miércoles, abril 08, 2009

Golpeando a Alfonsín

"Un catálogo con las peores ofensas, matizados con recriminaciones por "los pollos de Mazorín" y por la "traición del Pacto de Olivos", aceleraron al máximo las pulsaciones del líder radical de 75 años: "Insolentes, déjense de infamar, son unos irrespetuosos", encaró Alfonsín en el asfalto, cara a cara, a unos tres o cuatro hombres "de unos 40 años" que estaban a la vanguardia del grupo manifestante.

Tanta tensión verbal explotó cuando uno de los que discutía con Alfonsín (llevaba una bandera argentina) lanzó un mandoble sin aviso que impactó en la nuca del ex presidente. Lejos de amilanarse con la refriega, el ex presidente devolvió el ataque con un repertorio de golpes de puño, de los que en verdad se desconoce si llegaron a la humanidad de sus agresores. Sí se sabe que la custodia de Alfonsín —cuatro personas en dos coches— no lograba sujetar al hombre que debe proteger."

La noticia es de febrero de 2002 y apareció en Clarín. Los protagonistas fueron "asambleístas" de la plaza Rodríguez Peña. Sucedió cuando RA todavía no era un prócer de las clases medias indignadas, sino, más bien, todo lo contrario. Y no, nada resiste al archivo.

(Gracias Luther por esta curiosidad)

"La lucha no ha terminado"

"La lucha no ha terminado". Suena a frase de veterano trotskista entusiasmado ante la crisis del capitalismo y las perspectivas de la clase obrera internacional. Pero no. Lo dice Fernando De la Rúa, que ayer fue sobreseído en la causa por 5 asesinatos ocurridos el 20 de diciembre de 2001, aquel final a toda orquesta de ese gobierno republicano, moderado, austero y dialoguista, que tanto contrasta con los violentos hegemónicos que vinieron después.
En Perú, para compensar el mal karma, Fujimori fue condenado 25 años por crímenes de lesa humanidad.

lunes, abril 06, 2009

Los días negros

Esto es un caos, queridos, así que recurro al "método Fresán" aprendido en la adolescencia noventista, cuando leíamos "Historia argentina" y el Radar by Juan Forn. Dios me perdone.

1- Leyendo los diarios, pienso en Cobos. Me obsesiona. Es Gardener. En el momento justo en el lugar apropiado. La muerte de Alfonsín inaugura la plenitud de los Chance Gardener de la política argentina: gente que no hila dos frases sintácticamente correctas, pero que "cae bien". Sigo pensando en esos discursos improvisados de Alfonso ante un millón de personas, largamente incubados durante décadas de gimnasia de comité bonaerense, esa oratoria florida de guitarrero viejo, que conmueve hasta las piedras. Ahora es el tiempo de los ingenieros, de los hombres prácticos habituados a las mesas de directorio donde el balbuceo y las buenas corbatas pagan más.

2- Cobos tiene, disculpen mi francés, un culo enorme. A Cristina, en cambio, las grandes ocasiones parecen destinadas a pasarle malas jugadas. Nota mental: releer a Maquiavelo sobre la fortuna y la 'virtú', etc, etc.

3- Hablando de los Gardener: el domingo en Página 12, Verbitsky relata una escena: "Quienes lo conocieron en las oficinas de Casa Tía en la avenida Santa Fe recuerdan sus extravagancias: para desconcertar a sus visitantes solía recibirlos disfrazado, con un gorro de pieles de Davy Crockett, con música de rock a todo volumen y representando una pelea con una secretaria bella y altísima, también cubierta por un gorro de pieles, a la que fingía maltratar para incomodidad de sus interlocutores."
Quiero una foto ya, pensé mientras leía esa bizarreada. No me digan que no es una escena de los Hermanos Coen. De Narváez y una secretaria (la imaginamos rescatada de algún parador de Punta del Este) trenzados con gorros de piel. A proposito, ¿alguien sabe qué significa el tatuaje de De Narváez? En la era Cobos esa es la política argentina. Sepan disculpar la frivolidad.

4- Más por la tarde nos reivindicamos con una nota de Molle sobre la biografía de Malcolm Lowry en Perfil Cultura del domingo (no conseguimos el link). Malcolm, qué decir... te queremos cada día más. En los días más oscuros fantaseamos con hacer la tuya en Cuernavaca. Somos un poco como el Cónsul, rodamos por la pendiente ante el cartel de "¿Quiere usted la salvación de México?" No, claro. No.

5- El sábado estuvimos en la última fila del encuentro blogger K. Es raro el ritual de las presentaciones con los noms de guerre.
- Hola, soy elbuensalvaje.
- Que tal, soy last-exit.blogspot.com
- Ah, y yo soy arcoirisdegravedad.wordpress.com
(blogs ficticios, hasta donde sé, ponele)
Uno no puede sacarse la sensación de película ambientada en la Berlín dividida, con esos espías de identidades múltiples que se encuentran en algún cabaret decadente de una strasse empedrada y neblinosa. Mi nombre en clave es...
Por otro lado, un grande Manolo, uno de esos tipos que tiene la extraña facultad para captar en breves trazos la esencia de un movimiento político que viene rompiéndole la cabeza a los académicos de todo el mundo desde hace décadas. A cuánto se cotizarían sus clases si los reclutadores universitarios tuvieran mejor puntería.

6- ¿Qué es ser kirchnerista? Un lugar raro, incómodo, a contracorriente en esta ciudad. ¿Seremos en unos años como el Julian Sorel de Rojo y Negro que atesoraba un relicario con el retrato de Napoleón en plena Restauración?

7 - Con respecto a la nota de Clarín tan citada, canallesca sí. Pero que ofrece la ventaja de observar en plenitud el sentido común sobre la pobreza que impera en vastas capas de la sociedad. La pobreza es la otredad absoluta. Me refiero a esa pobreza que no es la pobreza del estudiante, o del joven profesional que come tallarines para ahorrar y comprarse la notebook. En ese sentido, creo que más vale tender una piadoso manto cuando leemos cosas como esa nota. La pobreza "estructural", la pobreza secular, es un territorio casi inexplorado. ¿Hacen los pobres cálculos costo-beneficio? ¿Son los pobres homo economicus maximizadores de sus ventajas? Les voy a contar algo que los va a horrorizar más: estoy trabajando con entrevistas a referentes de ONGs del interior del país para un programa social del Ministerio de Desarrollo Social. En muchas de esas entrevistas se repiten los tópicos que Calvo relata para Clarín. Pueblos de 2000, 3000 habitantes de las provincias más pobres. Esas visiones sobre los pobres y la pobreza (y su relación con el Estado) están mucho más extendidas de lo que pensamos. No son monopolio de la usina de Ernestina Herrera de Noble. La ideología de que toda seguridad social es en realidad cooptación y clientelismo forma parte del horizonte cultural de la clase media, no sólo de la clase media porteña, de cualquier clase media que se vive a sí misma como "independizada del Estado". Ese es el sustrato peligroso sobre el que andamos. Ese es el paisaje horrible al que todavía no nos enfrentamos. Kulturkampf.

8- A última hora, leemos esta nota de, otra vez, Perfil, sobre el Bafici. Qué país generoso, pensando en el "escritor" que la firma. Las plumas de los diarios porteños. Gente con suerte. En fin... Intrascendente, pero lo quería decir.

9- Lo dejamos acá. Quedaron cosas afuera, tal vez las más importantes. Después la seguimos, si tenemos ganas.

viernes, abril 03, 2009

Reunión cumbre


Vayan amiguitos, nos vemos ahí.

jueves, abril 02, 2009

Quemado

No tengo muchos recuerdos de su época. Sí te puedo decir que lo invitamos a zapar un par de veces y no quiso, que creo el Austral y las "Felices Pascuas". Nada más. No me gusta la política ni me meto en ella.

Simplemente genial. Si los ochentas perduran en algún lugar, es en el adorable cerebro quemado de Pipo Cipolatti. Una declaración generacional.

Algunos hombres permanecerán

Un par de cosas sobre la "canonización" de Alfonsín que me vienen dando vueltas después de mirar horas de tele este último día.
El borramiento discursivo en los medios del caracter eminentemente conflictivo del gobierno de Alfonsín: de las polémicas sobre el divorcio y la patria potestad (con amenazas de excomunión incluidas) no se habla. Tampoco - o casi nada - de la confrontación con la Sociedad Rural que se plasmó en aquella silbatina famosa, por ahí andaba Biolcati rindiendo honores a un difunto que despreciaron con saña en los ochentas. El 1989 de los saqueos y la hiperinflación, del menemismo triunfante recorriendo el mundo boicoteando las finanzas maltrechas del Estado, creo que ni siquiera fue mentado. ¿Dónde está Cavallo? No escuché a nadie recordar los epítetos nefastos de "sinagoga radical" y "patota cultural" tan al uso de la derecha ochentista. Hasta se escucha ahora a gente reinvindicar los proyectos más megalómanos de aquel momento, aquellos como el traslado de la capital a Viedma o la conformación de un Tercer Movimiento Histórico, que en esa época ridiculizaban abiertamente. El nombre de Ubaldini, uno de los sindicalistas más dignos de este país, sólo ha sido mencionado en referencias hostiles a los 13 paros generales, sin ponerlos en el contexto de una crisis económica terminal. Los velorios, lo dice la sabiduría popular, son momentos propicios para las peores hipocresías.
Digamoslo abiertamente: el alfonsinismo tuvo su momentum fundacional que terminó deshilachándose a los pocos años de asumido el gobierno. El discurso de Parque Norte quedó como un bello documento de una Argentina posible que fracasó ante la Argentina real. Por supuesto son esos instantes del gobierno de Alfonsín los que rescatamos, y los que nos ligan afectivamente con RA. La famosa y tan ridiculizada frase de "con la democracia se come, se educa, se cura" que durante los 90s era el blanco predilecto del menemismo más obsceno y pragmático, contenía en germen la verdad de que sólo con una democratización profunda de las estructuras sociales sería posible alcanzar umbrales de igualdad. Claro que la palabra "democracia" fue entendida sólo como preservación del sufragio periódico, de libertades negativas. Ese fue el fracaso más estrepitoso del Alfonsín post Felices Pascuas: congelar el significado de aquella palabra en su sentido mínimo.
La continua cantinela del consenso y el diálogo enarbolada por los referentes de la oposición actual produce el efecto de borrar las confrontaciones y las disputas que signaron el gobierno de Alfonsín. Aquellos sí que eran años de "crispación" y "frentes abiertos". ¿No era acaso eso lo que le criticaban a Alfonsín cuando envió, por ejemplo, la ley de divorcio al Congreso? ¿Qué necesidad tenía de sumar a la Iglesia a la lista de enemigos? Sin embargo, la historia - incluso la historia reciente - siempre se lee según la clave del presente. En veinte o treinta años desfilarán otras voces evocando el "dialoguismo republicano" de Néstor K. El tiempo lo trastoca todo.
Digo esto pensando en los días horribles del 2000 - 2001 cuando Alfonsín era una presencia molesta para el gobierno sushi de Fernando De la Rúa. No hace tanto. Personajes ínfimos que no le darán nombre ni a una plazoleta, como Chrystian Colombo (¿se acuerdan?) o Patricia Bullrich salían a cruzar sin piedad al ahora "Padre de la Democracia" porque sus declaraciones enojaban a los mercados. Allí estaba, impertérrita, Bullrich ensayando su guitarreo frente al féretro. Colombo, thanks God, abandonó la política.
Así como las sociedades reclaman chivos expiatorios, también, a veces, requieren de héroes en los que imaginarse reflejadas. Es un proceso extraño, pero funcional al mantenimiento de cierta idea de comunidad nacional. No es algo que haya que censurar, las cosas son así. Alfonsín, parece encaminarse a ocupar un lugar en el panteón de la historia argentina. Lo más inteligente es recordar que las cosas nunca son tan lineales ni tan puras, que la Historia con mayúscula usualmente ofrece una versión edulcorada de los conflictos, de las peleas, de las historias con minúscula. Algunos hombres permanecen.

PS: leyendo esto en Crítica, qué oratoria de la puta madre, Dios.

martes, marzo 31, 2009

Oración laica


Ya lo saben: murió Alfonsín. Es inevitable, para mi, sentirme un poco mal. Ya lo conté otras veces, el nombre de Alfonsín, para mi, está ligado a la infancia, lo cual tiñe todo lo que diga de una subjetividad distorsionada por recuerdos sembrados de imágenes escolares, de tardes pasadas frente a la televisión primitiva, de conversaciones (y apoyos) de mi familia que emergía de la dictadura con la cicatriz de lo irremediable, de la violencia asesina.
Me acuerdo de algo que dijo (o escribió) alguna vez Beatriz Sarlo: Alfonsín era capaz de citar de memoria a Max Weber y de recordar el nombre y apellido del último puntero radical de Villa Echenagucía. Esa mezcla rara y, quizás, única entre político de comité e intelectual orgánico del quimérico proyecto de la socialdemocracia argentina era lo que distinguía a Alfonsín. El discurso de Parque Norte, con la pluma de Portantiero & De Ipola, y la transa perpetua (e imprescindible) de la política de almacén bonaerense. Alfonsín fue eso.
Y también fue el hombre acosado por las corporaciones del poder real, el hombre que (una vez más en la historia argentina) se "extralimitó" en sus pretensiones democráticas: el juicio a las juntas, la ley de divorcio, las cajas PAN, las polémicas con Reagan en plena intervención de la Contra nicaraguense, y del final aquel que fue codificado por unos como "caos" y por otros como "golpe de mercado". Los años de Alfonsín distaron de ser la mansa transición a la española que, ahora con la canonización en ciernes, se intenta instalar. Años de conflicto donde se experimentó con fuerza las contradicciones entre "democracia" y economía de mercado. El paralelismo entre Alfonsín y Kirchner, con todas las distancias del caso, no nos parece equivocado en este sentido.
No podemos no estar tristes con la muerte de un tipo que muchas veces estuvo a la izquierda de la sociedad que le tocó gobernar. Creemos que la política es esencialmente eso: ir más allá de lo que pide y tolera la sociedad. La historia, creemos, limará esas aristas conflictivas. Siempre es más fácil el camino a la santidad republicana que el recuerdo de las contradicciones, de los callejones sin salida, de los fracasos.
Y más allá de todo eso, me quedo con el recuerdo imborrable de una madrugada muy lejana de un 31 de octubre, con las voces familiares que gritaban que la larga noche polar había terminado.

sábado, marzo 28, 2009

Cable a tierra

Perdón, sólo publico esto para demostrar que en algún momento Pepe Eliaschev también tuvo onda. Hace Muuuuucho tiempo. Vayan a 0:29 del video. Bueno, tampoco tanto ahora que lo vuelvo a ver. Ah, los ochentas....

http://www.youtube.com/watch?v=aR5lyTFrt8w

martes, marzo 24, 2009

33


A la izquierda no hay nada.

lunes, marzo 23, 2009

El sonido y la furia

Una semana cargadita. Y la que viene. Y la otra. Vivimos tiempos interesantes definitivamente. Leer los diarios, ese ritual semi religioso que odiamos pero no podemos dejar, nos depara la aventura de ver, casi en una máquina del tiempo, el retroceso discursivo e ideológico de la derecha argentina: modelo agroexportador 2.0., justo cerquita del bicentenario como para que el paralelismo con el primer centenario sea casi una referencia de taquito. El fisiocratismo enfervorizado de la derecha vernácula alcanza niveles que nunca se hubiesen imaginado. El campo nos da de comer a todos; es la rueda que mueve la economía; el corazón palpitante del cuerpo argentino. Un siglo de luchas económicas, de experimentos políticos, de movimientos sociales, barridos al tacho de basura de la historia. Para el discurso "opositor" el país debe insertarse al mundo en base a sus "ventajas comparativas": la fertilidad lúbrica de los ganados y las mieses. Eso es lo que somos y el siglo XX - desde el 30 - no fue más que un extravío (la larga agonía de la Argentina próspera) que nos llevó a querer ser lo que no podemos ser.
El liberalismo, ese que los chicos rozagantes del verano toninegrista creían haber enterrado, sigue estando tan presente como siempre. El colapso del 2001 apenas abrió la puerta para que otras interpretaciones se colaran: Kirchner es eso, la sorpresa grata que nadie esperaba. Pero ahora, tras seis años de crecimiento, de revitalización del Estado (con todos sus límites) llegó el momento de volver a poner las cosas en su lugar. La súbita resurrección de la "teoría del derrame" que propalan los ruralistas (ya saben: si el dinero de las retenciones se queda en el campo se reactiva la economía, bla bla bla) y el ataque en todos los frentes a la política de intervención económica sostenido por la oposición, no revelan un súbito redescubrimiento filosófico de Adam Smith sino que dan cuenta de que esos sectores consideran agotado el modelo que les sirvió para salvarse tras fin de la convertibilidad. Fin de época, dicen. Ahora hay que dejar en paz al campo, sostienen. Dependerá de nosotros que no les sea tan fácil.

viernes, marzo 13, 2009

Oops, I did it again!

Si algo sabemos de Kirchner es que redobla las apuestas. Lo digo objetivamente, no sé si eso es bueno en toda circunstancia, pero evidentemente es un rasgo del carácter del tipo. Poco le duró a Mauricio Macri su picardía tempranera, ya estamos en campaña y en junio se define todo esto.
Personalmente la medida no me molesta, no nos rasgamos las vestiduras por la "ultrajada previsibilidad republicana", bla bla bla. Digo, nadie se calienta por eso, seamos sinceros. Las caras compungidas de los radicales y los de las CC hoy en el Congreso delataban, más bien, la frustración de haber sido sorprendidos nuevamente y verse obligados a resolver sus cuestiones internas precozmente. El acting pour la galerie invocando con solemnidad el "abismo institucional" es meramente dirigido a esa porción del electorado (que abunda en la CC y la UCR) que todavía cree que la lucha política es "una guerra de almohadas", para citar la ocurrente expresión de Martín Rodríguez en un post reciente. La actitud de Macri y De Narváez a favor de la medida indica que esos tipos conocen un poco más de que se trata el oficio que eligieron.
Ni idea sobre qué va a pasar. Supongo que hoy en más de una consultora habrán descorchado champán. Más laburo para el gremio al que, de manera muy tangencial, también pertenezco. Nos gustan las elecciones, nos gusta seguirlas como espectadores, nos gusta esa adrenalina: un vicio más, y van. Se viene un invierno interesante.

jueves, marzo 05, 2009

Últimos movimientos

Es difícil y cansador actuar como exégeta de las estrategias de palacio, uno termina escribiendo con esa prosa falsamente barroca de Van Der Kooy o con los meandros obsesivamente repetitivos de Morales Solá. Así que hablando directamente, me parece que los últimos movimientos de Cristina & Néstor por fin van en la dirección más inteligente de desactivar "por las buenas" el discurso beligerante del campo y la oposición. La polarización de mediados de 2008, reconozcamos aunque nos duela, fracasó estrepitosamente. No se pudo imponer el "relato" (aunque esa palabra me hincha mucho las pelotas, Buzzi dixit) de la racionalidad de la 125 y, para peor, se agigantó la figura de personajes de estatura microscópica como Cobos.
Es más inteligente la jugada de arrebatarle el tono "civilizado" a la oposición, dejándola sola y a los gritos, pidiendo cosas cada día más insólitas y aberrantes. Sí, que se queden vociferando pidiendo bautizar como "Dr. Hugo Biolcati" a una escuela de frontera, o erigir un monumento al "Autoconvocado Heroico" en cada plaza del país. El día del State of the Union speech, en ese sentido, CFK tendría que haberse abrazado a Cleto, sonreirle, sacarse cientos de fotos con él. De esa manera, seguramente, el fulgor del vice se hubiera apagado tan rápidamente como surgió.
El tema es que con la crisis que se viene todos esos personajes que acapararon durante un año los micrófonos y los diarios defendiendo a sectores acomodados van a tener que buscarse otros temas (o, en verdad, los temas importantes se los van a llevar puestos) que no sean la sacrosanta lucha por nuestros queridos y sufridos sojeros. Lo inteligente, entonces, ir despejando desde ahora el camino.

lunes, marzo 02, 2009

Veo gente muerta (o no tanto)

Así como dijimos el otro día que leer las entrevistas de Fontevecchia en Perfil era lo más parecido a asistir a una intensa sesión sadomasoquista, ahora debemos recomendar calurosamente la columna "Los mejores chimentos políticos (y de sociedad)" del mismo diario. Espacio donde uno puede acercarse (con temor y temblor) a los restos de naufragio de la galaxia menemista.
Una especie de viaje en el tiempo, que nos transporta a los lejanos y felices días de mediados de los noventas, donde la política (y la "sociedad", como bien apunta Perfil) convivían en armonía en aquellas míticas fiestas, asados, cócteles de embajadas y orgías varias que poblaban las páginas de las revistas neoliberales. Ah, qué épocas. Casi casi, les confieso, toca una fibra íntima de mi ser leer los nombres de personajes como Carlos Corach, Matilde Menéndez, Jorge Pereyra de Olazábal, Jorge Blanco Villegas, Alieto Guadagni y tantos otros ilustres representantes de un tiempo en que reinaba la sensatez y la racionalidad, donde las empresas privadas podían desarrollarse libremente, donde la modernidad por fin se instalaba en estas tristes provincias.
Una lectura obligatoria, en serio.

El largo verano de la rabia

Police are preparing for a "summer of rage" as victims of the economic downturn take to the streets to demonstrate against financial institutions, the Guardian has learned.
Britain's most senior police officer with responsibility for public order raised the spectre of a return of the riots of the 1980s, with people who have lost their jobs, homes or savings becoming "footsoldiers" in a wave of potentially violent mass protests.


Como dice el Profeta: va a ser muy fuerte la lluvia que va a caer.

lunes, febrero 23, 2009

Gaby Lilita Buenos Aires

No, no es un nuevo escalón en el descenso irrefrenable del neurótico neoyorquino más famoso a las profundidades de la banalidad. Se trata de lo que deja la lectura dominguera de un nuevo capítulo de las "Entrevistas de Fontevecchia", un ritual sadomasoquista al que nos hemos hecho adictos desde hace algún tiempo. Cosas como:

—¿De Narváez es tan peronista como Solá, o Solá es más peronista?

—Felipe hace mucho tiempo que milita en las filas del peronismo, entonces su identidad peronista está más arraigada. Francisco desde siempre dijo que se sentía identificado con el peronismo, pero hay una dificultad enorme para definir qué es el peronismo, porque tenemos Menem, Kirchner, Duhalde, Francisco, Felipe, Reutemann.

O

—Un antecedente de disciplina partidaria. Sobre Carrió dijo en diciembre pasado que ella era “muy personalista y más sesgada que yo en la construcción política, y por eso estamos en espacios diferentes”. Pero Carrió sigue repitiendo que con usted va a cualquier lado. ¿Carrió la quiere más a usted, que usted a ella?

—Yo tengo un respeto muy importante por ella, y además le tengo aprecio. Más allá de que a veces me enojo y me da bronca alguna de las cosas que hace, creo que es una persona muy valiosa para el sistema político argentino. Lo que me distancia es que limita demasiado las posibilidades de construcción, y cuando ella etiqueta de una manera tan rápida y facilista situaciones que son un poco más complejas, y que además, están compuestas por personas muy razonables, que no tienen cuestionamientos éticos o de deshonestidad, que son las cosas en que ella hace tanto hincapié. Ahí me da un poco de bronca. Me parece que ella, en ese punto cierra un poco, las puertas y las posibilidades de vínculos.

Una política de los nombres de pila: Francisco, Felipe, Mauricio, Lilita. Una política, parece, dominada por los afectos cara a cara, por el conocimiento íntimo, casi díria, como la que puede dominar en las elecciones internas de un club de tenis o en las reuniones de la comisión administradora de un country. Ese tema de los nombres de pila me intriga hace bastante. ¿En qué momento comenzó (con Graciela, con Chacho)?, ¿De qué trasformaciones de los vínculos representativos da cuenta? No tengo más que hipótesis impresionistas, estaría bueno leer algo al respecto. Una especie de "entre nos" que obra como ficción de familiaridad, pero que en boca de Michetti resulta totalmente naturalizado, totalmente inconciente: todos sabemos que De Narváez es Francisco y que Felipe es Solá, no es necesario aclararlo para la gilada desprevenida, todos formamos parte del mismo círculo y pronunciar los apellidos resulta redundante y acartonado.
Y lo mismo para esa economía de las pasiones que explica los armados políticos: nada de coincidencias ideológicas, nada de discusiones de fondo; apenas la atracción, el afecto, la buena onda como cemento de las articulaciones electorales. Como sea, tal vez no es tan grave. Todavía a Biolcati no le dicen "Hugo" ni a Buzzi "Eduardo". Cuando llegue ese momento ya va a ser más preocupante.

viernes, febrero 13, 2009

Por siempre juvenilia

Odio la psicología barata aplicada a la política, pero estoy convencido de que buena parte del comportamiento entre errático y patético de personajes como Felipe Solá y Aníbal Ibarra se explica por su paso en la tierna adolescencia por el querido Nazional. El ego, el ego siempre por delante como una fuerza irresistible.
Obviamente, también me incluyo en lo que me toca, aunque en una escala un tanto menos dañina a nivel colectivo. Gracias a Dios.

viernes, febrero 06, 2009

Z

Volvió.
(En griego significa "está vivo", como nos enseñó Costa Gavras, cuando éramos chicos progres del Nazional)

El latido del corazón a la izquierda

Hoy andaba con ganas de ir a ver la película del Che. La de Benicio del Toro y Steven Soderbergh. Me daba curiosidad ver que hace con el Che el director de Sexo, mentiras y video, esa película icónica de los primeros noventas. Al final no fui a ver la película (ir solo al Tita Merello un viernes a la noche es una experiencia que prefiero evitar. Digamos que quedarse encerrado escuchando OK. Computer de Radiohead o The Boatman's Call de Nick Cave resulta más alegre en comparación) pero me quedé pensando en Guevara y me sumergí en una especie de sueño narcolépsico en la wikipedia surfeando por entradas referidas a las pesadillas de la izquierda revolucionaria.
Pasaron ante mi el Ejército de Liberación Simbionés, la Venceremos Organization, los Weatherman, el Black Liberation Army, la Angry Brigade, el Ejército Guerrillero de los Pobres, los Grupos de Resistencia Antifascista... con sus banderas, sus símbolos, sus manifiestos, sus asesinatos, sus mártires, sus delirios. Hoy de todo eso no queda nada. Sólo el gesto un poco camp de invocar esos puños crispados alzados en un mundo al que sólo podemos tener acceso a través de la máquina cultural que lo revive en documentales, novelas y películas. En cintas de video. Vistos desde hoy, desde el mundo de la democracia formal y el mercado, esas formaciones nos resultan un tanto curiosas, un tanto excéntricas, un tanto infantiles. Chicos grandes inventando logos revolucionarios, estandartes, copiando el estilo iracundo de los manifiestos vanguardistas, inscribiéndose en polígonos de tiro para practicar con armas hurtadas, grabando cintas clandestinas encapuchados. Entre la foto de Korda del Che y Sandinista de los Clash hay una deriva lenta que va de la lucha política al mercado. Ya sabemos quién ganó. Y no digo que eso me moleste del todo.
En el daily de hoy de TP, se dice que "pegarle a la izquierda no es cool". No estoy del todo seguro, no estoy nada seguro. La izquierda en Argentina (por lo menos desde hace 25 años) es apenas una referencia cultural sin anclaje político alguno. Se dice "soy de izquierda" con mucha liviandad. Algo que se identifica con ir a la marcha del 24 de marzo, con estar a favor del aborto, con estar contra Macri porque tiene una papa en la boca o porque abraza con asquito a los pobres, o por algún vago recuerdo adolescente de haber tenido un disco de Víctor Jara en el cuarto del departamento del Socorro allá en el lejano 1973. Ser de izquierda hoy en Argentina también puede ser una estrategia para épater la bourgeoisie sin correr ningún riesgo: he escuchado con mis propios oídos a elegantes millonarios decir que iban a votar a Pitrola. Si Pitrola pudiera confeccionar las listas para los futuros huéspedes de la Lubianka supongo que no lo dirían con tanta ligereza...
Pero esencialmente sí, pegarle a la izquierda es cool. Nos burlamos de ellos por sus lecturas, por sus gustos musicales, por su fidelidad al Museo de la Revolución, por su lealtad a objetos y lugares que consideramos ya parte del pasado y a los que sólo accedemos como guiño o referencia posmodernista. Escuchamos las palabras "clase obrera" en la boca del Chipi Castillo y no podemos contener la carcajada. ¿Quién de nosotros vió jamás a un obrero? Pero mientras comemos en Palermo (en un bolichito, ojo, eh, nada palermero, algo "auténtico") discutimos sobre la soberbia de los K, sobre la falta de diálogo, sobre las referencias fallidas de Cristina a Hegel, sobre el clientelismo político en La Matanza, y después pasamos a Vicky Cristina Barcelona y si está buena de verdad y cuánto nos gusta Bardem y después a Barcelona la ciudad y que bueno estaría ir este invierno allá. Y mientras, todo sigue igual, igual a sí mismo.