazadas entre ellas. No tiene hijas y se pregunta como reaccionaría ante la presencia de las amigas de esa hipótetica hija: los cambios de vestuario en el baño, encuentros incómodos en el pasillo, cambios de ropa sugestivos. Su mujer le consulta sobre la película y él baja, avergonzado, los ojos.
***
***
Más tarde, de vuelta en el hotel, le hace el amor a su esposa. Lo disfruta y hasta llega a acompasar sus movimientos con el rugido, distante, del mar. Luego se consuela pensando en su juventud, invocando rostros de novias ya idas, experiencias. No se anima, de verdad, a salir al balcón y enfrentarse con el panorama del océano oscurecido, cree que eso sería deprimente y, de alguna manera, evocador. Las muchachas en flor de Balbec, de Buenos Aires, de la playa: cosas que un hombre en su situación no puede permitirse.
miércoles, agosto 02, 2006
Tarta
Seguimos leyendo Tartabul. En cualquier lado: subte, mìnimos bolichitos de comida al paso, minutos robados al tedio; al fin y al cabo es un libro para leer en la ciudad, bien metidos en el mundanal ruido. Sòlo esos sonidos urbanos constituyen la mùsica apropiada para deletrear el caos de voces que "el Maestro" (segùn la promociòn de Sudamericana) utiliza para construir su novela. Asì como para un no-irlandès la lectura del Ulises puede resultar anegadiza (esa multitud de Paddys O'Connells, esas anècdotas de Parnell, esos juegos de palabras celtas), para alguien no perteneciente a las generaciones de los 60 y 70, la lectura de Tartabul roza lo incomprensible. No suelo abandonar los libros, por màs dificultosos que me resulten, siempre espero la dichosa epifanìa al final del camino. Si esta llega, ya reseñaremos màs en detalle el ùltimo libro de Viñas.
lunes, julio 31, 2006
Buenos días, civilización occidental

Escribieron los nombres de los niños muertos en las mortajas de plástico. “Mehdi Hashem, seis años - Qana”, estaba escrito con un marcador en la bolsa en la que yacía el cuerpo del niño. “Hussein al Mohamed, doce años - Qana, Abbas al Shalhoub, un año - Qana.” Y cuando el soldado libanés fue a levantar el pequeño cuerpo de Abbas, éste rebotó sobre su hombro como el niño debería haberlo hecho sobre el hombro de su padre el sábado. En total, 57 cuerpos fueron traídos al hospital público de Tiro y a otras clínicas. 37 eran niños. Cuando se les acabaron las bolsas de plástico, comenzaron a envolver los pequeños cuerpos en alfombras. Sus cabellos estaban teñidos por el polvo y a la mayoría les salía sangre de la nariz.
La nota completa de Robert Fisk, acá.
viernes, julio 28, 2006
Para una ampliación del campo de batalla
Lee las noticias
de una guerra en preparación.
Una vez más americanos,
árabes, socialistas, déspotas,
naciones, razones, amenazas,
esfuerzos diplomáticos, obras
de inteligencia, máquinas
cada vez más perfectas
de disuasión, compras
magnánimas, caos
al servicio del orden y demencia
al servicio de la razón
y el equilibrio
del equilibro de las razones
exteriores y ajenas.
Otra vez, otra guerra.
Otra vez una nueva vez.
“¡Y las veces que nosotros hemos...!”
“¡Y tantas tantas que nosotros habríamos...!”
¿Y si pudiésemos finalmente cómo...?
Ésta es la guerra.
Parte de la guerra: la amenaza
de guerra. La verdad
que revela la guerra
así leída: los tantos muertos
calculables no le interesan al señor.
En más o en menos muertos
la guerra de este mes
es meramente relativa.
Es una mera.
Es nuestra mera mierda contemporánea.
Estupor, estupor.
Aumentarán los combustibles.
Habrá más frío, menos combustión,
menor kilometraje por centavo.
Malo para el comercio.
Pésimo para el turismo.
Para la paz, inocuo,
donde nunca hubo paz.
R.E.F., Ultimos movimientos, Paradiso, 2004.
de una guerra en preparación.
Una vez más americanos,
árabes, socialistas, déspotas,
naciones, razones, amenazas,
esfuerzos diplomáticos, obras
de inteligencia, máquinas
cada vez más perfectas
de disuasión, compras
magnánimas, caos
al servicio del orden y demencia
al servicio de la razón
y el equilibrio
del equilibro de las razones
exteriores y ajenas.
Otra vez, otra guerra.
Otra vez una nueva vez.
“¡Y las veces que nosotros hemos...!”
“¡Y tantas tantas que nosotros habríamos...!”
¿Y si pudiésemos finalmente cómo...?
Ésta es la guerra.
Parte de la guerra: la amenaza
de guerra. La verdad
que revela la guerra
así leída: los tantos muertos
calculables no le interesan al señor.
En más o en menos muertos
la guerra de este mes
es meramente relativa.
Es una mera.
Es nuestra mera mierda contemporánea.
Estupor, estupor.
Aumentarán los combustibles.
Habrá más frío, menos combustión,
menor kilometraje por centavo.
Malo para el comercio.
Pésimo para el turismo.
Para la paz, inocuo,
donde nunca hubo paz.
R.E.F., Ultimos movimientos, Paradiso, 2004.
Después de la tormenta
Y entonces algunas certezas, aparecidas de relumbrón en la noche, como deben aparecer todas las certezas. Buenos Aires de noche con frío y casi vacía, el día siguiente al diluvio que no fue. Mirar el hielo caer y desear con ansia estar afuera: una escena de la Biblia, de Magnolia, como en una canción de los Manic Street Preachers: came washing over me/can't speak, can't think, won't talk, won't talk.
Y era así, nomás: Ibant obscuri sola sub nocte per umbras.
Y algunas grandes verdades también: Buenos Aires es muy susceptible, pero su belleza no se compara con nada, y en su delirio y en su locura me dejo caer mansamente, rendido, para siempre.
Y era así, nomás: Ibant obscuri sola sub nocte per umbras.
Y algunas grandes verdades también: Buenos Aires es muy susceptible, pero su belleza no se compara con nada, y en su delirio y en su locura me dejo caer mansamente, rendido, para siempre.
martes, julio 25, 2006
Millhouse y chicas hormigas
Daniel Link se sumerge en una fiesta coolta y descubre interesantes mutaciones capilares entre los asistentes. Esas intervenciones de Link, entre chismosas, etnográficas e irrelevantes son las que más disfruto de su blog. ¡Qué suerte que terminó el Mundial! ya no padeceremos con los pectorales y glúteos de los jugadores que Daniel se empecinaba en postear.
viernes, julio 21, 2006
El peor de los tiempos
It was the worst of times, it was the worst of times.
Dickens
El Taco Ralo Restó Bar estaba en Marcelo T. de Alvear entre Uriburu y Azcuénaga. Antes fue una maternidad peronista, después una facultad de ciencias sociales. El viento de la Historia barrió con todo en esta ciudad, como lo ha hecho siempre desde que la infernal máquina se puso a jadear y producir; sus pulmones de carbón impulsaron lo que los antiguos llamaban "capitalismo". Todo lo sólido se desvanece en el aire. La fría noche polar. Yo lo sé bien porqué estudié en esa alta casa de estudios sociológicos. Después crecí y comprendí que al monstruo sólo se lo entiende desde adentro. Aunque en realidad no hay un adentro y un afuera, ese es un discreto engaño, la Historia siempre es una sola. La Historia es una aplanadora. Puse en mis treintas una consultora de empresas. Desarrollo de nuevos productos. Investigación de nuevas tendencias culturales. Invención de símbolos. Cuando las universidades cerraron tuve la visión de miles de jóvenes estudiantes que se quedaban sin ese pálido refugio, sin ese simulacro de comunidad. Las motivaciones podrían haber cambiado, pero algunos símbolos seguían en pie y ese era un capital que no había que desperdiciar. Todo un target de jóvenes embelesados por las viejas luchas, por las viejas fábulas, deseosos de vintage nacional y popular. Una empresa de capitales eslovenos comandada por un ex candidato a presidente de su país casado con una modelo argentina puso la plata necesaria para desarrollar el proyecto. Un amigo gay y una ex novia con PhD en Partisan Studies se encargaron de dotar al lugar de "personalidad". Al bar lo instalamos en el antiguo quinto piso de la facultad. Clausuramos los ascensores para obligar a los clientes a vivir la experiencia antropológica del estudiante de subir a pie los cinco pisos. Tiramos paredes abajo, derrumbamos las viejas estructuras; levantamos, carpinteros, nuevas vigas del tejado. La Historia, señores, es un martillo neumático cantando la canción del progreso universal. Trabajamos los tres solos, con la ocasional ayuda del ex candidato a presidente esloveno y su mujer que venían algunos sábados a montar un surreal picnic (anti) estructuralista. El esloveno nos miraba y decía "son igualitos a los cuáqueros construyendo el granero de Testigo en Peligro". La ética protestante es el secreto de toda empresa próspera.
La inauguración del bar fue un éxito y una sorpresa para todos nosotros. Gente que jamás imaginábamos que nos daría su apoyo se hizo presente en el lugar. Todos parecían fascinados con la estética del bar y hasta algunos deslizaban elogios de corte político. "Esto es una reivindicación de nuestra memoria histórica" me dijo en un aparte Horacio González. José Pablo Feinmann abrazaba al esloveno y le decía que este era el verdadero museo de la memoria. Martín Granovsky nos prometía sin cesar el apoyo de Telam.
La verdad es que la decoración del lugar estaba buena. Al entrar te recibían dos chicas muy lindas que representaban los 60´s y los 70´s: una rubia vestida con minifalda símil Twiggy, una morocha con camisa de bambula y pantalones pata de elefante. Pocas mesas pero grandes, para cuatro personas mínimo, cosa de impedir el individualismo. Una larga barra atendida por un chico cubano escapado de la Isla pero al que obligamos a presentarse como un defensor acérrimo de la Revolución y a dejarse una prolija-desprolija barba. Afiches políticos de los últimos 40 años, algunos inclusive, los que quedaron de rezago tras el cierre de la universidad. Multitud de siglas de agrupaciones barridas por el viento de la, sí, Historia. Llamados heroicos a la solidaridad con los oprimidos. Convocatorias a votar, convocatorias a no votar. Los mozos usaban camperas de fajina, las mozas se repartían entre los overoles azules de grafa, delantales de alfabetizadoras, y pequeñas minifaldas colorinches sostenidas por zapatos de plataforma. Demás está decir que la propina estaba prohibida por vicio pequeñoburgués degradatorio de los trabajadores gastronómicos y mala conciencia de los clientes. El trato era de igual a igual:
- ¿Qué se va a servir, compañero?
- Traigase un Aramburu y algo para picar, compañera.
Porque los tragos llevaban nombres alusivos. Mi amigo gay se pasó dos semanas leyendo La Voluntad para armar el menú. "Quedé extenuado, no paso por algo igual en toda mi puta vida" me dijo cuando terminó. Y entonces algunos eran:
- Aramburu: trago fuerte a base de Cinzano, granadina y vodka. Sólo para jóvenes muy jóvenes sin nada que perder.
- Allende: pisco y cierto ingrediente que nunca pude averiguar.
- Evita Capitana: ideal para quedar bien con una chica, suave, dulce, pero con efecto letal retardado. Las desata, se vuelven combativas y tiernas a la vez. ¿No lo probaste todavía?
- Isabelita: el opuesto exacto. Para ahuyentar ese escracho que no te podés quitar de encima.
- Danny le Rouge: usualmente sólo cognac. Para los iniciados podía ser también ajenjo, coloreado de rojo, claro.
- Menotti: licor de anís.
- Pernía: licor de huevo.
- Raúl Castro: (no queríamos caer en la grasada poco original de llamarlo Fidel, o Che, o Cienfuegos) mojito a la Hemingway. Para men without women.
- Luche y Vuelve: vino de Rioja, lo traían desde Madrid todas las semanas en avión. Idea del esloveno.
- Cristianismo y Revolución: agua mineral sin gas.
- Levingston: nadie, nadie, pidió nunca un Levingston, ¿ok?
- Absolut Politburó: la conocida marca de vodka.
- Romero Brest: para chicas arty.
Entre las mesas se juntaba lo mejor de las dos generaciones. El clima de peña, de unidad básica previa proyección de La Hora de los hornos era compensado por la elegancia de algunos jóvenes cultos que glosaban Adorno&Horkheimer mientras cotilleaban precios de chalinas italianas. Lucas Rubinich contaba anécdotas de travestis ruteros. Emilio de Ipola tomaba agua mineral y comía un pancito con hierbas de Aix-en-Provence. Portantiero relanzaba en un impulso lírico el Club de Cultura Socialista ante la mirada horrorizada de Abal Medina Junior. Eduardo Rinesi lloraba de risa de una chica francesa que había venido a hacer una tesis sobre nuevos movimientos sociales. Las risas de Rinesi eran contagiosas, por cierto. Jorge Lanata trataba de explicarle a un pibe de unos 16 años que coño había sido Página/12. Rafael Bielsa versificaba sobre la marcha una oda al Paraná que le debía muchísimo a Saint-John Perse. David Viñas puteaba a un mozo, después a una mesera, después al esloveno, después se abrazaba con todos y les decía al oído "que los perdonaba". Christian Ferrer pintaba una A de anarquía sobre un viejo afiche de Oscar Alende. ¿O era una A de Alende?
Las copas pasaban de mesa en mesa, los viejos camaradas celebraban haber encontrado por fin un buen meeting point donde rememorar viejas épocas "y, por qué no, planear nuevas estrategias de unificación del campo popular en estos tiempos salvajes que corren". Todos estaban tan felices. Todo era tan triste. Hubiese querido ponerme a bailar un suave valsecito peruano en medio de todos ellos.
Me fui discretamente hacia una de las ventanas y miré la noche de Buenos Aires virando del negro muerte al malva virginal del nuevo día. Amanecía pero las voces seguían rugiendo. Era como la escena final de Los muertos de Joyce, pero sin nieve, pero sin nostalgia, pero sin las heladas aguas sediciosas de Shannon, pero con muertos, sí, con muertos.
-Beatriz Sarlo y Noé Jitrik me acaban de preguntar cuándo ponemos algo así en Filosofía y Letras -me dijo el gay.
-El esloveno decide.
-Tengo el nombre. Se me acaba de ocurrir. Genial.
- A ver...
- Bar - thes.
-¿Barthes?
- No, boludo, Bar guión thes: Bar - thes. Barthes.
- Bar - thes.
- Barthes.
Afuera salía el sol. Lo sólido no se había desvanecido todavía en el aire. La fría noche polar no había llegado aún. Al llegar a casa vomité el Aramburu. En el futuro sólo agua mineral para mí.
miércoles, julio 19, 2006
Allá en la frontera, donde empieza el Desierto (2667)
"... esa ciudad parece pujante, parece progresar de alguna manera, pero lo mejor que podrían hacer es salir una noche al desierto y cruzar la frontera, todos sin excepción, todos, todos."El horror, el horror. Eso decía Marlon Brando luego de su encuentro con Martin Sheen en la selva vietnamita de Apocalypse Now. Hay lugares sobre esta tierra donde el horror sale de las mentes y las fantasías y se apodera de los cuerpos y las cosas. Lugares dados a la concentración de altas dosis de horror. Las guerras y las pestes pueden ser catalizadores de horror, eventos más o menos inesperados que arrasan una población, que la vuelven ceniza, cementerio. Pero las guerras y las pestes son hechos finitos, tienen un inicio y un final, tienen responsables a los que culpar por la matanza, ya sean ejércitos o microbios. En otras ocasiones, y esto es lo más espeluznante, el horror se apodera de una población desde adentro. Está ahí, agazapado, escondido, esperando a sus víctimas. No viene desde fuera, yace en las raíces más profundas de la vida social. Nadie sabe cuando empezó, nadie sabe quién fue la primera víctima. El horror se vuelve parte del paisaje, un elemento más a tener en cuenta: un monstruo que hiberna en las profundidades y que cada tanto sale de su letargo para cobrarse su libra de carne. Un horror metafísico y, al mismo tiempo, profundamente carnal.
Ciudad Juárez, México. Más de 500 mujeres asesinadas de las más diversas maneras en los últimos diez años. Más de 4000 desaparecidas tragadas por la arena del desierto. Números estimativos tanto por la impericia policial como por la incertidumbre que rodea todo el asunto. Nadie sabe cuál fue la primera víctima, nadie sabe cuándo. Podría suponerse la hipótesis nada descabellada de que siempre ocurrió, de que el horror siempre estuvo allí, desde el principio, tan inmutable y atemporal como las montañas, como las piedras que componen las montañas.
Películas snuff, prostitución, violencia doméstica, violaciones, asesinos seriales. Sospechas nunca comprobadas fehacientemente pero que dan una idea de como el imaginario de una población puede ser tomado prisionero por las más diversas variaciones del horror. Un catálogo completo de las atrocidades. El pueblo de fantasmas de Rulfo convertido en el pueblo de asesinos de Bolaño.
martes, julio 11, 2006
Apágate ya, diamante loco
Me sorprendió la muerte de Syd Barrett. Era uno de esos personajes que eligieron, libre o forzadamente, la reclusión, la huída del mundo. Algún día nos sorprenderá la misma noticia con referencia a Salinger o a Bobby Fisher: personajes eternamente clavados a los momentos de fulgor en que compartieron su genialidad con el mundo, eternamente jóvenes y todopoderosos. Los más débiles entre los débiles.Lo escuché por primera vez en el viejo departamento del poeta perdido. Sobre la Avenida Santa Fe en largas noches en vela, un grupo minúsculo de adolescentes escuchaba la discografía completa de Pink Floyd y, cómo no, los sonidos delirantes y conmovedores que exhalaba The Piper at the Gates of Dawn y A Saucerful of Secrets, los dos discos de Barrett con Pink Floyd.
Vivía desde hace 35 años en el sótano de la casa de su madre en Cambridge. Según se dice, sus últimas pasiones fueron la pintura y la jardinería. Las pocas fotos que registran ese período de su vida lo muestran con la cabeza completamente afeitada, al igual que las cejas.
Podemos, no sin cierto pudor, imaginarlo en su sótano, perdido en los trazos de sus dibujos; la mente corriendo el espeso velo de la locura hasta chocarse con las paredes de su habitación bunker; melodías distorsionadas para siempre; figuritas del Daily Mirror recortadas en un album infantil.
Apágate ya, diamante loco. El brillo fue demasiado intenso.
domingo, julio 09, 2006
viernes, julio 07, 2006
Máximas de la fecha
"Hacer una literatura escrita por no-escritores y leída por no-lectores"
"Publicar en soportes inverósimiles e insoportables"
"Arder y que otro apague el fuego"
"Publicar en soportes inverósimiles e insoportables"
"Arder y que otro apague el fuego"
"Nota para suplemento cultural se ofrece"
Escritor legendario, personaje siempre polémico, autor de una obra que recorre los últimos 30 años de historia argentina, Fogwill (que ha hecho de se apellido una marca registrada según las tácticas del marketing) acaba de reeditar, a más de veinte años de su aparición, Los pichiciegos, una de las pocas novelas que se animan a meterse con ese oscuro y delirante suceso llamado "guerra de Malvinas". En una mesa de un bar de Palermo, mientras los autos dejan sus estelas fosforescentes en el atardecer porteño, mantuvimos con él la siguiente entrevista.
Periodista: Hay toda una leyenda Fogwill dando vueltas por el campo literario argentino. ¿Qué representa para vos ser considerado por los más jóvenes como un referente de la narrativa argentina?, pienso en nombres de jóvenes escritores como xxxx, xxxx, o, tal vez, xxxx...
Fogwill: Chupame la pijita arrugada.
P: Claro, era a eso a lo que iba. Un poco es la postura de Lamborghini, ¿no? una tradición que se puede rastrear en cosas de Mansilla, de Soiza Reilly, de Julián Martel, por qué no...
F: Chupame la pijita arrugada.
P: El otro día leía una nota que escribiste en El Porteño, creo que en 1984, donde hablabas de como el alfonsinismo fracasaba irremediablemente al intentar crear discursos y narrativas que aparentemente eran "modernas" para la Argentina, pero que estaban ya agotadas hace tiempo en Europa: la socialdemocracia, Willy Brandt, esa cosa weberiana mal entendida...
F: Chupame la pijita arrugada.
P: En ese sentido, ¿para qué reeditar Los Pichiciegos?
F: Chupame la pijita arrugada.
P: Ese cuento en especial de Muchacha Punk tiene una atmósfera muy pesada, premonitoria diría, pensando que fue escrito en... ¿cuándo? ¿1975, 74?
F: Chupame la pijita arrugada.
P: Tenés razón, no lo había visto por ese lado...
F: Chupame la pijita arrugada.
P: Eso fue el menemismo en pocas palabras.
F: Chupame la pijita arrugada.
P: Y hay otra faceta que me interesa: tu obsesión por las marcas, por los lugares, por la "topografía" de la ciudad, por los hábitos de consumo, el vestuario, los gustos, esos sistemas de "distinción" como diría Bourdieu.
F: Chupame la pijita arrugada.
P: Sí, obvio, claro, me acordaba de la descripción del casino en La experiencia sensible, las derivas de la pequeña burguesía, ese juego permanente con lo autobiográfico que siempre fue muy marcado en tu literatura, todo un aspecto muy poco explorado en la literatura argentina.
F: Chupame la pijita arrugada.
P: En Los Pichiciegos se puede leer como una contraficción: una ficción sobre un hecho bélico que perfectamente entraría en los cánones de la ficción. Y ese poder contraficcional opera como verdadero develador de la guerra: los pichis como outputs lógicos de ese sistema bélico. Al mismo tiempo la guerra aparece como un eslabón más de la larga cadena que construís en tu obra, la larga cadena de los sistemas de relacionamiento humanos: el sexo, el dinero, el lenguaje.
F: Chupame la pijita arrugada.
P: Alan Pauls dijo recientemente que vos... (interrumpe)
F: Chupame la pijita arrugada.
P: ¿Es posible esperar otras reediciones de obras de Fogwill, hoy inhallables? Y en este sentido, ¿cómo te relacionas con las editoriales "jóvenes" que están creciendo en Buenos Aires?
F: Chupame
P: ¿Podemos hablar de nuevos públicos en Argentina post 2001?
F: la
P: Nunca pude conseguir Mis Muertos Punks...
F: Pijita.
P: Se me termina el cassette, Fogwill...
F: Arrugada.
P: Gracias por la entrevista, hasta la próxima.
El resto es silencio.
I'll never be anybody's hero now
Ahora que termina el Mundial (pase lo que pase en la final, La France ha logrado conquistar mi corazón) intentaremos levantarnos del nivel subterráneo al que ha caído este blog. Volveremos a los viejos conocidos que pululaban por aquí, nos aplicaremos disciplinadamente a la condena de las letras, robaremos a mano armada, dejaremos un tendal de cadáveres plagiados, incurriremos en las más notables injurias y calumnias con tal de ver la barrita del shinystat erectarse como en viejas épocas. Vamos a fracasar, quiero que lo sepan. Una y otra vez. Guerrilleros módicos detrás de teclados blancos. Espejismos de bits jugando a los disfraces. Extras de una película nunca estrenada: esa película que el director tenía en la cabeza cinco minutos antes que el rush de cocaína lo desvaneciera en el frío piso del baño del hotel. Rainer quizá aperezca de nuevo con otras historias. Aunque los rumores maliciosos han cantado su muerte en un prostíbulo de Nevada mientras intentaba reconstruir el asesinato de Oscar Ringo Bonavena.Mientras tanto canto "More Than This" de los Roxy Music y me doy cuenta que tengo peor voz que Bill Murray borracho en Lost in Translation. Si entendiera que mierda es un podcast me gustaría que me escucharan.
martes, julio 04, 2006
La injusticia del mundo
Sí: Italia está en la final del Mundial. Basta leer los diarios italianos para tener una idea de los que el futbol representa para los italianos: a la verguenza del "cattenacio" ahora se le suman los sobornos y los partidos arreglados. El equipo de José está en casa y los mafiosi en la final. No hay ni una pizca de justicia en todo esto.
lunes, julio 03, 2006
La batalla de Berlín (o algo así)
Ya pasaron tres días de la (casi) hazaña de Berlín y las aves de rapiña de siempre revolotean sobre la carroña. El siniestro narigón usa sus programas para postularse, los periodistas del ala derecha (¿es necesario nombrarlos?) candidatean a mediocres ex futbolistas del 86/90 con la excusa de "delvolver la mística ganadora", la danza de siempre... Nuevamente el pensamiento mágico que supone que colocando al frente de la selección a quienes levantaron la copa hace 20 años ese "maná", ese carisma, volverá a rendir frutos. La historia no se repite, y si se repite es como copia farsesca. No es necesario citar las célebres palabras del filósofo alemán.Quiero decir algo sencillo: el éxito mayor de esta selección es tener un técnico como Pekerman. En un mundo tan mafioso, tan lleno de chantas y vagos como el mundo futbolístico, un DT como Pekerman es un lujo. Es suyo el mérito de haber "limpiado" a tipos conflictivos como Verón, es suyo el mérito de haber formado una selección de debutantes, un grupo unido y sin estridencias. Recuerden las gorritas del 94, recuerden Saint Etienne en el 98. La derrota no tiene padres, y está bien que así sea. Es difícil admitir que la línea que separa el triunfo de la derrota puede ser tan delgada como un penal mal pateado o una lesión en el momento menos oportuno. Accidentes, azares, circunstancias imprevistas: todas esas cosas que nos negamos a admitir, que no entran en los planes, que preferimos reducir a la marginal, pero que acontecen y determinan el rumbo final de las construcciones humanas. Marianito Grondona citaría aquí el famoso pasaje de El Príncipe de Maquiavelo: el destino de los hombres es mitad fortuna y mitad virtud. Yo no me voy a rebajar a tanto.
Ahora, desde afuera de Alemania, sólo nos queda el deseo: que no ganen ni los italianos ni los alemanes. Vamo' Francia en el Mundial!
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