lunes, abril 06, 2009

Los días negros

Esto es un caos, queridos, así que recurro al "método Fresán" aprendido en la adolescencia noventista, cuando leíamos "Historia argentina" y el Radar by Juan Forn. Dios me perdone.

1- Leyendo los diarios, pienso en Cobos. Me obsesiona. Es Gardener. En el momento justo en el lugar apropiado. La muerte de Alfonsín inaugura la plenitud de los Chance Gardener de la política argentina: gente que no hila dos frases sintácticamente correctas, pero que "cae bien". Sigo pensando en esos discursos improvisados de Alfonso ante un millón de personas, largamente incubados durante décadas de gimnasia de comité bonaerense, esa oratoria florida de guitarrero viejo, que conmueve hasta las piedras. Ahora es el tiempo de los ingenieros, de los hombres prácticos habituados a las mesas de directorio donde el balbuceo y las buenas corbatas pagan más.

2- Cobos tiene, disculpen mi francés, un culo enorme. A Cristina, en cambio, las grandes ocasiones parecen destinadas a pasarle malas jugadas. Nota mental: releer a Maquiavelo sobre la fortuna y la 'virtú', etc, etc.

3- Hablando de los Gardener: el domingo en Página 12, Verbitsky relata una escena: "Quienes lo conocieron en las oficinas de Casa Tía en la avenida Santa Fe recuerdan sus extravagancias: para desconcertar a sus visitantes solía recibirlos disfrazado, con un gorro de pieles de Davy Crockett, con música de rock a todo volumen y representando una pelea con una secretaria bella y altísima, también cubierta por un gorro de pieles, a la que fingía maltratar para incomodidad de sus interlocutores."
Quiero una foto ya, pensé mientras leía esa bizarreada. No me digan que no es una escena de los Hermanos Coen. De Narváez y una secretaria (la imaginamos rescatada de algún parador de Punta del Este) trenzados con gorros de piel. A proposito, ¿alguien sabe qué significa el tatuaje de De Narváez? En la era Cobos esa es la política argentina. Sepan disculpar la frivolidad.

4- Más por la tarde nos reivindicamos con una nota de Molle sobre la biografía de Malcolm Lowry en Perfil Cultura del domingo (no conseguimos el link). Malcolm, qué decir... te queremos cada día más. En los días más oscuros fantaseamos con hacer la tuya en Cuernavaca. Somos un poco como el Cónsul, rodamos por la pendiente ante el cartel de "¿Quiere usted la salvación de México?" No, claro. No.

5- El sábado estuvimos en la última fila del encuentro blogger K. Es raro el ritual de las presentaciones con los noms de guerre.
- Hola, soy elbuensalvaje.
- Que tal, soy last-exit.blogspot.com
- Ah, y yo soy arcoirisdegravedad.wordpress.com
(blogs ficticios, hasta donde sé, ponele)
Uno no puede sacarse la sensación de película ambientada en la Berlín dividida, con esos espías de identidades múltiples que se encuentran en algún cabaret decadente de una strasse empedrada y neblinosa. Mi nombre en clave es...
Por otro lado, un grande Manolo, uno de esos tipos que tiene la extraña facultad para captar en breves trazos la esencia de un movimiento político que viene rompiéndole la cabeza a los académicos de todo el mundo desde hace décadas. A cuánto se cotizarían sus clases si los reclutadores universitarios tuvieran mejor puntería.

6- ¿Qué es ser kirchnerista? Un lugar raro, incómodo, a contracorriente en esta ciudad. ¿Seremos en unos años como el Julian Sorel de Rojo y Negro que atesoraba un relicario con el retrato de Napoleón en plena Restauración?

7 - Con respecto a la nota de Clarín tan citada, canallesca sí. Pero que ofrece la ventaja de observar en plenitud el sentido común sobre la pobreza que impera en vastas capas de la sociedad. La pobreza es la otredad absoluta. Me refiero a esa pobreza que no es la pobreza del estudiante, o del joven profesional que come tallarines para ahorrar y comprarse la notebook. En ese sentido, creo que más vale tender una piadoso manto cuando leemos cosas como esa nota. La pobreza "estructural", la pobreza secular, es un territorio casi inexplorado. ¿Hacen los pobres cálculos costo-beneficio? ¿Son los pobres homo economicus maximizadores de sus ventajas? Les voy a contar algo que los va a horrorizar más: estoy trabajando con entrevistas a referentes de ONGs del interior del país para un programa social del Ministerio de Desarrollo Social. En muchas de esas entrevistas se repiten los tópicos que Calvo relata para Clarín. Pueblos de 2000, 3000 habitantes de las provincias más pobres. Esas visiones sobre los pobres y la pobreza (y su relación con el Estado) están mucho más extendidas de lo que pensamos. No son monopolio de la usina de Ernestina Herrera de Noble. La ideología de que toda seguridad social es en realidad cooptación y clientelismo forma parte del horizonte cultural de la clase media, no sólo de la clase media porteña, de cualquier clase media que se vive a sí misma como "independizada del Estado". Ese es el sustrato peligroso sobre el que andamos. Ese es el paisaje horrible al que todavía no nos enfrentamos. Kulturkampf.

8- A última hora, leemos esta nota de, otra vez, Perfil, sobre el Bafici. Qué país generoso, pensando en el "escritor" que la firma. Las plumas de los diarios porteños. Gente con suerte. En fin... Intrascendente, pero lo quería decir.

9- Lo dejamos acá. Quedaron cosas afuera, tal vez las más importantes. Después la seguimos, si tenemos ganas.

viernes, abril 03, 2009

Reunión cumbre


Vayan amiguitos, nos vemos ahí.

jueves, abril 02, 2009

Quemado

No tengo muchos recuerdos de su época. Sí te puedo decir que lo invitamos a zapar un par de veces y no quiso, que creo el Austral y las "Felices Pascuas". Nada más. No me gusta la política ni me meto en ella.

Simplemente genial. Si los ochentas perduran en algún lugar, es en el adorable cerebro quemado de Pipo Cipolatti. Una declaración generacional.

Algunos hombres permanecerán

Un par de cosas sobre la "canonización" de Alfonsín que me vienen dando vueltas después de mirar horas de tele este último día.
El borramiento discursivo en los medios del caracter eminentemente conflictivo del gobierno de Alfonsín: de las polémicas sobre el divorcio y la patria potestad (con amenazas de excomunión incluidas) no se habla. Tampoco - o casi nada - de la confrontación con la Sociedad Rural que se plasmó en aquella silbatina famosa, por ahí andaba Biolcati rindiendo honores a un difunto que despreciaron con saña en los ochentas. El 1989 de los saqueos y la hiperinflación, del menemismo triunfante recorriendo el mundo boicoteando las finanzas maltrechas del Estado, creo que ni siquiera fue mentado. ¿Dónde está Cavallo? No escuché a nadie recordar los epítetos nefastos de "sinagoga radical" y "patota cultural" tan al uso de la derecha ochentista. Hasta se escucha ahora a gente reinvindicar los proyectos más megalómanos de aquel momento, aquellos como el traslado de la capital a Viedma o la conformación de un Tercer Movimiento Histórico, que en esa época ridiculizaban abiertamente. El nombre de Ubaldini, uno de los sindicalistas más dignos de este país, sólo ha sido mencionado en referencias hostiles a los 13 paros generales, sin ponerlos en el contexto de una crisis económica terminal. Los velorios, lo dice la sabiduría popular, son momentos propicios para las peores hipocresías.
Digamoslo abiertamente: el alfonsinismo tuvo su momentum fundacional que terminó deshilachándose a los pocos años de asumido el gobierno. El discurso de Parque Norte quedó como un bello documento de una Argentina posible que fracasó ante la Argentina real. Por supuesto son esos instantes del gobierno de Alfonsín los que rescatamos, y los que nos ligan afectivamente con RA. La famosa y tan ridiculizada frase de "con la democracia se come, se educa, se cura" que durante los 90s era el blanco predilecto del menemismo más obsceno y pragmático, contenía en germen la verdad de que sólo con una democratización profunda de las estructuras sociales sería posible alcanzar umbrales de igualdad. Claro que la palabra "democracia" fue entendida sólo como preservación del sufragio periódico, de libertades negativas. Ese fue el fracaso más estrepitoso del Alfonsín post Felices Pascuas: congelar el significado de aquella palabra en su sentido mínimo.
La continua cantinela del consenso y el diálogo enarbolada por los referentes de la oposición actual produce el efecto de borrar las confrontaciones y las disputas que signaron el gobierno de Alfonsín. Aquellos sí que eran años de "crispación" y "frentes abiertos". ¿No era acaso eso lo que le criticaban a Alfonsín cuando envió, por ejemplo, la ley de divorcio al Congreso? ¿Qué necesidad tenía de sumar a la Iglesia a la lista de enemigos? Sin embargo, la historia - incluso la historia reciente - siempre se lee según la clave del presente. En veinte o treinta años desfilarán otras voces evocando el "dialoguismo republicano" de Néstor K. El tiempo lo trastoca todo.
Digo esto pensando en los días horribles del 2000 - 2001 cuando Alfonsín era una presencia molesta para el gobierno sushi de Fernando De la Rúa. No hace tanto. Personajes ínfimos que no le darán nombre ni a una plazoleta, como Chrystian Colombo (¿se acuerdan?) o Patricia Bullrich salían a cruzar sin piedad al ahora "Padre de la Democracia" porque sus declaraciones enojaban a los mercados. Allí estaba, impertérrita, Bullrich ensayando su guitarreo frente al féretro. Colombo, thanks God, abandonó la política.
Así como las sociedades reclaman chivos expiatorios, también, a veces, requieren de héroes en los que imaginarse reflejadas. Es un proceso extraño, pero funcional al mantenimiento de cierta idea de comunidad nacional. No es algo que haya que censurar, las cosas son así. Alfonsín, parece encaminarse a ocupar un lugar en el panteón de la historia argentina. Lo más inteligente es recordar que las cosas nunca son tan lineales ni tan puras, que la Historia con mayúscula usualmente ofrece una versión edulcorada de los conflictos, de las peleas, de las historias con minúscula. Algunos hombres permanecen.

PS: leyendo esto en Crítica, qué oratoria de la puta madre, Dios.

martes, marzo 31, 2009

Oración laica


Ya lo saben: murió Alfonsín. Es inevitable, para mi, sentirme un poco mal. Ya lo conté otras veces, el nombre de Alfonsín, para mi, está ligado a la infancia, lo cual tiñe todo lo que diga de una subjetividad distorsionada por recuerdos sembrados de imágenes escolares, de tardes pasadas frente a la televisión primitiva, de conversaciones (y apoyos) de mi familia que emergía de la dictadura con la cicatriz de lo irremediable, de la violencia asesina.
Me acuerdo de algo que dijo (o escribió) alguna vez Beatriz Sarlo: Alfonsín era capaz de citar de memoria a Max Weber y de recordar el nombre y apellido del último puntero radical de Villa Echenagucía. Esa mezcla rara y, quizás, única entre político de comité e intelectual orgánico del quimérico proyecto de la socialdemocracia argentina era lo que distinguía a Alfonsín. El discurso de Parque Norte, con la pluma de Portantiero & De Ipola, y la transa perpetua (e imprescindible) de la política de almacén bonaerense. Alfonsín fue eso.
Y también fue el hombre acosado por las corporaciones del poder real, el hombre que (una vez más en la historia argentina) se "extralimitó" en sus pretensiones democráticas: el juicio a las juntas, la ley de divorcio, las cajas PAN, las polémicas con Reagan en plena intervención de la Contra nicaraguense, y del final aquel que fue codificado por unos como "caos" y por otros como "golpe de mercado". Los años de Alfonsín distaron de ser la mansa transición a la española que, ahora con la canonización en ciernes, se intenta instalar. Años de conflicto donde se experimentó con fuerza las contradicciones entre "democracia" y economía de mercado. El paralelismo entre Alfonsín y Kirchner, con todas las distancias del caso, no nos parece equivocado en este sentido.
No podemos no estar tristes con la muerte de un tipo que muchas veces estuvo a la izquierda de la sociedad que le tocó gobernar. Creemos que la política es esencialmente eso: ir más allá de lo que pide y tolera la sociedad. La historia, creemos, limará esas aristas conflictivas. Siempre es más fácil el camino a la santidad republicana que el recuerdo de las contradicciones, de los callejones sin salida, de los fracasos.
Y más allá de todo eso, me quedo con el recuerdo imborrable de una madrugada muy lejana de un 31 de octubre, con las voces familiares que gritaban que la larga noche polar había terminado.

sábado, marzo 28, 2009

Cable a tierra

Perdón, sólo publico esto para demostrar que en algún momento Pepe Eliaschev también tuvo onda. Hace Muuuuucho tiempo. Vayan a 0:29 del video. Bueno, tampoco tanto ahora que lo vuelvo a ver. Ah, los ochentas....

http://www.youtube.com/watch?v=aR5lyTFrt8w

martes, marzo 24, 2009

33


A la izquierda no hay nada.

lunes, marzo 23, 2009

El sonido y la furia

Una semana cargadita. Y la que viene. Y la otra. Vivimos tiempos interesantes definitivamente. Leer los diarios, ese ritual semi religioso que odiamos pero no podemos dejar, nos depara la aventura de ver, casi en una máquina del tiempo, el retroceso discursivo e ideológico de la derecha argentina: modelo agroexportador 2.0., justo cerquita del bicentenario como para que el paralelismo con el primer centenario sea casi una referencia de taquito. El fisiocratismo enfervorizado de la derecha vernácula alcanza niveles que nunca se hubiesen imaginado. El campo nos da de comer a todos; es la rueda que mueve la economía; el corazón palpitante del cuerpo argentino. Un siglo de luchas económicas, de experimentos políticos, de movimientos sociales, barridos al tacho de basura de la historia. Para el discurso "opositor" el país debe insertarse al mundo en base a sus "ventajas comparativas": la fertilidad lúbrica de los ganados y las mieses. Eso es lo que somos y el siglo XX - desde el 30 - no fue más que un extravío (la larga agonía de la Argentina próspera) que nos llevó a querer ser lo que no podemos ser.
El liberalismo, ese que los chicos rozagantes del verano toninegrista creían haber enterrado, sigue estando tan presente como siempre. El colapso del 2001 apenas abrió la puerta para que otras interpretaciones se colaran: Kirchner es eso, la sorpresa grata que nadie esperaba. Pero ahora, tras seis años de crecimiento, de revitalización del Estado (con todos sus límites) llegó el momento de volver a poner las cosas en su lugar. La súbita resurrección de la "teoría del derrame" que propalan los ruralistas (ya saben: si el dinero de las retenciones se queda en el campo se reactiva la economía, bla bla bla) y el ataque en todos los frentes a la política de intervención económica sostenido por la oposición, no revelan un súbito redescubrimiento filosófico de Adam Smith sino que dan cuenta de que esos sectores consideran agotado el modelo que les sirvió para salvarse tras fin de la convertibilidad. Fin de época, dicen. Ahora hay que dejar en paz al campo, sostienen. Dependerá de nosotros que no les sea tan fácil.

viernes, marzo 13, 2009

Oops, I did it again!

Si algo sabemos de Kirchner es que redobla las apuestas. Lo digo objetivamente, no sé si eso es bueno en toda circunstancia, pero evidentemente es un rasgo del carácter del tipo. Poco le duró a Mauricio Macri su picardía tempranera, ya estamos en campaña y en junio se define todo esto.
Personalmente la medida no me molesta, no nos rasgamos las vestiduras por la "ultrajada previsibilidad republicana", bla bla bla. Digo, nadie se calienta por eso, seamos sinceros. Las caras compungidas de los radicales y los de las CC hoy en el Congreso delataban, más bien, la frustración de haber sido sorprendidos nuevamente y verse obligados a resolver sus cuestiones internas precozmente. El acting pour la galerie invocando con solemnidad el "abismo institucional" es meramente dirigido a esa porción del electorado (que abunda en la CC y la UCR) que todavía cree que la lucha política es "una guerra de almohadas", para citar la ocurrente expresión de Martín Rodríguez en un post reciente. La actitud de Macri y De Narváez a favor de la medida indica que esos tipos conocen un poco más de que se trata el oficio que eligieron.
Ni idea sobre qué va a pasar. Supongo que hoy en más de una consultora habrán descorchado champán. Más laburo para el gremio al que, de manera muy tangencial, también pertenezco. Nos gustan las elecciones, nos gusta seguirlas como espectadores, nos gusta esa adrenalina: un vicio más, y van. Se viene un invierno interesante.

jueves, marzo 05, 2009

Últimos movimientos

Es difícil y cansador actuar como exégeta de las estrategias de palacio, uno termina escribiendo con esa prosa falsamente barroca de Van Der Kooy o con los meandros obsesivamente repetitivos de Morales Solá. Así que hablando directamente, me parece que los últimos movimientos de Cristina & Néstor por fin van en la dirección más inteligente de desactivar "por las buenas" el discurso beligerante del campo y la oposición. La polarización de mediados de 2008, reconozcamos aunque nos duela, fracasó estrepitosamente. No se pudo imponer el "relato" (aunque esa palabra me hincha mucho las pelotas, Buzzi dixit) de la racionalidad de la 125 y, para peor, se agigantó la figura de personajes de estatura microscópica como Cobos.
Es más inteligente la jugada de arrebatarle el tono "civilizado" a la oposición, dejándola sola y a los gritos, pidiendo cosas cada día más insólitas y aberrantes. Sí, que se queden vociferando pidiendo bautizar como "Dr. Hugo Biolcati" a una escuela de frontera, o erigir un monumento al "Autoconvocado Heroico" en cada plaza del país. El día del State of the Union speech, en ese sentido, CFK tendría que haberse abrazado a Cleto, sonreirle, sacarse cientos de fotos con él. De esa manera, seguramente, el fulgor del vice se hubiera apagado tan rápidamente como surgió.
El tema es que con la crisis que se viene todos esos personajes que acapararon durante un año los micrófonos y los diarios defendiendo a sectores acomodados van a tener que buscarse otros temas (o, en verdad, los temas importantes se los van a llevar puestos) que no sean la sacrosanta lucha por nuestros queridos y sufridos sojeros. Lo inteligente, entonces, ir despejando desde ahora el camino.

lunes, marzo 02, 2009

Veo gente muerta (o no tanto)

Así como dijimos el otro día que leer las entrevistas de Fontevecchia en Perfil era lo más parecido a asistir a una intensa sesión sadomasoquista, ahora debemos recomendar calurosamente la columna "Los mejores chimentos políticos (y de sociedad)" del mismo diario. Espacio donde uno puede acercarse (con temor y temblor) a los restos de naufragio de la galaxia menemista.
Una especie de viaje en el tiempo, que nos transporta a los lejanos y felices días de mediados de los noventas, donde la política (y la "sociedad", como bien apunta Perfil) convivían en armonía en aquellas míticas fiestas, asados, cócteles de embajadas y orgías varias que poblaban las páginas de las revistas neoliberales. Ah, qué épocas. Casi casi, les confieso, toca una fibra íntima de mi ser leer los nombres de personajes como Carlos Corach, Matilde Menéndez, Jorge Pereyra de Olazábal, Jorge Blanco Villegas, Alieto Guadagni y tantos otros ilustres representantes de un tiempo en que reinaba la sensatez y la racionalidad, donde las empresas privadas podían desarrollarse libremente, donde la modernidad por fin se instalaba en estas tristes provincias.
Una lectura obligatoria, en serio.

El largo verano de la rabia

Police are preparing for a "summer of rage" as victims of the economic downturn take to the streets to demonstrate against financial institutions, the Guardian has learned.
Britain's most senior police officer with responsibility for public order raised the spectre of a return of the riots of the 1980s, with people who have lost their jobs, homes or savings becoming "footsoldiers" in a wave of potentially violent mass protests.


Como dice el Profeta: va a ser muy fuerte la lluvia que va a caer.

lunes, febrero 23, 2009

Gaby Lilita Buenos Aires

No, no es un nuevo escalón en el descenso irrefrenable del neurótico neoyorquino más famoso a las profundidades de la banalidad. Se trata de lo que deja la lectura dominguera de un nuevo capítulo de las "Entrevistas de Fontevecchia", un ritual sadomasoquista al que nos hemos hecho adictos desde hace algún tiempo. Cosas como:

—¿De Narváez es tan peronista como Solá, o Solá es más peronista?

—Felipe hace mucho tiempo que milita en las filas del peronismo, entonces su identidad peronista está más arraigada. Francisco desde siempre dijo que se sentía identificado con el peronismo, pero hay una dificultad enorme para definir qué es el peronismo, porque tenemos Menem, Kirchner, Duhalde, Francisco, Felipe, Reutemann.

O

—Un antecedente de disciplina partidaria. Sobre Carrió dijo en diciembre pasado que ella era “muy personalista y más sesgada que yo en la construcción política, y por eso estamos en espacios diferentes”. Pero Carrió sigue repitiendo que con usted va a cualquier lado. ¿Carrió la quiere más a usted, que usted a ella?

—Yo tengo un respeto muy importante por ella, y además le tengo aprecio. Más allá de que a veces me enojo y me da bronca alguna de las cosas que hace, creo que es una persona muy valiosa para el sistema político argentino. Lo que me distancia es que limita demasiado las posibilidades de construcción, y cuando ella etiqueta de una manera tan rápida y facilista situaciones que son un poco más complejas, y que además, están compuestas por personas muy razonables, que no tienen cuestionamientos éticos o de deshonestidad, que son las cosas en que ella hace tanto hincapié. Ahí me da un poco de bronca. Me parece que ella, en ese punto cierra un poco, las puertas y las posibilidades de vínculos.

Una política de los nombres de pila: Francisco, Felipe, Mauricio, Lilita. Una política, parece, dominada por los afectos cara a cara, por el conocimiento íntimo, casi díria, como la que puede dominar en las elecciones internas de un club de tenis o en las reuniones de la comisión administradora de un country. Ese tema de los nombres de pila me intriga hace bastante. ¿En qué momento comenzó (con Graciela, con Chacho)?, ¿De qué trasformaciones de los vínculos representativos da cuenta? No tengo más que hipótesis impresionistas, estaría bueno leer algo al respecto. Una especie de "entre nos" que obra como ficción de familiaridad, pero que en boca de Michetti resulta totalmente naturalizado, totalmente inconciente: todos sabemos que De Narváez es Francisco y que Felipe es Solá, no es necesario aclararlo para la gilada desprevenida, todos formamos parte del mismo círculo y pronunciar los apellidos resulta redundante y acartonado.
Y lo mismo para esa economía de las pasiones que explica los armados políticos: nada de coincidencias ideológicas, nada de discusiones de fondo; apenas la atracción, el afecto, la buena onda como cemento de las articulaciones electorales. Como sea, tal vez no es tan grave. Todavía a Biolcati no le dicen "Hugo" ni a Buzzi "Eduardo". Cuando llegue ese momento ya va a ser más preocupante.

viernes, febrero 13, 2009

Por siempre juvenilia

Odio la psicología barata aplicada a la política, pero estoy convencido de que buena parte del comportamiento entre errático y patético de personajes como Felipe Solá y Aníbal Ibarra se explica por su paso en la tierna adolescencia por el querido Nazional. El ego, el ego siempre por delante como una fuerza irresistible.
Obviamente, también me incluyo en lo que me toca, aunque en una escala un tanto menos dañina a nivel colectivo. Gracias a Dios.

viernes, febrero 06, 2009

Z

Volvió.
(En griego significa "está vivo", como nos enseñó Costa Gavras, cuando éramos chicos progres del Nazional)

El latido del corazón a la izquierda

Hoy andaba con ganas de ir a ver la película del Che. La de Benicio del Toro y Steven Soderbergh. Me daba curiosidad ver que hace con el Che el director de Sexo, mentiras y video, esa película icónica de los primeros noventas. Al final no fui a ver la película (ir solo al Tita Merello un viernes a la noche es una experiencia que prefiero evitar. Digamos que quedarse encerrado escuchando OK. Computer de Radiohead o The Boatman's Call de Nick Cave resulta más alegre en comparación) pero me quedé pensando en Guevara y me sumergí en una especie de sueño narcolépsico en la wikipedia surfeando por entradas referidas a las pesadillas de la izquierda revolucionaria.
Pasaron ante mi el Ejército de Liberación Simbionés, la Venceremos Organization, los Weatherman, el Black Liberation Army, la Angry Brigade, el Ejército Guerrillero de los Pobres, los Grupos de Resistencia Antifascista... con sus banderas, sus símbolos, sus manifiestos, sus asesinatos, sus mártires, sus delirios. Hoy de todo eso no queda nada. Sólo el gesto un poco camp de invocar esos puños crispados alzados en un mundo al que sólo podemos tener acceso a través de la máquina cultural que lo revive en documentales, novelas y películas. En cintas de video. Vistos desde hoy, desde el mundo de la democracia formal y el mercado, esas formaciones nos resultan un tanto curiosas, un tanto excéntricas, un tanto infantiles. Chicos grandes inventando logos revolucionarios, estandartes, copiando el estilo iracundo de los manifiestos vanguardistas, inscribiéndose en polígonos de tiro para practicar con armas hurtadas, grabando cintas clandestinas encapuchados. Entre la foto de Korda del Che y Sandinista de los Clash hay una deriva lenta que va de la lucha política al mercado. Ya sabemos quién ganó. Y no digo que eso me moleste del todo.
En el daily de hoy de TP, se dice que "pegarle a la izquierda no es cool". No estoy del todo seguro, no estoy nada seguro. La izquierda en Argentina (por lo menos desde hace 25 años) es apenas una referencia cultural sin anclaje político alguno. Se dice "soy de izquierda" con mucha liviandad. Algo que se identifica con ir a la marcha del 24 de marzo, con estar a favor del aborto, con estar contra Macri porque tiene una papa en la boca o porque abraza con asquito a los pobres, o por algún vago recuerdo adolescente de haber tenido un disco de Víctor Jara en el cuarto del departamento del Socorro allá en el lejano 1973. Ser de izquierda hoy en Argentina también puede ser una estrategia para épater la bourgeoisie sin correr ningún riesgo: he escuchado con mis propios oídos a elegantes millonarios decir que iban a votar a Pitrola. Si Pitrola pudiera confeccionar las listas para los futuros huéspedes de la Lubianka supongo que no lo dirían con tanta ligereza...
Pero esencialmente sí, pegarle a la izquierda es cool. Nos burlamos de ellos por sus lecturas, por sus gustos musicales, por su fidelidad al Museo de la Revolución, por su lealtad a objetos y lugares que consideramos ya parte del pasado y a los que sólo accedemos como guiño o referencia posmodernista. Escuchamos las palabras "clase obrera" en la boca del Chipi Castillo y no podemos contener la carcajada. ¿Quién de nosotros vió jamás a un obrero? Pero mientras comemos en Palermo (en un bolichito, ojo, eh, nada palermero, algo "auténtico") discutimos sobre la soberbia de los K, sobre la falta de diálogo, sobre las referencias fallidas de Cristina a Hegel, sobre el clientelismo político en La Matanza, y después pasamos a Vicky Cristina Barcelona y si está buena de verdad y cuánto nos gusta Bardem y después a Barcelona la ciudad y que bueno estaría ir este invierno allá. Y mientras, todo sigue igual, igual a sí mismo.

viernes, enero 30, 2009

Garcarino

Todo bien, pero ¿es necesario que Cristina anuncie personalmente cuánto va a costar el calefón Orbis o el lavarropas Sarasa? Lo pregunto de onda, porque de comunicación política no entiendo nada...

lunes, enero 26, 2009

Amigazo


Mi madre cuando nos retobábamos solía decir "no hay poronga que les venga bien". Sí, ya sé, no es lo que esperan del buen salvaje amiguitos, esperan un comentario de los diarios recién publicados de Susan Sontag, o un menage a trois entre Kirchner, Obama y el espectro de las Black Panthers Bonaerenses. Pero bueno, hoy estos señores me hartaron.
Ah, el amigazo está en la wiki, para las cincuentonas que se mojan con él.

PS: esto tal vez explica mejor la situación:
POLÉMICA POR LAS CARTAS DE PORTE. Buzzi dijo que la gratuidad de las cartas de porte dispuesta por el Gobierno son "una burla" para los productores y "un castigo" a la entidad que él conduce. "Decir que mejora la situación de los productores por el ahorro de siete millones de pesos en concepto de cartas de porte es una burla", señaló en un comunicado.

El dirigente agropecuario aseguró que "en realidad, lo que intentan con esta decisión es sancionar y perseguir a la Federación Agraria, que es una de las entidades habilitadas para comercializarlas, por haber enfrentado el modelo de concentración económica que lleva adelante este gobierno".

Las cartas de porte son documentos sin los cuales no se puede transportar granos en el país, y que tenían un valor aproximado de 10 pesos. La FAA tiene a cargo el 10 por ciento de las cerca de 12 millones de Cartas de Porte que se emiten en el país, lo que representa para la entidad gremial ingresos anuales por unos 2.400 millones de pesos, ya que percibe unos dos pesos por cada documento.

Esta situación podría traer aparejado el despido de cientos de trabajadores, según advirtieron desde esa entidad. Sólo en la provincia de Santa Fe, la Federación da trabajo a 200 personas para la emisión de las cartas de porte en las 70 bocas de expendio de ese distrito.

sábado, enero 24, 2009

La máquina de sueños

¿Cuánto falta para la película de Obama diriga por Spike Lee, con Denzel Washington y Rosario Dawson en los roles principales? ¿Qué hacemos con Morgan Freeman? ¿Y con Will Smith?

miércoles, enero 14, 2009

Lecturas de verano (II)

Al leer la Historia de la Revolución rusa de Trotsky uno no puede más que caer fascinado ante el estilo y la fuerza de esa escritura. Como toda gran obra política, seduce con una arrolladora pasión por la racionalidad de sus argumentos. Si algo hay que reconocerle a los trotskistas es que son fanáticos de la Razón. El trotskista, más que buscar convencer apelando al sentimentalismo o al odio por los efectos destructores del capitalismo, intenta siempre persuadir mostrando la lógica interna de las leyes históricas. Los trotskistas, aún en sus delirios (o precisamente por sus delirios) son una especie en extinción del Iluminismo. Una de las últimas.
Lo podemos ver hasta en las figuras un tanto patéticas del trotskismo argentino, como Altamira o el Chipi Castillo. Altamira, por ejemplo, se sienta en el living de Mauro Viale para hablar sobre la crisis financiera y empieza a tirar números y datos económicos sacados del Wall Street Journal o de Le Figaro. "-Esto no lo digo yo, Mauro, lo dice el Washington Post, que no es un periódico proletario, precisamente..." Esa estrategia de edificar los argumentos en base a los datos que el enemigo deja escapar, ese uso de las fuentes burguesas para restituirle a la realidad su "verdadero" sentido histórico es un procedimiento muy típico del trostkismo, que lo distingue de otras corrientes marxistas más dadas a exaltar a las "masas" o al "pueblo" sin racionalizar demasiado la cosa.
Como sea, la cuestión es que te lees el libraco de Trotsky y fantaseas por un rato como hubiera sido tu vida de haber caído en la poco original etapa estudiantil trosca. Claro que después te acordás del lunático parado en la vereda de Marcelo T. de Alvear con un megáfono a los gritos como un predicador evangelista, o de los carteles vivando la Gloriosa Lucha por la Liberación de los campesinos explotados de Uzbekistán, o de los discursos sobre la inminencia de la revolución mientras, afuera, Menem y De la Rúa eran votados una y otra vez. Y cerrás el libro y se te pasa.

martes, enero 13, 2009

Algo supuestamente divertido

Se me había ocurrido algo divertido sobre la supuesta candidatura del "Lole" al 2011. En serio, era divertido. Tanto que me reía solo mientras atravesaba el Parque Centenario a las 11 de la noche. Y hay que reirse solo mientras caminás a esa hora por el Parque... no es precisamente un entorno que imponga la carcajada fácil.
Pero después, no sé, me vino una cierta melancolía. Sólo el teclear "Lole" me deprime. Ese uso generalizado de los apodos, ese confianzudismo atroz, tan generalizado en los medios. Gente que ni conozco, que me cae pésimo, o que me cae indiferente, o que directamente no registro y sin embargo te ves impulsado a llamar por un diminutivo familiar. La gran familia de la sociedad del espectáculo, donde hasta el pinche más paupérrimo cree posible entablar un vínculo afectivo con los "de arriba" a través del uso de los sobrenombres, o de los nombres de pila. ¿Qué hará Felipe? ¿Y Lilita? ¿Y Cristina?
Y también me puse a pensar más en serio en Reutemann y la imagen más cercana que se me ocurre es la de un De la Rúa après la lettre. Otro hombre austero y prolijo. Otra esperanza rubia que nos rescate de la hybris política. Una vuelta a la normalidad. Un aterrizaje suave. Y sigan sumando todas las metáforas gastadas que se les ocurran. Y ya con eso lo supuestamente divertido que había pensado se desvaneció en el aire.

lunes, enero 12, 2009

Lecturas de verano


Uno de los libros más divertidos que leí recientemente es Viajes de un chef, de Anthony Bourdain. El libro fue escrito en base a las andanzas de Bourdain por el mundo para su programa No Reservations (que es, dicho sea de paso, una de las mejores cosas que se pueden encontrar en la tele actualmente). A diferencia de la tendencia televisiva-gastronómica onda "Marley" que supone que tomar contacto con las cocinas de lugares exóticos (exóticos para los visitantes, claro) consiste en engullir cucarachas fritas o larvas de babosas al vapor, Bourdain desecha la tentación del exotismo berreta para probar y criticar la comida que verdaderamente se come en cada región. Sus lugares preferidos son los mercados, los puestos callejeros de comida al paso, los bolichitos poco seductores para los turistas, los bares cualunques donde transcurre el ir y venir cotidiano de los "nativos", las comida casera preparada en cocinas de casas de familia, bien alejada de cualquier sofisticación for export. Y además, el libro está bien escrito. Tiene una sensibilidad y una ironía que hace pensar en Bourdain como una especie de Joey Ramone de la gastronomía: un poco inmaduro, un poco zarpado, apenas agresivo, pero con buen gusto. Y además, cuando se le suelta la cadena, le pega a la misma gente que nos gusta ridiculizar.

Contra la "cultura sana":
"En California no se puede fumar en ninguna parte. Lo dice Rob Reiner. Lo dicen los capullos célebres, que viven en condominios amurallados y utilizan expresiones como "clase obrera"... sin haberse sentado nunca en la vida en un bar para darse un chute y tomar una cerveza a primera hora de la tarde con alguno de esos animales. Para ellos, un bar es el lugar donde nosotros -currantes proles oprimidos, estúpidos y lumpen- somos víctimas de las compañías de tabaco que encarnan el mal y, con sus inteligentes anuncios, nos hacen caer en la trampa de matarnos a nosotros mismos y a nuestros vecinos. Para mí, el bar es la última línea defensiva.
(...) Es sólo cuestión de tiempo que un nazi bienintencionado irrumpa en tu cuarto y te arranque de la mano ese cigarrillo que fumas después de haber mantenido relaciones sexuales."
(La traducción gallega, Dios, es de lesa humanidad).

Contra los vegetarianos:
"Cada vez que preguntaba a alguien cómo y en qué momento preciso había decidido privarse de productos animales, la contestación siempre hacía suponer una tragedia personal o decepción, que nada tenía que ver con la comida. "Acababa de divorciarme", contestaba uno. "Me había quedado sin trabajo", contestaba otro. "Tuve un ataque al corazón", decía otro. "Rompí con mi...", "Cuando decidí marcharme de Los Ángeles, empecé a pensar en muchas cosas...". En cualquier caso (con mi irónica manera de pensar), se me ocurrió que algo los había amargado en el mundo que una vez los acogiera... Y que ahora buscaban con desesperación nuevas normas de vida, otra ortodoxia, algo en que creer."
(...) "Escondeos en vuestras preciosas casas y comed verduras, pensaba yo. Si os hace sentir mejor poned una calcomanía de Greenpeace o de la NAACP (Asociación para el Avance de la Gente de Color) en el parabrisas de vuestros Beemer (así podéis llevar a vuestros hijos a las escuelas exclusivas para blancos). Salvad la selva tropical -por todos los medios posibles-, de modo que podaís visitarla algún día en scooter, provistos de calzado cómodo, hecho con el trabajo forzado de niños de doce años. Salvad una ballena, mientras millones de seres humanos siguen siendo vendidos como esclavos, mueren de inanición, viven jodidos y mueren ejecutados, torturados, olvidados."

Contra el turismo global:
"Mi plan era celebrar el Año Nuevo en Apocalypse Now, un bar de marginados de nombre prometedor, a pocas calles del Continental. ¿Qué mejor lugar para estar cuando den las doce - pensé - que un siniestro bar de marginados en Saigón? Esperaba ex mercenarios adictos al opio, prostitutas agresivas con minifaldas plateadas, vietcongs "occidentales", americanos que en su tiempo habían desertado, granujas del mercado negro, mochileros australianos, ajados barones del caucho franceses con caras marcadas por la corrupción y los efectos de la malaria. Esperaba la plebe internacional, traficantes de armas, desertores y asesinos a sueldo. Tan alto apuntaban mis esperanzas. Pero desde el momento en que pongo un pie dentro, todas se vienen abajo al instante. ¡Apocalypse Now es un sitio cool! ¡Hay comida! Hay una multitud de turistas bien vestidos de origen americano, canadiense y taiwanés sentada en el comedor de la parte trasera entre macetas con palmeras y luces navideñas, cerca de un bufé con entradas calientes, ensaladas y lo que parece una torta Selva Negra. Venden remeras con el logo de la película. Proyectan fútbol en una pantalla colocada en un lugar elevado cerca de un pequeño escenario. Rubias bronceadas por el sol con acento del Medio Oeste y peinadas a lo Tammy Faye beben cócteles de colorines en una limpísima barra de fórmica."

jueves, enero 08, 2009

Hay cadáveres

Sumisión de cuerpo

Furtivos, cuerpos entre arcadas, y bombazos tras insufladas llamas, efervescentes fangos, gritos pútridos, descolgando mezquitas, cúpulas, edificios, disputando cartones y sueños a ulcerosos perros; cuerpos desmesurados corporalmente exprimidos en el aire viejo, abiertos en carcajadas por estómago en el agua piedra, en la arena angustia, hocicos en humo y barro, amasijo de heces, carne, labio; solícitos cuerpos, generosos. Hediondas imposturas con apetencias de ave; visceralmente mestizos, entremezclando impúdicamente pelos, orejas, falanges, riñones, pijas, várices, tímidas intimidades. Rehuidos, corpóreamente diluidos en la sal arrinconada, en la sangre sin vertedero, las barandas agrias, las desmesuras cáusticas. Residuos minerales herrumbrados entre silicios y silencios, por miradas pudorosas rodeados; cuerpos clamorosos vómitos, desgranados chirles, desamparados muslos, deslucidos, fofos como ubres aplastadas, babosos, arrojados gargajos que acunan intestinos indecentes. Cuerpos estopados, jirones de ceniza, clítoris amputados, rastreras venas, congestión de fluidos intestinales, sangre, orines, mierda encastrada bajo las uñas. Cuerpos húmedos, corpóreamente ausentes, hurtados huesos que al nacer perecen, filibusteros entre efluvios; malolientes, esquivos, desarticuladamente inarmónicos, cuerpos expansionados en retumbe, acallados sin tumbas. Brincando entre águilas los cuerpos -melodías hollywoodenses, trajinadas explosiones, invocación jesuítica y shopping de fragmentación; McDonals olisqueando carne triturada a precios irrisorios, colibacilo rítmico, salsa ketchup, combos despatarrados, impávida hamburguesa. Cuerpos, -(la) que mira desdeñosamente el semen tibio chorreando entre sus fluviales piernas, -(la) que ha extraviado su vagina y su esperanza en tajos, -(la) que abandonó la cama por dos tomates podridos como sus viejas encías, -(el) que callado imaginó una garúa y un humeante asombro le partió el cuello, -(la) que gime sombras y sus ojos insumisos son becerros, -(el) que esquiva la charca de sangre y agua y sangre y sonríe en la portada del Post, -(el) que llora hechizando lágrimas, diluyendo la angustia y el dolor, -(el) dolor, que encierra su furia entre oraciones. Desnudos cuerpos virginalmente cubiertos, barbados desgarbados, fétidos sonrientes, grasientos pálidos, escarlatas desnutridos, profusos encorvados, acariciados tímidos, codiciados tuertos, cuerpos con hambre extra estrangulante gulante, retorcidos espigados, cuerpos hastiados de suspiros, esbeltos dislocados, cuerpos, verrugas sudorosas, raquíticos cálidos, cuerpos bostezanteshúmedos, cueros y arrebujadas tetas, turbios desgarrados. Cuerpos hemipléjicos, parapléjicos, perplejos: ejemplificadores. Tensados en recovecos de carne, escarbando bajo la fiebre álgidas sotavidas, incitando olvidos, horizontes cítricos, acogotadas mancuernas, esfínteres desolados de zonceras lacias.
Cuerpos así, cuerpos casi, cuerpos de ese modo, cuerpos quasimodo, cuerpos de moda, demudados, enmudecidos; descorporizados cuerpos sin corpiños, desdeñados, membranosamente incorporados, desmembrados sin tregua, retrocediendo aturrullados a lo púdico carnal, restallados en galopes, sin pañales. Aniñados, cuerpos que no saben (no) y no desean. ¿Han de esperar los cuerpos últimos, primitivos esqueletos difuntos, cadáveres, fenecidos finados, extintos fiambres, restos morales de cuerpos muertos? Moros cuerpos cetrinos, oscuros, olivos cuerpos fieles y árabes y musulmanes, y ateos cuerpos grises, creyentes. Mudos, apretujados de apetito, de hambre garrapata en curso inglés acelerado: -down! freedom and tanks (thanks), cool, and god bless our american troops, bodies. Cuerpos de allá, de más allá, de Alá, de acullá, de lejos, lejanos alejados, del otro lado. Cansinos cuerpos de oración, embadurnados en la voluptuosidad del amo, del uranio empobrecido, saturados por alarde omnipotente, hastiados de aspirinas en ojiva, flatulencia misilística; empachados, fatigados de hartura, de banderas vorazmente estrelladas, enhiestas, como vergas presumidas. Umbríos cuerpos destino de carbón, tobillos con aspiración petróleo yendo en procesión de pústulas, en marea de zanjón; desarrapados o adolescentes sin carozo, postulando el trasero iracundo como atisbo de la palabra; enjambres cuerpos dátiles, pulposa soledad multiplicada, despoblados cuerpos, despóticos de muerte, cribados, cuerpos cardos, ciego abdomen; carcelario cuerpo, cuerpolengua, panzacuerpo que no cesa, gañotecuerpo, cuerpotripa, lacerante hilera somáticamente deshilachada, cabeza abatida por los hombros, dedos abiertos aladamente altos, piernas amplias incitando al hurgueteo, al recorrido del guante esquivo, a los bifrontes testículos, sobacos embobados, pezones usureros, inmersas vulvas, tobillos ululantes: -clean, clean, medio litro de agua mineral, un paquete de flakes, and go, go, go! Mugrosos cuerpos, de mugrosidad chorreante hasta adentro, putrefacción rasposa en el gaznate

Saad Al Din
(lamentablemente no pude encontrar más data sobre este poeta, de quien había leído y bajado este poema hace muchos años. Tal vez la ortografía no sea correcta. No importa. Es, ahora, sólo un nombre. Suena como un Aullido ginsberiano lanzado desde algún lugar maldecido por el presente)

viernes, enero 02, 2009

Es un mundo difícil

Estas épocas son díficiles. Estoy rogando que llegue el 6 de enero para no ver más arbolitos de navidad. Ponés la tele y todo es como en una especie de circuito cerrado para débiles mentales: los saluditos navideños, el primer bebé, los accidentados, la temperatura en "La Feliz". Encima ahora trasmiten en cadena nacional a unos idiotas montados en camionetas colorinches (¿qué pasó con los cortes de calles, Mauri?) que se dedican a algo llamado "rally". Hay pocas cosas en el universo que me interesen menos que las carreras de autos, los autos, los motores, las cilindradas y demás. ¿Querés carreras de autos? Andate al puente de la Facultad de Derecho y mirá pasar coches por la Figueroa Alcorta. ¿Cuál es la diferencia? Como dijo una vez el gran Alejandro Fabbri, las carreras de autos son marcas de cigarrillos que dan vueltas.

Así que ahí estamos, manejando la ansiedad, deseando unas vacaciones en Vietnam donde una china te masajee la espalda caminandote encima mientras das sorbitos a un trago con una ridícula sombrillita en el vaso. Pero no va a pasar claro. No todavía al menos.
¿Qué es lo que viene, amiguitos? ¿Se viene el apocalipisis, se viene la crisis del 30, mientras estamos acá sentados mirando el saldo de nuestra cuenta sueldo, el blow up del aguinaldo, la tranquilandia del verano? Por las dudas yo estoy releyendo la Historia de la Revolución rusa del gran León, y todo lo que dice parece tan desoladoramente viejo, tan desoladoramente perteneciente a un tiempo en que la brecha entre la voluntad y la realidad era más chica, tan desoladoramente moderno. ¿Por qué mierda, Dios, me hiciste tan escéptico? ¿Por qué no puedo creer en esas viejas historias?
Lo bueno de que ya estemos en el 2009 es que podemos, tenemos ya, el derecho a olvidar todas esas cosas que nos prometimos - compungidos - en la ola bajonenante de fin de año. Digamos la verdad: no se trata de ponerse metas, sino de hacer lo que se pueda lo mejor posible. Seamos sinceros, más que grandes hazañas aspiremos a módicas correcciones del recorrido.

Y otra cosa. 2009. Me aterra un poco ese número. Estamos ya terminando la década sin nombre. Tenemos nombre y rostro para los ochentistas, para los noventistas, ni que decir para los setentistas. ¿Qué con los 00? Uf, la puta que pasó rápido. Tenemos toda una mitología de los 90s, toda una galería de personajes, todo un canon literario que nos forma a esa década, pero los dosmil, los dosmil kirchneristas carecen de todo eso. El futuro saldará cuentas, sin dudas.

lunes, diciembre 29, 2008

Llamado a la solidaridad

Ante la inminente caída del capitalismo se solicita a la población cualquier información sobre el paradero de Antonio Negri, de nacionalidad italiana, 75 años de edad y filósofo de profesión. Para más datos, responde al sobrenombre "Toni".
Gratificaré.
Muchas gracias.

miércoles, diciembre 24, 2008

Como el super chino: ¡Felicidades!

Pasaba por acá y aprovecho para desearles a todos una feliz navidad y un gran año. No iba a escribir nada de esto, porque a veces me agarran ataques de adolescente rebelde que empieza a cuestionar la significación de estas fechas, pero, me rindo a la evidencia de que estoy más viejo y ya no da. Un año más viejo, y eso, creo, es bueno, o por lo menos en este momento de mi vida no me da tanto miedo como antes. Además leía una nota pedorrísima de Caparrós (que es más viejo que yo y todo hace pensar, humildemente, que está cada año más pelotudo) haciendo berrinches ante el súbito descubrimiento de la "hegemonía" de la mitología cristiana en nuestras vidas. Martín, de onda, ¿da para escribir semejante obviedad en un periódico? Digo, el peso de esa cultura es algo que conoce hasta el taxista amargado que putea ante el embotellamiento de Corrientes a la altura del Abasto. Todo bien, feliz navidad para Caparrós también.
Y para lo que se viene el año que viene. No tengo idea qué será, esperemos que políticamente la cosa se ponga más interesante y no tengamos que bancarnos más los devaneos del señor Cobos, la máquina de ansiedades de Lilita, el resurgimiento de la UCR, el "tema de la lechería" -diría Carrasco - en boca de los ruralistas, los movimientos orquestales en la oscuridad del republicanismo (esas notas de Joaquín, Mariano y Pagni que no podemos masoquistamente dejar de leer). Fuck you Sarlo, la democracia será gris, pero todavía aspiramos a un poco de épica. Queremos, nosotros también, tener relatos emocionantes que contarles a nuestros hijos en las largas sobremesas del futuro.
Pero todo bien. Estoy más viejo y más sensible. Y a finales de año siempre rezo por las correcciones que quedan pendientes. Ser mejores. Ser más valientes. Sí, Martín, el peso de esa cultura bárbara judeo cristiana nos atraviesa a todos, aunque nos espante. Felicidades para todos, sin ironía alguna.

lunes, diciembre 15, 2008

Maestros de la sospecha

(...) Los maestros de la sospecha han erosionado erosionado el sentido natural de la autoridad.

¿A quiénes se refiere con "maestros de la sospecha"?

Al influjo, quizás difuso pero que se puede constatar, que han tenido en la cultura Marx, Nietzche y Freud.

Y más abajo:

(...) Los programas oficiales y la bibliografía que se imparte tienen un sesgo ideológico notable. Los alumnos que van a la escuela estatal reciben lo que se transmite allí, aún cuando eso fuera en contra de las convicciones de sus padres.

¿Ese sesgo ideológico se fue acentuando en los últimos años?

Creo que sí. Tradicionalmente hemos criticado el carácter laicista de la educación argentina. Sin embargo tenemos que reconocer que la escuela del laicismo clásico transmitía una serie de valores humanos fundamentales que hoy resultan cuestionados en este sesgo ideológico de algunos programas recientes.

¿Por ejemplo?

La definición de la familia, el matrimonio, los problemas acerca de la educación sexual, la vida; juicios históricos sobre la realidad argentina y sobre el papel de la Iglesia en la historia nacional. Y se ha ido imponiendo en las ciencias sociales una filosofía constructivista del conocimiento y esa orientación niega el orden natural.

Son palabras del obispo de La Plata hablando sobre educación desde algún lugar situado en la Edad Media.

miércoles, diciembre 10, 2008

Democracia: apuntes tirados en el piso


1 o a), como gusten. Hay algo sobre las efemérides que resulta irritante. Sí, es un lugar común. Cualquiera más o menos cínico, más o menos culto, más o menos piolín va a decirte - mientras toma una Stellita helada en Palermo - que son una boludez. Sí, lo son. Pero las boludeces no siempre son tan boludas como parecen a primera vista, no siempre son tan llanas, tan pobres. A veces las boludeces (en su repetición impenitente) esconden algo del orden de la verdad. Ejem. Las efémerides, los aniversarios, los números redondos, forman parte de cierto ritual que obliga al autoexamen. Una obligación más poderosa que nuestra habitual miradita por sobre el hombro a los clichés sociales. Entonces: 25 años de democracia. Un título, una efeméride. Algo más también.

2 o b) En la foto que ilustra este post, Alfonsín le dice a Menem mientras pasean por los senderos de Olivos:
-¿Cuando podés asumir?
-Ya
.
Es 1989, y en ese diálogo se trama algo de todo lo bueno y de todo lo malo de la democracia argentina. Tenemos una transición acordada entre un presidente saliente y un presidente electo. Tenemos a dos hombres civiles acordando el traspaso de mando mientras caminan por la Quinta de Olivos. Dos civiles de partidos distintos. Dos civiles, dos hombres de traje, dos abogados. Algo que no había pasado nunca desde la Ley Saenz Peña, algo que no había pasado nunca. Period.
Esa imagen - que para muchos representa el colapso, el fracaso, de la transición alfonsinista - para mí es poesía civil. No dejo de mirar el sendero y los árboles de ese otoño. No dejo de mirar la espalda encorvada de Alfonsín y la espalda recta de Menem, dos caminando a distintas velocidades. Pero ahora, mirándola, pienso que la expresión poesía civil le cuadra bien. Poesía de la política democrática: frágil, de una épica derrotada, de esa clase de épica que sólo puede captarse cuando se está asqueado de las viejas épicas guerreras y sangrientas.

3 o c) Ahora que escribo esto sobre la democracia argentina, o algo así, me cruza la digresión - perdón, perdón - de Maquiavelo y la política florentina. Pienso en Maquiavelo trabajando en una oficina para la fragilísima democracia florentina del siglo XVI. Salones de hombres de Estado que discuten decretos y proyectos. Gente bastante mediocre, algunos sólo están ahí para lucrar con la maquinaria estatal, otros tienen ideas propias, otros tienen ideas dementes que nunca serán aplicadas, otros son pragmáticos incurables, otros son honestos. Pero todos saben, mientras hacen política en esas oficinas grises, que la amenaza es la dictadura de los Medicis que acecha con todo su brillo, con sus artistas, con su épica, con su desmesura, con su seducción. Tipos como Maquiavelo - torturados, exiliados, humillados como Maquiavelo - sabían que la poesía civil casi siempre pierde frente a la poesía brillosa de las dictaduras. Sabían que ese peligro permanente, esa cuerda tensa, era lo que le daba vigor a la opción democrática. Clinton, el primer presidente negro de EE. UU., lo dijo alguna vez: la democracia se escribe en prosa.

4 o d) Sin embargo, sin embargo, ese 1989 del sendero otoñal y los dos abogados que caminan pactando la transición, fue el 1989 donde emergieron violentamente los límites de esa democracia recuperada años antes. Digamos: había personas saqueando supermercados para sobrevivir. Había cuevas de la City donde se negociaban a velocidad de la luz activos que se evaporaban al instante. Había paranoia. Había un despliegue infinito de estrategias individuales de supervivencia (para los pobres) y de enriquecimiento fácil (para los salvados). La democracia convertida sólo en eso que los politólogos (y los exiliados y frustrados convertidos a la socialdemocracia ochentista) pregonaban: la democracia como un sistema de selección de gobernantes. Un método de selección pácifico. Por debajo se iba insinuando otra cosa. Por debajo iba apareciendo un paisaje desangelado.

5 o e) Para que quede claro: aún hoy, 25 años después, el principal sentido de la democracia argentina es que no te metan en un sumidero infecto y te pasen corriente eléctrica por el cuerpo hasta la muerte, que no te pongan hierros al rojo vivo en los testículos o te arranquen los ojos o te quemen junto a una pila de basura. Bajo el sol argentino. Mientras una radio trasmite chamamés a todo volumen o el relato de un partido de fútbol, y unos hijos de puta hablan sobre lo que van a hacer cuando termine su guardia.

6 o f) No sé que queda de todo esto. No sé que va a quedar de todo esto. La normalidad democrática es la garantía de cierta pacificación de la vida (excluir la guerra civil, etc.) pero también es rutina, el sonido monótono de una máquina que apaga los ruidos que no queremos escuchar. Y que de cuando en cuando estallan y se hacen escuchar fuerte. Nos quedamos con esa rutina, obvio. La preferimos y la necesitamos.

7 o g) Así que 25 años. Felicidades. Algunos, muchos, muchísimos, no se enteraron y vieron pasar estos 25 años de costado. ¿O no? En todo caso, si la democracia es un régimen abierto al riesgo (y por eso mismo un régimen trágico, como escribió un francés alguna vez) lo que nos mantiene vivos es esa posibilidad, que siempre parece postergarse, de que se convierta en una forma de vida, que funde una manera de vivir más amable, más intensa, más valiente. Un intento permanente, a ciegas, con más probabilidades de fracaso que de victoria, y por eso mismo imposible de abandonar.
Felicidades, en serio.

martes, diciembre 09, 2008

Sensini

Nos enteramos con alegría del premio literario recibido por una persona querida. Fue en España. Nos acordamos del cuento de Bolaño sobre los cazadores de premios de ayuntamientos españoles, pero eso no importa nada. Lo que vale es esa íntima victoria, amiga dickensiana.

lunes, diciembre 08, 2008

Va a ser fuerte la lluvia que va a caer

Edie Sedgwick, musa de Warhol, Dylan y la Velvet. Party girl, she's so my type. Porque sí.

1- Pasó un año. La veíamos a Cristina asumir, hace un año, en la tele de un hotel de San Juan. Tanto calor, pero esos días están grabados a fuego. Por otras cosas. El link personal con los acontecimientos políticos siempre es por otras cosas. Esa vez que preparabas tu "Gran Viaje al Sur" y silbaban las balas en Plaza de Mayo. Te diste una vuelta por ahí, siguiendo la marea humana que escapaba de las ráfagas que disparaba la policía en fuga de la "Alianza". Mataron a un chabón a 100 metros de donde estabas. El fuego al atardecer de aquel día es inolvidable. Y hace un año, otras cosas, tristes, se clavan en la memoria de ese día.

2- Años después, la veías a Cristina asumir en el Congreso. Habían pasado los cuatro años de Kirchner y sentías en la nuca el aire de la normalidad. Trabajo, buen sueldo. La posibilidad, por primera vez, de integrarte al pelotón de los incluidos. Digamos que era "tranquilandia". ¿Quién sabía lo que iba a venir? ¿Quién, en ese diciembre, profetizaba tiempos tan movidos como estos? ¿Quién se atrevía a hablar del final? A Hard Rain's A-Gonna Fall.

3- A Felipe Solá se le soltó la cadena y cuenta: "En el 2004 le llevé a Kirchner todos los proyectos que tenía en marcha en el Ministerio de Acción Social y en el Ministerio de Educación, que tendían a paliar la pobreza. La discusión sobre la pobreza en la provincia de Buenos Aires entre el Presidente y el Gobernador duró un minuto y medio. Me dijo: “No creo en ninguna asignación universal”. Ahí terminó la discusión. Y cuatro millones de argentinos vieron pasar el crecimiento de estos últimos cinco años como un viento de altura. Ni los tocó. También se calcula que pasar esos indigentes a categoría de pobres cuesta entre el 0,3 y el 0,5 del PBI, es decir, más o menos cuatro mil millones de pesos. No es nada comparado con el total de subsidios que estamos pagando, que superan los 35 mil millones de pesos por año. Entonces me pregunto si hay sensibilidad social."

4- A veces sueño con la imagen de un avión Hércules arrojando dinero sobre las villas y asentamientos del Gran Buenos Aires. La Tía Alicia sonríe desde la cabina. La estela del avión queda flotando durante varios minutos en el cielo bonaerense. Pienso que es una manera drástica y contundente de resolver el dilema focalización/universalización de las políticas sociales. Me despierto de buen humor.

5- Porque un poco eso, y sin sueño, es lo que se le puede reprochar al kirchnerismo. Los que están en el fondo del vaso medio lleno, el primer y segundo decil (como les gusta decir a mis colegas) vieron pasar el viento de cola como un suspiro. La sociedad salarial que aspiraron a reconstruir los Kirchner (y muy bien por hacerlo) lamentablemente tiene límites infranqueables. Los desafiliados, los que sobran, los que quedaron en el camino, ya no pueden integrarse al "salariado". Son las figuras oscuras que pueblan las pesadillas de la clase media. Las clases peligrosas redescubiertas, pero sin rédito político para integrarlas. Siluetas de gorrita y capucha, fantasmas de C5N. Un universo que las apelaciones bien intencionadas del ministerio de Trabajo deja afuera. El neoliberalismo anida en todos nosotros. Llegó para quedarse. El sueño kirchnerista fue el sueño de una vuelta a la normalidad salarial, a una integración fundada en el lugar de trabajo. Eso no es posible. La negación o el olvido del kirchnerismo de políticas sociales ambiciosas y no estigmatizadas queda como su principal deuda. La cristalización de una sociedad con un piso impermeable de 20% (mínimo) de pobreza.

6- Y ahora, vemos a los monstruos salir. No hablo de La Nación, ni de la Mesa de Enlance. Hablo de una sociedad que ante la perspectiva de una crisis se vuelve más mezquina aún. Hablo de tus vecinos. Hablo de los significantes de ley y orden que revolotean. Hablo de cómo el país en ruinas que nos rodea no deja de pasar facturas. Hablo de cómo tal vez fue demasiado ingenuo creer que podía desandarse en tan poco tiempo un camino tan bien construido (o destruido).

7- La lluvia va a ser fuerte, como canta el merqueado Dylan en el video que linkeé arriba. No importa, seguimos. Un año más. 25 años. Nunca atrás.

jueves, diciembre 04, 2008

El precio de la República

Estoy cansado, me levanté a las seis de la matina, hice cuarenta kilómetros ida y vuelta y recién leo sobre los (nuevos) anuncios del gobierno. Pero, ¿no era que fijar las retenciones era una indelegable facultad del Congreso? ¿No fue eso parte de la furiosa batalla que enfrentó hace unos meses a los bellos republicanos atenienses contra los vulgares populistas bárbaros? Ah, bajarlas sí, todo bien, con un decreto alcanza.
Ya sé la respuesta leguleya que va a venir, que bajar impuestos sí se puede hacer sin pasar por el parlamento. Pero mi pregunta apunta a otro lado. Dejando de lado el pequeño detalle, como dice Rollo, que hoy con la 125 las retenciones serían aún menores y su tasa no dependería de una decisión del ejecutivo. Pero bueno, la institucionalidad republicana tiene su precio.

miércoles, diciembre 03, 2008

Sobre lo de abajo

En el post de abajo, cuando me refiero a políticos profesionales quiero decir (agarré mi edición manoseada de La política como vocación, de M.W.) los que viven de y para la política. Es decir esos que la inmensa mayoría de "la gente" rechaza, desprecia y considera la fuente de todos los males.

martes, diciembre 02, 2008

Weber tenía razón

La acaban de rajar a Picolotti. Sí, la de Medio Ambiente. Más allá del tema eternizado de Botnia y del veto a la ley de protección de los glaciares (asunto que no seguí ni siquiera de lejos, confieso tener una resistencia casi irracional por toda la vulgata ecológica), en lo que me hace pensar esta renuncia es en las confusiones que se dan entre la técnica y la política. Y en los fracasos que estas confusiones provocan. Los cargos políticos deben ser ocupados por políticos profesionales. La figura del técnico brillante que llega a un cargo de dirección política (y una secretaría lo es) sustentado sólo en méritos profesionales y/o académicos es una forma bastante encubierta de privatización de lo público. Un poco como decía Weber, debe ser la política la que provea los cuadros directivos (desde el parlamento, desde los partidos) que puedan luego bajarle a los técnicos las líneas de acción a implementar. De lo contrario, pasa lo de siempre: gente bien intencionada para la cual el Estado (y lo que implica: limitaciones, frustraciones, acuerdos, posibilismo) se convierte en un lugar incómodo del que mejor salir lo antes posible.

Dylan es una cinta moebius en mi mp4

lunes, diciembre 01, 2008

Disclaimer

Yo no tengo nada que ver con esta garcha. Y hablo del libro, claro.

domingo, noviembre 30, 2008

Stop and Go

Hay una expresión que me hace correr sudor helado por la espalda. La expresión es: "darle señales al mercado." Sí, debe ser algo atávico debido a mi adolescencia en los años noventa. Cada vez que escuchaba "darle señales a los mercados" significaba que estaban por cojerte. Muy, muy fuerte. Y sin amor.
La Alianza por la Justicia, el Trabajo y la Educación (tal su nombre completo, según recuerdo) hizo un culto de esa frase en los años 2000-2001. Todo era para darle señales a los mercados. Esos días están llenos de movimiento hormonal en mi memoria, pero recuerdo bien los "planes de competitividad" de Cavallo que pretendían solucionar el defasaje cambiario con supuestos incentivos a la inversión. Cavallo, hay que recordarlo, no era un Chicago Boy. Era un ofertista formado en Harvard, algo que lo hacía más potable al paladar progre en aquellos meses frenéticos previos al Apocalipsis. Darle aire a la inversión privada era, por lo tanto, mejor que enfrentarse al bisturí carnicero de los neoliberales alla López Murphy. Les ahorro el resto de la historia.
Tal vez por todo eso, en estas semanas me corre un sudor parecido. No me interesa para nada el debate supuestamente ético (¿cuanto le debemos a JP Sartre por el uso indebido del término "almas bellas"?) del blanqueo de capitales o por la baja de los aportes patronales, sino más bien la reinstalación de ese mantra fracasado de "darle señales" a los empresarios. ¿El mercado, el capital se mueve por señales? ¿Es algo tan subjetivo, tan étereo, como la "confianza" lo que determina a un tipo a invertir, digamos 10 millones de mangos? No sé, yo preferiría un keynesianismo negro y brutal: pagar por cavar pozos y después pagar por volver a llenarlos.
En los viejos apuntes que todavía guardo de historia económica argentina está esa expresión que se repite más o menos cada lustro: el Stop and Go. El ciclo de la ilusión y el desencanto, más o menos, como lo llamarían Llach y Gerchunoff. Después de un tenue período expansivo, la inflación de costos exige un brusco cambio de precios relativos. Devaluación. Vuelta a empezar.
Por eso la sensación incómoda ante los anuncios. La sensación de no poder escapar de esa regularidad secular de la Argentina, el Stop and Go. Claro, ahora no leemos algo que pasó en 1966, en blanco y negro, ahora estamos involucrados nosotros.

No conectado

¿Hola qué tal? Pasaba por acá, ya sé que no escribo mucho, pero de verdad que con el bloglines me mantengo actualizado. Con el bloglines y el facebook, pero esa es otra cuestión. Sí, el facebook es otra cuestión enteramente. ¿Es necesario que sepa cuando salís, a dónde vas, con quién estás? En fin, todos tenemos nuestro morbo, nadie resiste mirar por la cerradura si intuís que detrás de la puerta está pasando algo bueno. Pero la cosa muere en la pantalla. No hay un más allá. ¿Vieron que en Facebook, y en Internet en general, las vidas de los otros parecen extraordinariamente interesantes? Más interesantes que las de uno, al menos. Es un poco como en esos curriculum (o curricula, según la correcta declinación latina) tremendos que escribimos cuando estamos desesperados por conseguir laburo: los lees y pareciera que entre vos y, digamos, Anthony Giddens, no hay mucha diferencia, que la vida de todos es un espacio brillante lleno de logros, aventuras y sonrisas de éxito. Ahí viene mi negra culona con el martini que le pedí, después me voy a poner a escribir un discurso para el primer ministro y más tarde asistiré a la cena de gala de la embajada de las Islas Seychelles. Sí, gracias, querida, ponele un poco más de vodka.
Hay un lado fascista (¡epa!) en Facebook. No sé si alguna boludita de Marcelo T. estará pensando tesina sobre eso, pero eso de mirar, de vigilar los movimientos de los otros da para un laburito práctico donde robar mucho de Foucault y Debord. Más aún cuando se trata de una vigilancia en red, de una vigilancia consentida y querida, sin un centro, donde todos nos miramos y competimos por ser ingeniosos y demostrar que en nuestras vidas "pasa algo". Comunidad. Si fuera uno de esos chantas de facultad me haría agua la boca con las posibilidades. Me ofrezco como lector, en serio.
Pero no me da para tener ese nivel de "autoreflexión". Así que solamente chequeo el Facebook mirando que hacen mis "amigos", como va su vida evolucionando en fotos, como escriben sus estados (unidos del ánimo) en breves frases, en tercer persona. Como están tan, tan lejos de mí.
Mariano no registra actividad reciente.

miércoles, noviembre 05, 2008

The Left Wing

Iba a escribir algo sobre la elección de Obama - por ahí lo hago, no lo descarto, no importa - pero esta nota de Wainfeld en Página 12 dice mejor lo que yo quería decir.
Entre la frivolidad progre que se quiebra de emoción (un tanto paternalista, un tanto culposa) con Obama y el cinismo (de derecha o izquierda) que postula que "todo es igual" está la brecha política que más me interesa. La que piensa, basicamente, que nada nunca es igual, que las cosas son más complejas, que no alcanza con las indivualidades para modificar estructuras enraizadas en la historia pero que, al mismo tiempo, el carácter inesperado de la política es el principal recurso para cambiar el sentido de las cosas.

lunes, noviembre 03, 2008

¿Progresismo, negro?

Una tilingería total, lo sé. Pero que mañana gane.

Al sur de la frontera

"When a writer is truly original, his failure to be conventionally beautiful makes us see him, initially, as shapeless, awkward, or perverse. Only once we have learned how to read him do we realize that this ugliness is really a new, totally unexpected kind of beauty and that what seemed wrong in his writing is exactly what makes him great."

Los gringos descubren a Bolaño y quedan dados vuelta. Pasenla bien, chicos.

viernes, octubre 24, 2008

Yo digo Obama vos decís sí

Me harta el psicologismo barato

Recién estaba mirando a un diputado radical que decía estar de acuerdo con el régimen de reparto pero objetaba el "sentido" por el cual los K tomaron esta decisión "justo ahora". A ver, creo que ya lo dijimos muchas veces antes: me chupan un huevo (excuse my french) las intenciones ocultas que anidan dentro del cerebro de Néstor y Cristina Kirchner. Lo que me importa es la política no la psicología. Me da lo mismo si Kirchner obligó a Bendini a descolgar el cuadro de Videla porque quería "abrir un frente de batalla contra un enemigo vencido" o porque quería "desvíar la atención del pueblo de otros problemas" o porque cree sinceramente en la necesidad de juicio y castigo. No lo sabemos, no lo vamos a saber nunca, ni importa realmente. Lo que importa es lo que los gobiernos hacen y es ahí donde hay que criticarlos. El juicio político se hace midiendo las acciones y las omisiones de los gobernantes, no haciéndoles un test de Rorschach.
Lo mismo para esta medida de eliminación del régimen de capitalización. Si se hace para quedarse con la plata de la ANSES o para proteger los derechos previsionales y terminar con un inmenso curro o para salvar a los bancos de una inminente quiebra (puede ser también una combinatoria de todas esas posibilidades, la realidad ama lo múltiple) no quita que la medida apunta a desmantelar un sistema fracasado que nunca debió haberse instaurado. Y va a depender de la política (no de las buenas intenciones de algunos hombres buenos) que la ley que salga del Congreso asegure un buen sistema previsional.

miércoles, octubre 22, 2008

Una oportunidad

Decíamos antes que la palabra "expropiación" iba a comenzar a rondar por los medios y por las marionetas que ellos hacen hablar. El intento es claro: presentar la estatización de los fondos de pensión como una réplica del corralito decembrista. ¡Están tocando mi dinero! ¡y encima para sucio gasto político-electoral! Si en unas semanas las AFJPs comenzaban a quebrar, esos mismos que hoy se desesperan ante tamaño atropello a la propiedad privada iban a ser los primeros en salir a pedir un rescate para salvaguardar a "nuestros viejitos".
Eso desde la derecha más "paladar negro" (La Nación), que defiende el sistema privado desde su visión liberal del mundo, perfectamente respetable, obviamente. Desde la derecha moralista-lanatiana en cambio, la óptica está puesta en la chicana, el vizcacheo, "el clink caja", la mirada antipolítica que siempre ve el "robo", las aviesas intenciones personales detrás de las decisiones políticas. Esa postura clasemediera del "me están cagando, no entiendo nada, pero me están cagando." Un poco esas dos miradas - la liberal y la, digamos, antipolítica berreta - se unificaron y actuaron juntas en el tema de la 125. Tipos que con fundamento - sus intereses económicos - peleaban contra las retenciones móviles, confluían con aquellos que se oponían sólo porque detestan a los Kirchner, porque les caen mal, porque ella es soberbia, porque él es un ambicioso, bla, bla, bla.
Ahora, surfeando un poco el clima caliente que se agita en los diarios, se ve lo mismo: por un lado los que defienden la capitalización como opción más eficiente en la administración de los fondos, como recorte del poder del Estado, como instrumento financiero que amplíe el mercado. Por otro los que impugnan la estatización por sus supuestos fines espurios-electorales, por el afán de los Kirchner de hacerse de "la caja". No es que les moleste la estatización en sí, es que no pueden ir más allá de su concepción de taxista canchero que ve en cualquier acción realizada por un gobierno que detesta un intento de perjudicarlo.
Un poco en el mismo sentido está la postura de los que están de acuerdo con la medida pero no con las supuestas intenciones que la motivan. Un poco lo que dice Caparrós hoy en Crítica. O lo que sostienen algunos progres. Es la eterna trampa del progresismo: poner por delante las imputaciones personales y morales por sobre las políticas. Es decir, anteponer el desmantelamiento de una estafa gigantesca como las AFJPs a las alternativas electorales futuras (¿Quién puede saber lo que pasará en 2009?, ¿quién puede saber que pasará con los Kirchner?) es perder nuevamente la oportunidad de reconstruir algo de lo destruido en los largos años del neoliberalismo.

Cuando era gorda, provinciana y periférica

Transitamos tiempos en verdad difíciles, y muy particularmente en lo que a seguridad social se refiere. Desde hace más de veinte años, el mundo entero asiste a la desarticulación del llamado Estado de bienestar, y la Argentina no ha sido ajena a ello.
Recién promulgada la ley 24.241, a fines de 1993, la OIT afirmó que no era una ley de seguridad social, sencillamente porque “no es segura ni es social”. Algunos comentaron entonces que sólo se trataba de un juego de palabras, pero lo cierto es que después de seis años de padecer los efectos de esa ley, cualquiera se da cuenta de que la opinión de la OIT constituyó una acertada síntesis.
La reforma significó seguridad para el capital financiero e inseguridad para el ser humano, para unos precios fijados y para otros beneficios inciertos, concentración del capital que impone condiciones: negocios particulares en lugar de políticas públicas al servicio de la comunidad. En síntesis, una clara acción en beneficio de determinados grupos de intereses particulares en desmedro del bienestar de la sociedad en su conjunto.
Elisa Carrió, 2000, en los fundamentos a su proyecto para derogar el régimen previsional de capitalización. (vía, http://mendietaelrenegau.blogspot.com/2008/10/yo-estuve-un-una-afjp-por-un-ratito.html)

martes, octubre 21, 2008

Una muy bien

El sistema de AFJPs fue una de las mayores estafas de los añorados 90s. Catorce años después de su puesta en práctica las cuentas de capitalización están depreciadas y garantizan haberes menores a los del sistema de reparto. Al mismo tiempo, el agujero fiscal que produjo la pérdida de esos aportes para el Estado explica buena parte del colapso final de la convertibilidad y el estallido de 2001. La idea era perversa desde el inicio: entregar un derecho social y una protección frente a los riesgos de la vejez y la muerte a la especulación del mercado financiero. Claro que, bajo el paradigma cegador del neoliberalismo esa retracción del Estado resultaba perfectamente lógica, era el clima de la época que le daba sentido a esas locuras. Y ahora que todo se cae - aunque no duden que mañana y pasado, y los próximos días haya un intento de presentar esto como una "expropiación" - nuevamente el Estado debe hacerse cargo antes de que el sistema colapse irremediablemente. En este caso, un efecto no deseado positivo, sin dudas.

domingo, octubre 12, 2008

Tres hombres solos (sobre Historias Extraordinarias de Mariano Llinás)

Está el cliché que dice que el viaje es el camino. Más que el punto de llegada, se dice, es el desplazamiento mismo (el mientras tanto) lo que constituye lo más rico de los viajes. Cuando ese punto de llegada no existe, o es demasiado vago, o demasiado poco interesante, con más razón, la ruta es el verdadero principio y fin del viaje. Lo interesante son las historias que nos contamos a nosotros mismos a bordo del micro, o del auto, las historias que escuchamos de refilón en el parador de la ruta, las que cuentan nuestros compañeros de viaje un par de asientos más atrás, las que deformamos y exageramos hasta convertir en cuentos fantásticos, mientras los carteles verdes de vialidad nacional, como una cuenta regresiva nos van diciendo que el fin del desplazamiento se acerca, que ya llegamos a destino, que el movimiento está por terminar. Viajar casi nunca es un placer (como dice ese otro cliché) pero sí, casi siempre, si se presta la debida atención, es una experiencia transformadora, por llamarla de alguna manera.

Y pensando en desplazamientos, ahora me doy cuenta que lo extraordinario de Historias Extraordinarias de Llinás (además de la fotografía, del montaje, de la música, etc., etc.), es que no sólo es una película sobre el viaje, sino que es lo más cercano a un viaje que uno puede experimentar sentado - inmóvil - en una butaca de cine. ¿Hasta donde llegaríamos, en auto o micro, en el tiempo que dura la película? En esas cuatro horas y pico, pasamos Dolores, nos acercamos a Azul, alcanzamos fácil 25 de Mayo o Saladillo, dejamos atrás Chacabuco para arrimarnos hasta Junín, ahí donde el Río Salado se ensancha y da vueltas, comienza a desandar la llanura. Y los intervalos de la película, no pueden sino recordar a las paradas obligadas en alguna estación de servicio, o en una parrilla, de esas que tienen al lado unas hamacas para que jueguen los chicos, una gomería ahí cerca, unos camiones estacionados, ese paisaje idéntico que se repite en forma seriada por las rutas del país.

Y mientras nosotros nos trasportamos quietos por la llanura bonaerense - viajeros inmóviles - están las historias de la pantalla que reproducen algunas de las miles y miles de historias que cualquiera de nosotros hubiera podido escuchar en el camino. "X llega a un pueblo, no importa de qué trabaja X, lo que importa es lo que le pasó, en lo que se vio involucrado"; "A Z le ofrecen un puesto en una oficina de una repartición provincial, no importa qué repartición, lo importante son las cosas que le pasaron a partir de ese momento, cuando menos se lo esperaba". Hay una voz en off que va narrando todo eso, que es como la voz del pasajero del asiento de atrás que le cuenta a otro una historia, en un micro, a la noche, mientras nosotros no podemos dormir y ponemos atención en ese cuento, y poco a poco nos vamos sumergiendo en el relato. Como la voz de un tipo que le cuenta a otro, unas mesas más allá del bar del hotel, una historia de alguien que conoció hace años en un pueblo de la provincia y al que le pasó algo rarísimo. Historias. No sabemos los detalles, no sabemos nada de su veracidad, nada de los personajes. Solamente sabemos lo que nos cuentan, lo que alcanzamos a oir, por sobre el rugir del motor del micro, del ruido de la ruta.

De esas miles de historias posibles, Llinás nos cuenta tres. Que luego se van ramificando dando lugar a muchas otras. Historias de hombres solos. Historias de hombres sin mujeres. Historias de viajantes que se obsesionan por cuestiones laterales a sus trabajos. Historias alejadas del perfil "renacimiento espiritual-rutero" que creó la literatura beatnik, sino más bien, relatos de hombres un poco perdidos, un poco aburridos, un poco a la expectativa, que se ven involucrados en acontecimientos que los superan, pero que tampoco quieren dejar el camino, que tampoco quieren volver a quedarse quietos. Hombres que se cruzan con leones agonizantes, con hermanas enamoradas, con criminales despiadados, con proyectos faraónicos inconclusos, con mujeres en permanente fuga, con fabuladores europeos varados en la pampa, con ríos desbordados, con intrigas de pueblo chico, con fragmentos de la Segunda Guerra Mundial y muchas cosas más. Al final de la ruta, no hay punto de llegada. Nada más otras historias que dan nacimiento a otras, y así, y así, y así.

Y cuando uno sale del cine, al final de todo, es raro estar en el mismo lugar porque el cuerpo tiene todas las señales de haberse movido. Uno tomaría con total naturalidad si detrás de la puerta del cine hubiera un descampado, un río plateado de llanura, un alambrado, una ruta desierta con dos focos de camión acercándose a lo lejos. Ni siquiera se cuestionaría ese paisaje. Nada más uno podría preguntar, desganadamente: ¿ya llegamos? Todavía no, todavía no.

sábado, octubre 04, 2008

RA


Nos shockeó un poco el acto del otro día por el busto de Alfonsín. Personalmente. Sí, estamos viejos. El primer presidente del que tenemos memoria clara, el que coincidió casi perfectamente con nuestra entrada al "uso de la razón", estaba ahí convertido en un busto de mármol. La biografía comienza a convertirse, de a poco, en historia.
La verdad es que le tengo cariño a Alfonsín. En la ventana de la vieja pieza infantil todavía deben estar medio despegados y amarillentos, los calcos de aquella campaña del 83. Y los del 85, 87 y 89, también. Cuando éramos fervientes e infantiles socialdemócratas que iban a pedir calcomanías al hoy extinto comité de los Irrompibles, Formosa 144, a pocas cuadras del colegio primario. Un poco formo parte - tardíamente - de la última generación que pudo ver La República Perdida y entenderla. Entenderla, digo, en el sentido de leer en esa película un relato de la historia argentina en clave democrático-republicana (la civilización de los abogados/la barbarie de los militares), un camino lleno de obstáculos al Estado de derecho. Sí, el significante vacío de la "democracia" es también una marca de esa generación que se emocionaba con la simple lectura del Preámbulo. Todo lo que pasó después, claro, alteró mi forma de ver esos procesos, pero sería injusto negar que en algún rincón todavía algo de eso sigue repercutiendo y llamándome. La voz de la infancia, supongo, que es falsa y verdadera al mismo tiempo.